Categoría: Publicaciones en Diarios

Dos modelos diferentes para un mismo objetivo

Publicado en el diario EL CRONISTA COMERCIAL, 8 de Agosto de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

En los últimos años, podemos afirmar que se ha venido observando un cambio de paradigma en América del Sur. Países como Brasil, Argentina, Venezuela o Bolivia (con diferentes matices y ante estructuras institucionales diversas), han promulgado políticas ligadas a la inversión pública, una mayor distribución del ingreso con justicia social, y el mejoramiento de las variables que regulan la interacción entre sector privado, Estado, y ciudadanía a través de mecanismos institucionales más sólidos, eficientes y transparentes. 

Pero también existe un modelo opuesto. Para ello nos referiremos a Colombia como el único país conservador de importancia dentro de la región. El gobierno del presidente Uribe busca mantener las variables macroeconómicas controladas, consolidar la alianza bilateral con los Estados Unidos, y continuar con la política de mano dura contra la guerrilla y otros grupos armados.

Ahora bien, ¿Cómo observan externamente los potenciales inversionistas (ya sea gobiernos, corporaciones, organismos, etc.) esta dicotomía de dos modelos tan disimiles dentro de una región que históricamente ha estado estructurada dentro de patrones socio-políticos y económicos similares? ¿Qué pros y contras puede representar cada modelo para los países sudamericanos?
 
Para los países progresistas, la inversión pública transformada en infraestructura y mejoras de servicio, como así también la mayor distribución del ingreso que deriva en un incremento del mercado interno, son factores de atracción para los inversionistas Norteamericanos, Europeos y de otras potencias en desarrollo.
Como contrapartida, las formas semi-autoritarias en las que se proclaman sus gobiernos no son observadas con buenos ojos por los países desarrollados; donde la flexibilidad, el consenso, y la negociación, son cuestiones fundamentales para los inversores de grandes flujos de capital extranjero. Si a esto le sumamos la histórica inestabilidad política que han vivido este tipo de gobiernos en la región (muchas veces por cuestiones coyunturales externas y otras por incapacidad de lidiar con las problemáticas políticas y económicas domésticas), las garantías institucionales pueden ser visualizadas como endebles a mediano y largo plazo.

En cuanto a Colombia, nos encontramos con que la seguridad jurídica y su alianza política-comercial con los Estados Unidos les brindan a los inversionistas una perspectiva de mayor estabilidad y rentabilidad en el largo plazo. Desde una visión opuesta, la existencia de grupos armados y la problemática del narcotráfico conducen a que se eleven los indicadores de riesgo. Pero aún más importante, obligan a destinar gran parte del gasto público interno a combatir estos flagelos en lugar de ser dirigidos a la inversión productiva.

¿Que podemos esperar de aquí en más?
No hay duda que el siglo XXI es el de los recursos naturales. Los países de América del Sur no solo cuentan con energía y alimentos en abundancia, sino que los mismos son la base de sus economías; por lo tanto, los gobiernos se encuentran ante una oportunidad histórica que no se puede desperdiciar.
A pesar de que en la región conviven dos modelos diferenciados de país a futuro, deben existir objetivos comunes que van más allá de las políticas que se implementen. Construir una sólida democracia institucional acabando definitivamente con la pobreza y la desigualdad son las metas que, indefectiblemente, debe perseguir cualquier gobierno sudamericano que tenga como pilar fundamental desarrollar una digna calidad de vida para con sus habitantes.

El doble juego de la democracia

Publicado en el diario BAE, 5 de Agosto de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

El próximo 10 de Agosto, Bolivia celebrará un referendo para decidir la continuidad o revocación del mandato de Morales, de su vicepresidente, Álvaro García Linera y de 8 de los 9 prefectos (gobernadores) del país. El referendo fue pedido por la oposición a Evo, pero cuando ésta comprendió su error político, dada la enorme popularidad del presidente, decidió dar marcha atrás. Y aunque a mediados de julio, Silvia Salame, la única magistrada que queda en el Tribunal Constitucional tras las renuncias de sus colegas, ordenó a la Corte Nacional Electoral frenar el revocatorio, el organismo rechazó su pedido ya que el referendo había sido aprobado con anterioridad por el Congreso Nacional.

Una característica de las democracias consolidadas es el respeto que tienen gobernantes y gobernados por las instituciones y leyes que rigen al país. Los términos electorales fijados por las respectivas constituciones tienen su razón de ser, y comprenden una serie de variables que determinan la temporalidad necesaria para que el proceso en el cual se desarrolla la Nación pueda completarse de la manera más eficiente y productiva posible.

América Latina no puede hacerse gala de ello. En los casi dos siglos de historia que tienen la mayoría de las repúblicas de la región, las interrupciones a los procesos democráticos han sido frecuentes. Cuando los intereses tanto de las elites locales como de las potencias dominantes extranjeras han corrido peligro, la interrupción de los procesos democráticos ha sido el camino elegido para proteger los beneficios del status-quo.
Para citar solo algunos ejemplos, nos podemos referir al apoyo que han recibido los militares por parte del sector primario en varios de los golpes de Estado que ha sufrido nuestro país; o la determinante decisión de los Estados Unidos para eliminar cualquier atisbo de socialismo en nuestra región, colaborando activamente en el derrocamiento del presidente chileno elegido democráticamente, Salvador Allende.  

