Medidas populares que despiertan polémica

Publicado en el diario BAE, 20 de Mayo de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

Una oleada represiva contra gitanos e inmigrantes clandestinos agita a Italia. El día jueves pasado, las medidas de mano dura llevaron a una ofensiva en nueve regiones italianas en una vasta operación de policía que llevó al arresto de casi 400 personas, acusadas de varios delitos. ¿Como se entienden estas medidas a pocos días de la victoria de Berlusconi? ¿Son justas las acusaciones contra los inmigrantes?

Contrariamente a lo que muchos italianos piensan, el aporte de los inmigrantes para con las variables económicas italianas se potencian en comparación con otros países de Europa Occidental de similares características. Por un lado, los números indican que en los últimos años, la contribución de los inmigrantes a la economía italiana ha sido más que positiva (Según un estudio del diario económico «Il Sole-24 Ore» la importancia económica y participación de los inmigrantes ha crecido de 1,6% del PBI en 1993, a 3,2% en 2000 y 6,1% en 2005.) Por otro lado, la tasa de natalidad italiana es de las más bajas del planeta, por lo que el efecto que provoca la entrada de miles de inmigrantes en el proceso productivo impacta directamente en los pagos de la seguridad social de la ya envejecida comunidad Italiana (cuando en el año 2000 eran solamente 1.631.000, a comienzos de 2006 ya trabajaban en Italia 3.509.000 de inmigrantes). Finalmente, tenemos que recalcar que Italia ha logrado niveles excepcionales de desarrollo y calidad de vida en la mayoría de sus regiones, por lo que los italianos están más que de acuerdo conque los inmigrantes realicen las labores que ellos desechan. Derivado de este punto, los altos patrones de consumo de las nuevas generaciones de italianos, principalmente de bienes y servicios considerados de lujo para otras economías menos desarrolladas, se contrapone con las historias personales de carencia de los inmigrantes. Su propensión marginal al ahorro tiende a ser mayor (principalmente dada la inestabilidad jurídica por su condición de ilegales y la ayuda a los familiares que se encuentran en los países de origen) y su consumo es restringido a los productos básicos de la canasta familiar, balanceando de esta manera la relación ahorro-consumo en beneficio de la economía nacional.

¿Por qué entonces el gobierno ha tomado esta decisión para con los inmigrantes ilegales y también esta intentando avanzar contra aquella inmigración legal pero indeseada de los países menos desarrollados de Europa Oriental?      

La actual situación socio-económica italiana no es la mejor. A las casi nulas tasas de crecimiento de los últimos años (el Ministro de Economía ha indicado en su primer informe trimestral que el crecimiento no superaría el muy modesto nivel de 0,6% durante el 2008), se le ha sumado la inflación de los alimentos y los recursos energéticos, que trasladado a todos los sectores de la economía, deriva en el deterioro del poder adquisitivo de la mayoría de las clases medias y trabajadoras.
Dentro de este contexto negativo, la visión de muchos italianos es que inmigración irrestricta de los europeos orientales y extra-comunitarios ha conllevado a una baja de salarios, un aumento del gasto público en salud y educación, como así también a un incremento en los índices delictivos. Si a esto le sumamos que tanto empresas de mediana envergadura como grandes corporaciones hace tiempo han comenzado a instalar sus fábricas y centros de servicios en Europa del Este y otras regiones del mundo donde los costos son menores, no es extraño que el malestar de los italianos se exprese cada día con más fuerza en las urnas.    

Hay una realidad que se no se puede negar. La casi totalidad de los inmigrantes deja su país de origen porque su situación socio-económica es en la mayoría de los casos paupérrima y desesperante, por lo que están dispuestos a trabajar por un salario mínimo de subsistencia. Sino lo consiguen, la delincuencia no puede ser descartada como una opción para sobrevivir. Y sobre este punto se centró el director de la Dirección Central Anticrimen, Francesco Gratteri, que coordinó la redada: «Es una operación contra la criminalidad de la calle y en contra de delitos relacionados con la inmigración clandestina. No es una acción contra una etnia o una categoría específica».
Si le agregamos los factores culturales y la historia nacionalista impregnada en la piel de muchos italianos, los lazos con los países de origen que intentan mantener los inmigrantes a través de las costumbres, los modales y la religión, es otro factor que per se implica roces y diferencias que fragmentan aun más a la sociedad. 