La democracia Boliviana por su parte, se ha desarrollado con relativa estabilidad en las últimas décadas; donde las elites gobernantes y los minoritarios grupos concentradores de riqueza recibían todos los beneficios económicos, además de contar con el apoyo y control total del aparato del Estado.
Pero en las últimas elecciones presidenciales, una mayoría empobrecida y cansada de las desigualdades y la falta de un horizonte esperanzador para su futuro y el de sus familias, supero un pasado de ignorancia y obediencia y llevó a Evo Morales a convertirse en el primer presidente indígena en la historia de Bolivia.

Ante esta situación nunca antes vivida, los grupos concentrados se vieron afectados por los efectos redistributivos de las políticas gubernamentales. Pero una respuesta antidemocrática sería ilegitima y despertaría el rechazo de toda la comunidad internacional. Por lo tanto, la decisión de estas elites políticas y económicas ha sido combatir este modelo con más democracia y realizaron elecciones para apoyar un proceso autonómico, aunque ello haya implicado una falta al no respetar los tiempos electorales constitucionales. El presidente Morales aceptó y redobló la apuesta, dejando que el pueblo tenga la última palabra el próximo 10 de Agosto. Sin embargo, a pocos días del referendo revocatorio los prefectos se vuelven a oponer terminantemente ante los efectos negativos que se derivarían de una posible derrota.  

La democracia implica equidad. Como ocurre con los países más desarrollados, el respetar los tiempos y reglas institucionales y constitucionales basadas en un Estado de derecho y democrático, representa el escenario ideal. La opción democrática que esta viviendo Bolivia en la actualidad podría ser denominada como la de ?segundo mejor?. Ante una situación estructural de tanta inestabilidad como la que vivimos en nuestra región, esta opción alternativa también es positiva en cuanto al aprendizaje de los pueblos en la búsqueda de más y mejores soluciones para los graves problemas que aquejan al país, como son la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades. Solo cabe preguntarse entonces, ante tantas idas y venidas, discusiones, rechazos y aceptaciones, si este es realmente el objetivo último de todos los sectores y partidos que participarán en la contienda electoral. 

La trampa del desarrollo Europeo

Publicado en el diario BAE, 22 de Julio de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

La Unión Europea no anda de parabienes. El huracán de la crisis económica en Estados Unidos finalmente aterrizó con fuerza en Europa y zamarrea a la inflación con inéditas cifras. El euro arribó a su máximo frente al dólar al llegar el martes pasado a 1,60, y aunque muchos inversores se refugian en él ante la debilidad de la moneda estadounidense, su fuerza está afectando las exportaciones europeas. Finalmente, el alza de los precios de los alimentos está arrastrando a muchos países miembros al borde de caer en una recesión. Con el miedo al futuro instalado en sus sociedades, el economista jefe de Europa del Deutsche Bank en Londres, Thomas Mayer, diagnosticó la semana pasada que «Nosotros hemos visto un mar de cambios en Europa. Todas las malas noticias alrededor del mundo finalmente llegaron a nosotros».

¿Cuál es la principal problemática que están afrontando los gobiernos de la Europa desarrollada? Precisamente este último concepto, su alto nivel de desarrollo. El desarrollo, a diferencia del crecimiento, implica para el ciudadano una calidad de vida digna con instituciones que permiten el desarrollo personal y profesional dentro de un ámbito donde la salud, la educación y el imperio de la ley son derechos garantizados.

En contraposición a muchos de los países del sub-desarrollo donde los gobiernos tienen un mayor margen de maniobra para trasladar la problemática económica a sus ciudadanos (en muchos casos con gran cintura política para intercalar los costos sociales entre los diversos sectores según la coyuntura), los gobiernos de la Europa Occidental no pueden avasallar los derechos adquiridos de una población educada que reconoce que los ?Estados de Bienestar? han cumplido más que correctamente (en términos generales) sus funciones en las últimas décadas; por lo que pretenden continuar llevando altos estándares en su calidad de vida como hasta ahora.

Dentro de este contexto, la expansión de una globalización que provoca el contagio de las crisis financieras (en este caso la norteamericana), sumado a la fortaleza del Euro que golpea la competitividad ante otras regiones con menores costos, y con el agregado del incremento del gasto social estructural debido al envejecimiento poblacional; ameritan una necesaria y rápida acción de los sectores responsables para encontrar las respuestas adecuadas ante una coyuntura de alta complejidad y difícil solución.

Los teóricos neoliberales dirán que la respuesta óptima la darán los mercados por si solos, liberando el juego a la oferta y la demanda y asumiendo cada sector o la economía del país como un todo los costos correspondientes. Sin embargo, estas medidas probablemente encontrarán el rechazo de millones de ciudadanos que no estarán dispuestos a pagar los desaciertos del mercado con un empeoramiento en su calidad de vida.
Los Keynesianos por su parte, seguramente propondrán que los problemas del Estado se deben resolver con más Estado. Aunque en este sentido, una mayor intervención gubernamental futura en la economía implicará un aumento del gasto estructural pro-cíclico (a través de subsidios, seguridad social, etc.), que será todavía más difícil de controlar de lo que es en la actualidad.
Ahora bien, si los hacedores de política de la Unión Europea amplían el espectro hacia una visión más global, seguramente podrán encontrar algunas respuestas a través de un mayor entendimiento de las problemáticas que los aquejan. Por un lado, si a nivel internacional existiera un desarrollo sostenido y equitativo en todas las regiones (sobre todo las más empobrecidas), la feroz competencia por la búsqueda de menores costos de producción no sería tal. Por otro, si el aluvión de flujos financieros globales tendría un mayor control, el contagio de los errores de política económica de otros Estados extra-comunitarios tendría un menor impacto.     

En definitiva, el actual sistema mundial que establece la globalización casi total de los recursos y la desigualdad creciente en todo el planeta, parece haber sido aceptado como un status-quo sin punto de retorno. El gran dilema es que los ciudadanos Europeos están esperando soluciones; y seguramente, el recibir un ?no ha sido pensado o evaluado con anterioridad? por parte de sus gobernantes, no será una respuesta convincente para ellos.    

Viejas heridas sin un horizonte de cambios

Publicado en el diario BAE, 8 de Julio de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

Durante la semana pasada, una serie de hechos han traído nuevamente a la escena internacional un conflicto que pareciera no solo no tener fin; sino que tampoco esta encausado como para obtener, en el corto o mediano plazo, una solución pacífica sustentable en el tiempo.
A principios de semana, luego de un mensaje del grupo libanés Hezbollah confirmando la muerte del piloto israelí Ron Arad, desaparecido en combate en 1986 cerca de Sidón (Líbano), el gobierno israelí le exigió a Hezbollah que explique cómo determinó que Arad está muerto. Un par de días más tarde, Israel volvió a cerrar los pasos fronterizos con Gaza. Las autoridades israelíes tomaron la medida tras el disparo de un cohete realizado por milicianos palestinos contra la población civil. El día miércoles, un hombre, de origen árabe, subió a una excavadora y destruyó por lo menos tres coches y volcó dos micros que circulaban por la calle Jaffa, una de las principales arterias de Jerusalem. Por último, el día jueves, Hamas decidió cortar los contactos con Israel, ya que según el dirigente de Hamas, Osama al-Madzini, el estado hebreo cometió numerosas infracciones (incluyendo un ataque contra palestinos en Cisjordania) desde que comenzó la tregua hace tres semanas.
Este conflicto que ya lleva décadas, contiene dos factores que per se son difíciles de solucionar por separado; pero que juntos se potencian negativamente aún más y nos acarrean a los extremismos que hemos venido observando durante años: la religión por un lado, y la situación socio-económica por el otro.

Las políticas extremas nunca han logrado resultados beneficiosos en el largo plazo. Ambas partes difícilmente lograrán llegar a acuerdos sustentables si sus líderes pertenecen a facciones extremas religiosas (o al menos estos grupos tengan un poder determinante en la toma de decisiones), ya que bloquearán cualquier tipo de iniciativa para lograr un dialogo concensuado que demuestre reales beneficios que puedan alcanzar (en mayor o menor medida) tanto a Palestinos como a Israelíes.
No ha existido paz y prosperidad duradera en ningún país o región del mundo sin acuerdos. Irlanda del Norte es un ejemplo donde, Protestantes y Católicos, entendieron que la historia ya estaba escrita y que juntos, cada uno desde su posición, tenían la responsabilidad de mirar hacia un futuro donde todos, al final del camino, se puedan ver beneficiados.

Cuando nos adentramos en las variables socio-económicas, es fundamental que ambas partes se encuentren a un mismo nivel de diálogo y entendimiento ante una situación tan compleja. Si uno de los grupos convive diariamente en un clima de inestabilidad laboral, falta de desarrollo personal y profesional, sin posibilidad de acceso a una educación abierta y objetiva, y con todo tipo de carencias en salud y alimentación, la visión y perspectiva ante los desacuerdos planteados tenderá a heterogeneizarse. Y si le sumamos la subjetividad e irracionalidad que el factor religioso le agrega a la discusión, un acercamiento entre las partes se torna todavía más complicado.

Finalmente, para que ambos pueblos logren un desarrollo pleno, un arreglo de paz es imperioso ante los ojos del mundo. La globalización y la interrelación de países y regiones, sumado a la importancia que tienen las Organizaciones Internacionales (Gubernamentales y no Gubernamentales), llevan a que hoy en día variables como la inversión, financiación y todo tipo de ayuda (ya sea tanto humanitaria como en políticas públicas en educación y salud, etc.), sean claves y necesarias para que los países alcancen altos estándares en su calidad de vida. Las consecuencias de mantener un conflicto militarizado derivarán en el automático rechazo por parte de la comunidad internacional, transformando todos estos beneficios en efectos negativos potenciados por el marco que encarna el paradigma global actual.       