Para concluir, podemos afirmar que lo distinto y lo ajeno son chivos expiatorios ideales, potenciándose cuando las crisis aumentan y las necesidades urgen; más aún cuando los grupos hostigados no tienen capacidad de defenderse y su importancia es escasa y relativa, dado que se encuentran totalmente excluidos de una sociedad en la que no poseen, literalmente, ni voz ni voto.  
Mejorar las condiciones económicas de los países de origen como así también la estructura social y política a nivel bilateral y regional, podrían ser algunas de las soluciones más sensatas, pero difíciles de aplicar y lograr en el corto plazo. En el largo plazo, solo una estructura socio-productiva equitativa y un desarrollo educativo-cultural lo suficientemente adecuado para lograr el entendimiento común, tanto por parte de los nativos como de los inmigrantes, podrá mejorar la calidad de vida de todos los que encuentren en Italia un lugar para vivir.

Dicotomía entre Nacionalismo y Autonomía

Publicado en el diario BAE, 6 de Mayo de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

El presidente Evo Morales anunció el Jueves 1ro de Mayo, día del trabajador,  la compra por parte del Estado de la mayoría accionaria de la empresa Andina -hasta ahora controlada por la española-argentina Repsol YPF- y nacionalizó por decreto otras tres petroleras multinacionales y la mayor telefónica del país, Entel, filial de la italiana Telecom.

Por otro lado, en medio de un clima de movilización y violencia que provocó más de treinta heridos, el Domingo por la tarde se llevó a cabo el referéndum autonómico en la próspera región boliviana de Santa Cruz. El «Sí» a la autonomía ganó por un 85% contra el 15% de un «No» debilitado, ya que desde La Paz se llamó a la abstención como un modo de desconocer la consulta.

Nos encontramos en este sentido con dos procesos, que aunque a simple vista parecieran estar bien diferenciados, tienen varias aristas en común que representan mucho más que hechos político-económicos aislados. Son más bien dos sistemas políticos-ideológicos tan divergentes que cada uno implica un paradigma diferente de país a futuro.

Una primera lectura es observar el proceso de nacionalización como la continuación del movimiento progresista que se ha venido vislumbrando en América Latina en la última década. Mejor y mayor distribución del ingreso, recuperación de los recursos naturales para la Nación, y una política económica Estado-Intervencionista donde se promueven políticas activas en el ámbito de la inversión, producción y regulación, son los puntos salientes del proyecto del Presidente Morales.
Del otro lado, nos encontramos con un movimiento secesionista de ideología liberal, proclive al mercado y con una firme política de mantener el status-quo histórico social que implica la continuación sistemática de una marcada diferencia de clases observada desde los albores de la Nación.

El ideario secesionista aplicado a la situación actual se complementa perfectamente con el modelo descripto. Los departamentos que buscan su autonomía desean principalmente tomar control sobre la totalidad de los recursos que generan, pero así también desean mantener una política abierta al mundo y a las inversiones extranjeras sin cambiar los patrones de concentración de riqueza, abogando por una teoría del derrame beneficiosa para las clases bajas que representan a la mayoría de la población boliviana.  
Por otro lado, el partido oficialista con el presidente Morales a la cabeza, busca en la integración y el espíritu nacionalista las respuestas a los problemas estructurales del país. Distribuir los recursos de los departamentos más ricos a través de una coparticipación equitativa es, para el gobierno, clave para lograr el consenso social de una sociedad fragmentada.

¿Cómo podemos entender lo ocurrido en esta última semana? El presidente ha decidido focalizarse en puntos de inflexión clave dentro su mandato (como fue el discurso en el día del trabajador, a dos años de la nacionalización de los hidrocarburos y a solo pocos días del referendo) para dar un golpe de efecto sobre el electorado nacional y los interlocutores internacionales, reforzando así su posición sobre temas claves en su proyecto de país a futuro. El mandatario afirmó el jueves pasado que la riqueza obtenida por la explotación de los recursos naturales «no es del gobierno, no es de los prefectos, [sino] de todo el pueblo boliviano».