La paz y el desarrollo para Palestinos e Israelíes es una utopía para muchos. Pueblos y líderes capaces, racionales, y con una perspectiva realista que involucre un proyecto a largo plazo, podrán transformar la utopía en una realidad palpable y beneficiosa. Solo depende de ellos.      

Tarija: Último paso antes del Referendo revocatorio

Publicado en el diario BAE, 24 de Junio de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

El domingo pasado han terminado la cadena de consultas autonómicas en cuatro de las nueve regiones del país -Santa Cruz, Beni y Pando le dijeron que sí previamente a los gobiernos autónomos- siento Tarija la última en aprobar por una abrumadora mayoría (las últimas cifras indican alrededor del 80% de los votos) la decisión de terminar, según el prefecto Mario Cossio, con los ?males del centralismo?.

Este ha sido el último paso antes del referendo revocatorio del próximo 10 de Agosto,  donde mediante plebiscito, la población decidirá por voto directo y secreto la continuidad de las principales autoridades de la nación (que incluyen el Presidente, Vicepresidente, y los 9 Prefectos Departamentales). Cabe recordar que para mantener sus puestos, los dirigentes no podrán recibir una cifra de votos en contra superior a los sufragios favorables obtenidos cuando fueron elegidos para sus actuales funciones, en diciembre de 2005 (por ejemplo, el mandato del jefe de Estado sólo terminaría si sumara más de 53,7% de boletas contrarias, mientras el rango para los prefectos oscila entre 37,98 % y 48,03%).

¿Que lectura entonces podemos realizar sobre estos dos sucesos?
Por un lado, la amplia victoria de los grupos autonómicos el pasado domingo no han sorprendido a casi nadie. Si Tarija, que concentra el 85% de las reservas de gas de Bolivia, recibe solamente el 11% de regalías por el gas, la lógica indicaría que los ingresos del departamento se incrementaran notablemente en caso de poder disponer de todos sus recursos. Ahora bien, ¿Cómo serán distribuidos estos ingresos extraordinarios entre sus habitantes? Es algo difícil de predecir. Pero seguramente, dentro de la histórica estructura socio-económica y con todo el poder político y mediático, los grupos concentradores de riqueza tratarán de explicar las ventajas y beneficios derivados del ?derrame económico?. Por otro lado, las masas más humildes de la población, en muchos casos dependientes, analfabetas e influidas por los grupos previamente nombrados, seguramente también lo entenderán así.

El presidente Evo Morales, por su parte, ha tomado un camino sorprendente para muchos. Utilizando su envestidura y los poderes que le concede el mandato democrático, podría, si así lo desea, desarrollar las políticas más acordes a su parecer hasta que una nueva elección establezca el cambio de mando.
Pero el primer mandatario entendió que la situación ameritaba una postura diferente. Sabe que los cambios que propone para su país son estructurales y abarcan un proyecto a largo plazo. Estos dos años y medio de gestión, han delineado una clara política para que sea evaluada por cada uno de los bolivianos.

La situación está planteada. Muchos han cuestionado porqué los deseos autonomistas recién salieron a flote ante el primer gobierno Socialista e Indigenista de la historia de Bolivia y no antes. Otros se preguntan si el presidente Morales podrá verdaderamente ir a fondo con las reformas; o la votación es una mera forma para legitimar su poder y lograr la estabilidad necesaria para pacificar el país. En definitiva, dos modelos diferentes de país se debatirán en las urnas el próximo 10 de Agosto.

Lo importante es que cada ciudadano, desde su perspectiva y absorbiendo la mayor cantidad de información verídica sobre las cuestiones vitales y troncales del proyecto a futuro de Bolivia, pueda evaluar que es lo mejor para sus intereses personales y los de la Nación. En este sentido y con seguridad, la victoria será de la democracia. Y en el largo plazo, a través de la continuidad de los ensayos a ?prueba y error? que nos brinda el ejercicio democrático, el triunfo será de todos los bolivianos.

Desafíos en la relación entre América Latina y la Unión Europea

Publicado en el diario EL CRONISTA COMERCIAL, 16 de Junio de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

La relación entre América Latina y Europa vive una época compleja pero fundamental, por lo que para poder entender la perspectiva presente y futura, no podemos dejar de entender cual es la visión actual de ambas regiones para con la otra.
 
Hoy en día y con el alto grado de desarrollo de la globalización y el comercio internacional, la mayoría de los Estados desarrollados de la Unión Europea ha entendido que un comercio justo es beneficioso para todos; por lo que se han abocado principalmente a competir por los negocios que generan las economías de alta rentabilidad. A su vez, existe una búsqueda centrada tanto en el desarrollo de nuevos mercados, como así también de nichos donde se puedan encontrar posibilidades beneficiosas para la Nación. 

Desde la perspectiva Latinoamericana, el incrementar el intercambio comercial con Europa también es el objetivo primordial de todos los Estados; aunque sea a través de caminos opuestos para llegar al mismo. Si tenemos en cuenta a las naciones más importantes económica y políticamente hablando de la región, nos encontramos, por un lado, con los países denominados conservadores (como pueden ser Colombia o Méjico) que buscan profundizar las relaciones comerciales con los Estados Unidos a través de un esquema económico neoliberal y conservando el estatus quo histórico-social.
Por otro lado, existen una variedad de países progresistas (desde los que forman una gama más moderada como son Argentina y Brasil, hasta los más radicales Venezuela y Bolivia), que también intentan aumentar su volumen de comercio, pero a través de políticas que contienen per se una perspectiva diferente a futuro. Con intervenciones activas sobre las decisiones macroeconómicas y procesos de nacionalización de los recursos naturales y otros sectores productivos claves de la economía, estos gobiernos han diversificado y dirigido sus metas comerciales hacia la creciente demanda de las nuevas potencias mundiales Asiáticas (India, China), como así también hacia mercados Europeos que siempre han valorado la calidad de las materias primas y los productos alimenticios producidos en la región latinoamericana..        

Ahora bien, en momentos donde el escenario internacional se encuentra convulsionado y sin patrones firmes ni prefijados que seguir, un proceso de acercamiento inteligente entra ambas partes puede ser beneficioso tanto para América Latina como para la Unión Europea. La unión económica y política del viejo continente debe aprender de los errores cometidos en el pasado y encontrar en América Latina a un par y aliado comercial permanente, en lugar de un socio minoritario al que se recurre simplemente cuando se lo necesita.
Los países latinoamericanos por su parte, saben que sus recursos naturales serán clave para el futuro de la humanidad; además, la mayoría de ellos ya ha alcanzado un nivel de madurez política que les permite tener una visión más clara de país a futuro (aunque todavía queda mucho por aprender y mejorar a nivel institucional-democrático en la región), y por lo tanto, buscan posturas más estables y firmes cuando se sientan en la mesa de negociaciones.
 
Para concluir, podemos decir que a diferencia de otros procesos históricos, el juego esta abierto para cualquiera. Las fortalezas de cada región se medirán en las políticas que se implementen para lograr la tan difícil meta de articular la estabilidad socio-política interna, con la capacidad de negociar objetivos lógicos y perfectamente definidos para con el comercio interregional y mundial.

La crítica situación de la niñez

Publicado en el diario BAE, 3 de Junio de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

En un informe divulgado el Martes pasado, la organización no gubernamental ?Save the Children? asegura que niños de tan sólo seis años son víctimas de abusos sexuales por parte de fuerzas de paz de la ONU, así como por trabajadores de entidades humanitarias en países como Costa de Marfil, Sudán y Haití. Hay que recordar que la ONU cuenta con 80.000 soldados, y 200.000 trabajadores humanitarios a lo largo y ancho del planeta. Y la mayoría de ellos hace un trabajo esencial para la población de los países destrozados por la guerra y la miseria.

La aberración de este informe no debe permitirnos acotar el problema a un grupo de seres humanos despreciables. Por ello, es fundamentar focalizarse en los factores estructurales de cada uno de los Estados involucrados, y encontrar las causas de raíz que provocan que millones de niños en el mundo convivan diariamente con una serie interminable de flagelos.

Los que más sufren los abusos son, indudablemente, aquellos que viven en países que sistemáticamente se encuentran sumergidos en guerras, pobreza extrema, y una total indiferencia gubernamental.  La consecuencia de la inoperancia de sus líderes ha llevado a que las problemáticas domésticas jamás resueltas, traspasen la frontera de lo nacional; en su lugar, actores trasnacionales, como Estados y Organizacionales gubernamentales y no gubernamentales, han tomado cartas en el asunto. Pero lamentablemente, no todos los encargados de realizar tareas tan nobles para el bien del prójimo, cumplen estrictamente con su cometido. Como indicó la directora ejecutiva de «Save the Children» del Reino Unido, Jasmine Whitbread: ?Se han visto acciones despreciables de una pequeña cantidad de personas que abusan sexualmente de algunos de los niños más vulnerables del mundo, a los niños que se suponía tenían que proteger».

Si ampliamos el espectro, la extrema gravedad de lo ocurrido nos lleva a reflexionar sobre la trágica situación de muchos otros niños alrededor del planeta. En países envueltos en permanentes conflictos armado (desde Somalia y la República Democrática del Congo, hasta Irak, Zimbabwe y Sudán), millares de niños son asesinados, mutilados, violados y torturados cada año. A esto se le suman cientos de miles de niños reclutados como soldados que corren el riesgo de lesiones, discapacidad y muerte en combate; así como los abusos físicos y sexuales por parte de sus compañeros de filas y comandantes.
En América Latina, los niños suelen experimentar la violencia por parte de la policía y otros agentes encargados de hacer cumplir la ley. Los niños de la calle son objetivos especialmente fáciles por ser pobres, jóvenes, con frecuencia ignorantes de sus derechos y carentes de adultos a los que recurrir para pedir asistencia. Por su parte, las niñas de la calle pueden verse forzadas a ofrecer favores sexuales para evitar su detención o para permitir que la policía las ponga en libertad. Los niños de la calle, considerados vagos o maleantes, son muchas veces torturados, mutilados y víctimas de amenazas de muerte y ejecuciones extrajudiciales.
Si desviamos la mirada hacia vastas zonas del continente Asiático, es común observar millares de niños trabajadores que realizan labores que debieran estar exclusivamente destinados a los mayores. Desde pequeños, suelen soportar largas horas de trabajo penoso en circunstancias difíciles y dañinas. Para muchos de ellos, el abuso físico es una característica más de sus vidas cotidianas. Los niños trabajadores suelen ser golpeados por ser demasiado lentos, cometer errores, llegar tarde al trabajo, parecer cansados, o simplemente como método de intimidación.
Como podemos observar, la pobreza con sus consecuentes carencias en salud y de educación, la imposibilidad de vivir en un entorno familiar estable y digno, y la falta de una sociedad civil o política que los proteja dentro de un marco regulatorio e institucional adecuado, no son problemas exclusivos de algún país o región en particular.