Por otro lado y después del resultado del domingo, en el día de ayer ambas partes se sinceraron y están buscando acercar posiciones. El presidente Morales, que aunque calificó la votación como «un rotundo fracaso», al mismo tiempo sostuvo: «Espero que los prefectos me puedan escuchar para que juntos garanticemos una autonomía para las regiones, para los pueblos indígenas y también para los departamentos.? Por su parte, el prefecto de Santa Cruz Rubén Costas sostuvo que: «La autonomía no destruye la unidad de Bolivia, la fortalece». Además aclaró: «Reiteramos nuestra disposición a encontrar soluciones para fortalecerla. Necesitamos un gran acuerdo nacional que armonice la norma boliviana y fortalezca las instituciones de la republica».

¿Que pasará de aquí en más? Queda claro que ambas posiciones son totalmente opuestas y contradictorias entre sí. Intentar cambiar las reglas de juego institucionales establecidas, aunque sea a través de mecanismos democráticos, parecería no ser una opción válida y acorde para la estructura histórico-social del conjunto del pueblo boliviano.
Por lo tanto, el tratar de acercar a las partes a través del consenso y el dialogo parece ser la única opción viable. Aumentar el nivel de riqueza nacional y distribuirla con justicia social, deberá de algún modo convivir con el respeto a la propiedad privada y a la rentabilidad empresaria. Solo con un proyecto beneficioso y acordado por y para todos, se podrán generar las expectativas a largo plazo para lograr definitivamente un desarrollo serio de país.

Desintegración Política vs. Integración Económica: ¿Qué prevalecerá?

Publicado en el diario EL CRONISTA COMERCIAL, 22 de Abril de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

La ola globalizadora de las últimas décadas ha penetrado con fuerza en todas las regiones del planeta.  Los diversos Estados se encuentran altamente interconectados económicamente a través del comercio de bienes y servicios, los flujos financieros, y cada vez en mayor medida a través de los migrantes; los mismos cumplen un rol fundamental tanto en las economías que los acogen, como con las remesas remitidas a sus países de origen.

Siguiendo este concepto, la apertura de los mercados promovidos por la expansión del sistema capitalista internacional, nos ha inmerso en un modelo anglo-occidental de producción y consumo que ha derivado en la homogeneización de las culturas más diversas y disímiles a un grado nunca visto anteriormente en la historia de la humanidad. Por otro lado, a pesar de la Macdonalización de las tendencias de consumo, la terciarización de los servicios tecnológicos, o la estandarización de los procesos productivos, la adaptación a esta nueva etapa de la economía mundial no ha podido ser  trasladada a ciertos patrones históricos, políticos y culturales.

Desde sus comienzos como comunidades autóctonas e autosuficientes, cada uno de los grupos que en la actualidad buscan su independencia ha transitado por una variedad de procesos políticos a lo largo de cientos de años de historia. Vascos, Chechenos y Kosovares persiguen un mismo objetivo con sus diferentes matices y capacidades. El culminar la lucha con la creación de un Estado que conjugue su cultura, lengua, religión y costumbres, pareciera ser un derecho inalienable que ningún otro Estado o grupo étnico puede cuestionar u obstruir.  
Ahora bien ¿como se contrapone este deseo separatista y de una clara diferenciación étnico-político, con la abrumadora homogeneización económica mundial? ¿Cuál de los dos efectos prevalecerá en el largo plazo?   

Para poder vislumbrar una respuesta clara, tendríamos que pensar en la sustentabilidad de ambas opciones en el tiempo. Por un lado, cada reclamo autonómico esta basado en siglos de historia como comunidad; una unión cultural, religiosa y de valores que perdurarán en el tiempo. Cuando la fortaleza del grupo (tanto en cantidad como calidad) es grande, la lucha ha sido incesante, y su problemática ha sido expuesta ante los ojos de la comunidad internacional toda; el cesar en la búsqueda de su objetivo no parece ser una opción válida.
Por el otro, la globalización económica ya esta mostrando contradicciones y requerirá una revisión que balancee sus efectos positivos y negativos. Las políticas económicas no tienen un arraigo en la razón de ser de un Estado-Nación, como podrían ser el espacio geográfico, la cultura, o la historia en común. A nivel internacional, las mismas son simplemente herramientas utilizadas por los diversos Estados que determinan de alguna manera su posición dentro del mercado global. Los flujos económicos globales y la inserción de cada Estado en la cultura económica de la globalización, son en definitiva cuestiones coyunturales que pueden reflejar cambios en el tiempo.