Para terminar de completar el nefasto ciclo de violencia infanto-juvenil, no podemos dejar de mencionar la más triste de las contradicciones: Los responsables de las agresiones físicas y psíquicas son, en la mayoría de los casos, personas de su entorno encargadas de protegerlos.
Solo para mencionar algunos casos de nuestra región latinoamericana, en los últimos años han sido descubiertas diversos tipos de vejaciones por parte de las fuerzas de paz o miembros de las Organizaciones no gubernamentales que deben velar por la integridad de los sufridos niños Haitianos. O la policía Brasileña, que en lugar de cumplir con sus funciones de proteger y servir al prójimo, descarga en muchos casos su furia contra menores empujados a una vida callejera por la marginalidad y la desaprensión familiar. Para completar esta triste realidad, no podemos dejar de mencionar que los círculos viciosos de la pobreza y la falta de educación dentro de un entorno medioambiental adverso, son un caldo de cultivo en muchos hogares para el abuso por parte de los mismos familiares de los niños.     
 
El dicho ?es mejor prevenir que curar? no podría ser mejor empleado que en este momento. Si los Estados lograran los niveles de desarrollo necesarios para darle una calidad de vida digna a todos sus ciudadanos, y a su vez se enmarcaran dentro de un sistema legal que proteja los derechos individuales de todos (sobre todo de los más desprotegidos) y que contemple políticas educativas que promuevan valores, derechos del niño y educación sexual, seguramente se evitarían la mayoría de estas terribles aberraciones. Y con total seguridad, los niños del mundo lo agradecerán.

Revisar para aprender de los casos exitosos

Publicado en el diario BAE, 2 de Junio de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

Cuando la coyuntura aprieta y los modelos se ponen en cuestión, es bueno revisar un poco la historia y volver a aprender sobre aquellos Estados que han cambiado de manera radical su empobrecida calidad de vida, reconvirtiéndose hasta haber logrado llegar en la actualidad a ser economías sólidas y sustentables.    

La solución a la crisis de post-guerra de Alemania y Japón, ha estado basada en la construcción y reconstrucción de industrias de alta tecnología, procesos organizacionales innovadores, y una alta calidad en la producción.  
Más adelante en el tiempo, los tigres del Sudeste Asiático, China, y ya en la actualidad casi la totalidad de los países de la región, han pasado de sustentarse en base a un sistema predominantemente agrario, a una economía focalizada en industrias fortalecidas en toda la cadena productiva; con alta capacidad tanto para exportar, como para abastecer a todo el mercado interno. 
Ya bien entrados los últimos años, los países Europeos otrora olvidados, tales como Irlanda y la República Checa, han encontrado en los servicios (tanto tecnológicos como empresariales), la mejor forma de insertarse en el ya desarrollado Mercado Europeo.

Ahora bien, no podemos dejar de recalcar el rol fundamental que ha tenido el Estado para complementar cada uno de estos procesos.
Los gobiernos de Alemania y Japón instaurados por el plan Marshall norteamericano, supieron dar vuelta la página y aprovechar los flujos de capitales en base a una burocracia gubernamental eficiente, transparente y con un proyecto a futuro.
El planeamiento a largo plazo también ha sido un pilar básico de los países Asiáticos.
A través de gobiernos dirigistas que se enfocaron en proteger las economías nacionales y sus industrias de base, lograron importantes rendimientos con altas tasas de crecimiento económico durante décadas.
Finalmente, los gobiernos de Irlanda y la República Checa han fortalecido y cohesionado su relaciones intra-regionales, adaptándose en este sentido a la estabilidad y el desarrollo de los países más ricos de Europa.  De esta manera, han logrado encontrar nichos de mercado adecuados y fértiles para la explotación, utilizando economías de costos competitivos para atraer a los inversionistas extranjeros.  

¿Qué podemos concluir entonces?
En todos los casos, podemos observar que el Estado ha establecido las pautas que lograron los cambios necesarios para reflotar a países que con debilidades estructurales endémicas. A esto debemos agregarle que ha sido clave el mantenimiento de un marco macroeconómico e institucional estable, para que las industrias de alto valor agregado con tecnología de punta y capital humano capacitado, puedan convertirse en el factor fundamental para alcanzar el objetivo de lograr un crecimiento y desarrollo sustentable.

Siempre se dice que lo importante es aprender de los errores cometidos en el pasado para no volver a repetirlos. No estaría mal que le agreguemos la importancia que también implica el poder aprender de las virtudes pasadas de los otros. Quizás así, entre todos, podamos encontrar el mejor destino para nuestro país.

Medidas populares que despiertan polémica

Publicado en el diario BAE, 20 de Mayo de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

Una oleada represiva contra gitanos e inmigrantes clandestinos agita a Italia. El día jueves pasado, las medidas de mano dura llevaron a una ofensiva en nueve regiones italianas en una vasta operación de policía que llevó al arresto de casi 400 personas, acusadas de varios delitos. ¿Como se entienden estas medidas a pocos días de la victoria de Berlusconi? ¿Son justas las acusaciones contra los inmigrantes?

Contrariamente a lo que muchos italianos piensan, el aporte de los inmigrantes para con las variables económicas italianas se potencian en comparación con otros países de Europa Occidental de similares características. Por un lado, los números indican que en los últimos años, la contribución de los inmigrantes a la economía italiana ha sido más que positiva (Según un estudio del diario económico «Il Sole-24 Ore» la importancia económica y participación de los inmigrantes ha crecido de 1,6% del PBI en 1993, a 3,2% en 2000 y 6,1% en 2005.) Por otro lado, la tasa de natalidad italiana es de las más bajas del planeta, por lo que el efecto que provoca la entrada de miles de inmigrantes en el proceso productivo impacta directamente en los pagos de la seguridad social de la ya envejecida comunidad Italiana (cuando en el año 2000 eran solamente 1.631.000, a comienzos de 2006 ya trabajaban en Italia 3.509.000 de inmigrantes). Finalmente, tenemos que recalcar que Italia ha logrado niveles excepcionales de desarrollo y calidad de vida en la mayoría de sus regiones, por lo que los italianos están más que de acuerdo conque los inmigrantes realicen las labores que ellos desechan. Derivado de este punto, los altos patrones de consumo de las nuevas generaciones de italianos, principalmente de bienes y servicios considerados de lujo para otras economías menos desarrolladas, se contrapone con las historias personales de carencia de los inmigrantes. Su propensión marginal al ahorro tiende a ser mayor (principalmente dada la inestabilidad jurídica por su condición de ilegales y la ayuda a los familiares que se encuentran en los países de origen) y su consumo es restringido a los productos básicos de la canasta familiar, balanceando de esta manera la relación ahorro-consumo en beneficio de la economía nacional.

¿Por qué entonces el gobierno ha tomado esta decisión para con los inmigrantes ilegales y también esta intentando avanzar contra aquella inmigración legal pero indeseada de los países menos desarrollados de Europa Oriental?      

La actual situación socio-económica italiana no es la mejor. A las casi nulas tasas de crecimiento de los últimos años (el Ministro de Economía ha indicado en su primer informe trimestral que el crecimiento no superaría el muy modesto nivel de 0,6% durante el 2008), se le ha sumado la inflación de los alimentos y los recursos energéticos, que trasladado a todos los sectores de la economía, deriva en el deterioro del poder adquisitivo de la mayoría de las clases medias y trabajadoras.
Dentro de este contexto negativo, la visión de muchos italianos es que inmigración irrestricta de los europeos orientales y extra-comunitarios ha conllevado a una baja de salarios, un aumento del gasto público en salud y educación, como así también a un incremento en los índices delictivos. Si a esto le sumamos que tanto empresas de mediana envergadura como grandes corporaciones hace tiempo han comenzado a instalar sus fábricas y centros de servicios en Europa del Este y otras regiones del mundo donde los costos son menores, no es extraño que el malestar de los italianos se exprese cada día con más fuerza en las urnas.    

Hay una realidad que se no se puede negar. La casi totalidad de los inmigrantes deja su país de origen porque su situación socio-económica es en la mayoría de los casos paupérrima y desesperante, por lo que están dispuestos a trabajar por un salario mínimo de subsistencia. Sino lo consiguen, la delincuencia no puede ser descartada como una opción para sobrevivir. Y sobre este punto se centró el director de la Dirección Central Anticrimen, Francesco Gratteri, que coordinó la redada: «Es una operación contra la criminalidad de la calle y en contra de delitos relacionados con la inmigración clandestina. No es una acción contra una etnia o una categoría específica».
Si le agregamos los factores culturales y la historia nacionalista impregnada en la piel de muchos italianos, los lazos con los países de origen que intentan mantener los inmigrantes a través de las costumbres, los modales y la religión, es otro factor que per se implica roces y diferencias que fragmentan aun más a la sociedad. 