Para finalizar y tomando el ejemplo de los grupos independentistas, ¿podemos afirmar que las estructuras político-organizacionales que se han mantenido en pie durante tantos siglos, serán las que perduren más allá de un ciclo o una tendencia económica homogeneizadora? Aunque pareciera ser así, no podríamos afirmarlo; en definitiva, nos encontramos con dos niveles de análisis diferentes. Y como observamos en la actualidad, no solo puede ser que ambos niveles no se contrapongan; sino que hasta han logrado convivir pacíficamente.  

Ganadores y perdedores en la carrera electoral

Publicado en el diario BAE, 22 de Abril de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

Hillary Clinton mencionó recientemente que ?Obama esta en condiciones de vencer a McCain, pero yo estoy mejor preparada?. Por estos días, las internas demócratas continúan en Pennsylvania y muchos ya se preguntan quienes saldrán fortalecidos en esta larga carrera electoral. Ante este contexto nos preguntamos: ¿Cuales son los pros y contras en relación a cada uno de los respectivos partidos?

Comenzando por el Partido Demócrata, entre los aspectos positivos de la interna podemos mencionar que se viene observando una discusión profunda entre ambos contendientes, que sin lugar a duda, está sentando un precedente histórico dentro de lo que son las elecciones norteamericanas. Los votantes se encuentran bien informados sobre las posiciones demócratas en cada uno de los diversos tópicos que le interesan a la ciudadanía; además se le agrega ese plus adicional de información que los ciudadanos apartidarios no están recibiendo de parte de los Republicanos, dado que la interna de la que ha salido vencedor el senador McCain, ha sido menos extensa y reñida en cuanto a la diversidad de posiciones.
Por otro lado y si nos referimos exclusivamente a los votantes demócratas, se puede decir que las coincidencias de pensamiento entre los mismos suele reforzarse en el largo plazo; si a esto se le suma el gradual incremento en la fluidez de un dialogo que se va acentuando durante la extensa campaña, el consenso que logrará el ganador de la interna evitará que se filtren votos que puedan llegar a dirigirse hacia el Partido Republicano.

Como aspectos negativos, estudios confirman que después de cierto grado de discusión permanente, la información agregada al votante medio no aporta calidad sino más bien confusión; como así también puede llegar a desviar la atención desde temas que son centrales hacia otros más irrelevantes. Por otro lado, el desgaste de recursos económicos y humanos probablemente llevará a que la curva de tensión del candidato demócrata tienda claramente a declinar, relegándolo sin fuerzas en el momento de la definición final ante el candidato republicano.
 
Desde la óptica Republicana, los colaboradores de McCain ya están buscando, por un lado, fortalecer la posición de su candidato realizando alianzas con determinados grupos y sectores políticos, económicos y sociales. Además, cuentan con el tiempo suficiente para diagramar tácticas que busquen consolidar las fortalezas de su campaña; como así también encontrar los puntos débiles de los candidatos demócratas que permitan conquistar los votos de los indecisos.

En cuanto a las debilidades del candidato republicano, podemos resaltar principalmente dos cuestiones. Por un lado y desde una visión neoconservadora, McCain no se encuentra dentro de los parámetros de un ?buen republicano?. Dado que su posición sobre temas claves no parece variar en el tiempo (probablemente ya pensando en la contienda presidencial con los demócratas, donde los indecisos tienden a pertenecer al centro del espectro político), McCain puede encontrarse en una situación que podemos denominar de ?pérdida-pérdida?, donde no solo perdería los votos de los indecisos que finalmente se inclinarán hacia el Partido Demócrata, sino también la de muchos Republicanos que no verían con buenos ojos su acercamiento y concordancia a ideas progresistas que históricamente se acercan al ideario demócrata.    
 
El otro punto importante que no podemos dejar de referir es la crisis económica norteamericana que pareciera no tener freno. La falta de soluciones por parte del Partido Republicano, en el poder hacer ocho años, no solo le quita rédito político; también deja a McCain en una encrucijada ante cada declaración sobre su política económica en caso de ser electo presidente, ya que cada definición puede herir susceptibilidades tanto por parte de los indecisos como de los republicanos.

¿Que pasará de aquí en más hasta el día en que se elija al próximo presidente de los Estados Unidos? Lo único que podemos afirmar es que la gran exposición y debate que los ciudadanos norteamericanos han encontrado durante el actual proceso electoral, los ha provisto de cuantiosa y variada información para debatir y analizar cuales son las mejores opciones para sus intereses personales y de su país. La apertura en la discusión y la profundización de opiniones diversas, le brinda al ciudadano medio norteamericano, muchas veces con creencias firmes y cerradas, la posibilidad de juzgar y encontrar las soluciones más acertadas a las problemáticas domésticas e internacionales. Esas soluciones que como sabemos, por la posición y la influencia de los Estados Unidos en el mundo, también determinarán gran parte de los destinos de toda la humanidad.

En búsqueda del poder perdido

Publicado en el diario BAE, 7 de Abril de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

Muchos especialistas en historia militar opinan que Alemania comenzó a perder la segunda guerra mundial una vez que movilizó sus tropas hacia el Este y se decidió a invadir la Unión Soviética. Si algo estaba seguro Stalin, es que defendería la ?tierra madre? hasta las últimas consecuencias. Ucrania y Georgia representan, en la visión de Moscú, una parte integral de la Ex – Unión Soviética y se encuentran arraigados en el corazón de los dirigentes y el pueblo ruso. Por lo tanto, su inclusión dentro de la OTAN implicaría mucho más que una simple estrategia militar de ayuda mutua.

Pero el orgullo cultural y la racionalidad histórica no son la única respuesta que deja entrever Moscú. Ante un hipotético caso de que ambos países sean admitidos como miembros plenos de la alianza, las bases militares que podría instalar la OTAN en Ucrania y Georgia no solo implicarían tener al enemigo alojado en casa: Tal como ocurre en Kosovo (aunque nos encontremos ante una eventual problemática distinta), la capacidad de implosión estaría latente. La autodestrucción y el derrumbe de la Unión Soviética han sido un duro golpe para los rusos; pensar en la posibilidad de un ataque ?desde adentro? solo conllevaría a un retroceso del poder político internacional ganado en la era Putin. Y ante una cambiante realidad en la situación geopolítica internacional, es imposible poder determinar de antemano si Moscú podrá tener una tercera oportunidad para resurgir.

Por otro lado, podemos ver que la situación de Washington no difiere mucho de la de Moscú. Aunque en la actualidad el contexto multilateral y los medios que poseen ambos países son diferentes (a diferencia del plano bilateral con el que se vivía durante la guerra fría), el fin de ambos Estados es similar: Compensar las problemáticas en otras áreas claves de su interés, manteniendo o acrecentando su influencia en la esfera geopolítica internacional.

Para Estados Unidos, aumentar el poder de la OTAN, organización paradójicamente creada en plena guerra fría para contener el avance soviético y donde todavía detenta el mayor poder e influencia, significa obtener un mejor posicionamiento y mayor control del espacio mundial a través de la expansión de diversas bases militares en el corazón de Europa. La concreción de sus requerimientos implicaría un contrapunto en relación a la crisis económica doméstica y la hasta ahora más que negativa experiencia en Irak.       
Rusia tampoco puede negar su problemática: El crecimiento de las desigualdades y las dificultades económicas de la mayoría de su población, sumado a los inclaudicables deseos secesionistas Kosovares, son factores que vienen siendo acarreados desde hace años y que sin lugar a dudas debilitan la estructura interna del Estado. En contraposición y tal como lo mencionamos con anterioridad, no se puede negar el poder político internacional recuperado por Moscú durante la era Putin: El incremento del poderío militar (incluyendo la recomposición de ciertas alianzas claves con países árabes), y un considerable aumento del control macroeconómico con políticas focalizadas en los oleoductos y gasoductos regionales, son, para muchos analistas, los puntos más salientes de la gestión de un presidente que se encuentra a meses de terminar su mandato.