Para concluir, podemos afirmar que lo distinto y lo ajeno son chivos expiatorios ideales, potenciándose cuando las crisis aumentan y las necesidades urgen; más aún cuando los grupos hostigados no tienen capacidad de defenderse y su importancia es escasa y relativa, dado que se encuentran totalmente excluidos de una sociedad en la que no poseen, literalmente, ni voz ni voto.  
Mejorar las condiciones económicas de los países de origen como así también la estructura social y política a nivel bilateral y regional, podrían ser algunas de las soluciones más sensatas, pero difíciles de aplicar y lograr en el corto plazo. En el largo plazo, solo una estructura socio-productiva equitativa y un desarrollo educativo-cultural lo suficientemente adecuado para lograr el entendimiento común, tanto por parte de los nativos como de los inmigrantes, podrá mejorar la calidad de vida de todos los que encuentren en Italia un lugar para vivir.

Dicotomía entre Nacionalismo y Autonomía

Publicado en el diario BAE, 6 de Mayo de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

El presidente Evo Morales anunció el Jueves 1ro de Mayo, día del trabajador,  la compra por parte del Estado de la mayoría accionaria de la empresa Andina -hasta ahora controlada por la española-argentina Repsol YPF- y nacionalizó por decreto otras tres petroleras multinacionales y la mayor telefónica del país, Entel, filial de la italiana Telecom.

Por otro lado, en medio de un clima de movilización y violencia que provocó más de treinta heridos, el Domingo por la tarde se llevó a cabo el referéndum autonómico en la próspera región boliviana de Santa Cruz. El «Sí» a la autonomía ganó por un 85% contra el 15% de un «No» debilitado, ya que desde La Paz se llamó a la abstención como un modo de desconocer la consulta.

Nos encontramos en este sentido con dos procesos, que aunque a simple vista parecieran estar bien diferenciados, tienen varias aristas en común que representan mucho más que hechos político-económicos aislados. Son más bien dos sistemas políticos-ideológicos tan divergentes que cada uno implica un paradigma diferente de país a futuro.

Una primera lectura es observar el proceso de nacionalización como la continuación del movimiento progresista que se ha venido vislumbrando en América Latina en la última década. Mejor y mayor distribución del ingreso, recuperación de los recursos naturales para la Nación, y una política económica Estado-Intervencionista donde se promueven políticas activas en el ámbito de la inversión, producción y regulación, son los puntos salientes del proyecto del Presidente Morales.
Del otro lado, nos encontramos con un movimiento secesionista de ideología liberal, proclive al mercado y con una firme política de mantener el status-quo histórico social que implica la continuación sistemática de una marcada diferencia de clases observada desde los albores de la Nación.

El ideario secesionista aplicado a la situación actual se complementa perfectamente con el modelo descripto. Los departamentos que buscan su autonomía desean principalmente tomar control sobre la totalidad de los recursos que generan, pero así también desean mantener una política abierta al mundo y a las inversiones extranjeras sin cambiar los patrones de concentración de riqueza, abogando por una teoría del derrame beneficiosa para las clases bajas que representan a la mayoría de la población boliviana.  
Por otro lado, el partido oficialista con el presidente Morales a la cabeza, busca en la integración y el espíritu nacionalista las respuestas a los problemas estructurales del país. Distribuir los recursos de los departamentos más ricos a través de una coparticipación equitativa es, para el gobierno, clave para lograr el consenso social de una sociedad fragmentada.

¿Cómo podemos entender lo ocurrido en esta última semana? El presidente ha decidido focalizarse en puntos de inflexión clave dentro su mandato (como fue el discurso en el día del trabajador, a dos años de la nacionalización de los hidrocarburos y a solo pocos días del referendo) para dar un golpe de efecto sobre el electorado nacional y los interlocutores internacionales, reforzando así su posición sobre temas claves en su proyecto de país a futuro. El mandatario afirmó el jueves pasado que la riqueza obtenida por la explotación de los recursos naturales «no es del gobierno, no es de los prefectos, [sino] de todo el pueblo boliviano».

Por otro lado y después del resultado del domingo, en el día de ayer ambas partes se sinceraron y están buscando acercar posiciones. El presidente Morales, que aunque calificó la votación como «un rotundo fracaso», al mismo tiempo sostuvo: «Espero que los prefectos me puedan escuchar para que juntos garanticemos una autonomía para las regiones, para los pueblos indígenas y también para los departamentos.? Por su parte, el prefecto de Santa Cruz Rubén Costas sostuvo que: «La autonomía no destruye la unidad de Bolivia, la fortalece». Además aclaró: «Reiteramos nuestra disposición a encontrar soluciones para fortalecerla. Necesitamos un gran acuerdo nacional que armonice la norma boliviana y fortalezca las instituciones de la republica».

¿Que pasará de aquí en más? Queda claro que ambas posiciones son totalmente opuestas y contradictorias entre sí. Intentar cambiar las reglas de juego institucionales establecidas, aunque sea a través de mecanismos democráticos, parecería no ser una opción válida y acorde para la estructura histórico-social del conjunto del pueblo boliviano.
Por lo tanto, el tratar de acercar a las partes a través del consenso y el dialogo parece ser la única opción viable. Aumentar el nivel de riqueza nacional y distribuirla con justicia social, deberá de algún modo convivir con el respeto a la propiedad privada y a la rentabilidad empresaria. Solo con un proyecto beneficioso y acordado por y para todos, se podrán generar las expectativas a largo plazo para lograr definitivamente un desarrollo serio de país.