Ahora bien, si planteamos que Washington y Moscú están tratando de recuperar el poder perdido y obtener, como en décadas pasadas, el mote de superpotencias, es porque otros Estados se han apropiado de parte de ese poder. Ante un escenario de juego de suma cero, las nuevas potencias económicas y militares (como lo son India e China), junto con la fortaleza regional reflejada en la estabilidad socio-económica de las democracias europeas (sobre todo a través del desarrollo de mercados e instituciones políticas comunes eficaces), nos llevan a focalizar nuestra reflexión en un proceso multilateral donde el poder se encuentra esparcido de manera difusa dentro de la arena internacional.

Hoy en día sería irreal hablar de dos potencias que deciden los destinos del mundo. Las discusiones que hemos observado dentro del ámbito de la OTAN en los últimos días son un claro ejemplo: Con decisión propia, las potencias Europeas han balanceado su posición. Por un lado, han apoyado la idea de los Estados Unidos de instalar el escudo antimisiles en Polonia y la República Checa. En contraposición, le han brindado un importante guiño a Moscú vetando la idea norteamericana de permitir que la Alianza Militar llegué a las fronteras Rusas.
En definitiva, el mundo ya no se asemeja a un partido de tenis donde solo dos rivales en cancha se pasan la pelota de un lado al otro tratando de vencerse; actualmente, nos encontramos con un tablero de ajedrez donde una diversidad de piezas, con distintas características y funciones, intentan reacomodarse constantemente para sacar el máximo provecho. Mientras tanto, los Estados Unidos y Rusia hacen su juego e intentan recuperar el prestigio perdido.

El voto hispano que afecta a toda una región

Publicado en el diario BAE, 4 de Marzo de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

Los Estados Unidos es un país conformado por un crisol de razas y culturas. Desde los principios de su historia y durante los diferentes procesos históricos, inmigrantes provenientes de los cinco continentes han tenido una importante relevancia en la historia política, económica y social del país, haciendo de la inmigración un factor fundamental para el crecimiento y desarrollo de la Nación.

Cuando nos referimos a la comunidad Latina, existe un motivo que la distingue y la hace única en relación a los otros grupos de inmigrantes. Por su número, ubicación geográfica e importancia económica, los Latinoamericanos, a diferencia de otros grupos, no solo influyen en los asuntos domésticos; tanto sus decisiones como las políticas gubernamentales aplicadas sobre ellos, tienen implicancias que van más allá de las fronteras norteamericanas.

En las próximas semanas, las primarias republicanas y demócratas llegarán a los Estados del sur, y la pelea de los candidatos por el voto hispano será clave para la obtención de delegados que luego elegirán a su próximo representante para los comicios presidenciales del próximo mes de Noviembre. En este sentido, ¿Qué implicancias puede tener una decisiva participación del voto Hispano? ¿Como podrán verse afectadas las relaciones de los Estados Unidos con el resto de los gobiernos Centroamericanos?     

Para la mayoría de los países de Centroamérica, las remesas se encuentran entre las tres primeras fuentes de ingreso. La constancia e intensidad de las mismas son claves para el desarrollo económico y social de cada uno de los Estados de la región. Por otro lado, sus gobiernos saben que cualquier cambio de política norteamericana que afecte a sus ciudadanos radicados en los Estados Unidos, indefectiblemente tendrá consecuencias sobre cada una de sus respectivas naciones.

Sin embargo, parecería ser poco (o por lo menos es lo que ha sucedido hasta estos días) lo que sus decisiones políticas puedan afectar. Con excepción de Méjico, que por su poderío económico (tanto a nivel empresarial como por su disponibilidad de mano de obra) puede influenciar sobre el poderoso país del Norte, el resto de los países, por su escasa importancia en la arena internacional, solo se han dedicado a observar en un estado de pasividad casi absoluta, las decisiones de política regional de cada uno de los gobiernos norteamericanos de turno a lo largo de las últimas décadas.

Ahora bien, ¿Pueden los gobiernos de la región ser más que meros espectadores? La respuesta sería positiva si se pudiera lograr que los mismos aplicaran políticas activas para con sus conciudadanos que residen en los Estados Unidos; ellos pueden ser los que posean la capacidad de realizar importantes cambios que beneficien a sus países de origen. Esto se debe a que la mayoría de los latinoamericanos tiene un fuerte sentido de pertenencia, siendo además muy apegado a sus orígenes y a su cultura. Por otro lado, no debemos olvidar que gran parte de los emigrantes tiene familia que permanece en Centroamérica, siendo estas económicamente dependientes de ellos en la mayoría de los casos.
Tenemos entonces dos puntos centrales en los que los diversos gobiernos de la región se deben centrar. Por un lado, si los mismos aplicarán políticas que logren efectos positivos en los indicadores socio-económicos y en las condiciones de vida de sus familiares, como así también mejoras institucionales que provoquen una mayor seguridad jurídica, la confianza de los emigrantes en sus países de origen aumentará, y esto conllevará a un aumento en las remesas e inversiones por parte de los mismos. 
Desde otra perspectiva, si los emigrantes observan que sus gobiernos de origen promueven políticas que mejoran la fluidez de los canales bilaterales (tanto de flujos financieros como de personas), además de que la cuestión migratoria se traslade al tope de la agenda diplomática, se generará un incentivo que derivará en una automática presión de los grupos hispanos para que el gobierno triunfador de las próximas elecciones norteamericanas vuelva a enfocarse en la problemática regional como un todo (desde aspectos migratorios, pasando por los comerciales y económico-financieros, hasta los estructurales-institucionales).

En definitiva, ¿podemos esperar efectos positivos para los países de la región de estas elecciones? Lo que queda claro es que la presencia de la comunidad hispana está ganando terreno en importancia en muchas de las variables claves que afectan a la mayor superpotencia del mundo. Extrañamente para los Realistas, mucho dependerá de este actor no estatal el futuro de las relaciones entre los Estados Unidos y el resto de los países de la región. Contradictoriamente, aquellos que por la incapacidad de sus propios gobiernos tuvieron que marcharse en el pasado buscando una calidad de vida digna, hoy pueden ser los responsables de las mejoras significativas que sus países de origen necesitan de cara al futuro.   

Realidades de las migraciones en el Mercosur

Publicado en el diario EL CRONISTA COMERCIAL, 18 de Febrero de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

La compleja realidad migratoria ha sido escasamente tratada dentro de la agenda principal de las reuniones del MERCOSUR, ya que otros temas (muchas veces con razón) tienen la prioridad o la urgencia en cuanto a las problemáticas de nuestra región. Por otro lado, vemos que otras regiones más desarrolladas del planeta (como son la Unión Europea o Norteamérica), ya se encuentran lidiando con una situación que continuará mientras las disparidades en la calidad de vida de las poblaciones permanezcan. Ahora bien, ¿Cuál ha sido y es actualmente la situación en los países de nuestra región? ¿Qué políticas migratorias individuales o en conjunto deben ser tomadas? 

El Mercosur tiene una importante traba endógena en lo referido a las migraciones masivas. En este sentido, ningún país esta lo suficientemente desarrollado ni promete mejoras sustanciales en la calidad de vida como para atraer a miles de ciudadanos de los otros países del bloque. Igualmente, la historia indica que desde hace más de un siglo que existen las migraciones interestatales en nuestra región, y que en la mayoría de los casos, los flujos han partido desde los países con mercados más pequeños hacia los más grandes (Uruguayos y Paraguayos hacia Argentina, o Paraguayos que han emigrado al Brasil), ya que allí los migrantes encuentran mayores posibilidades de empleo. El otro factor que ha fomentado las migraciones ha sido las diferencias en los tipos de cambio y la fortaleza/debilidad de las monedas. Sin ir más lejos, durante el período de convertibilidad en la Argentina de la década pasada, miles de ciudadanos Paraguayos cruzaron las fronteras para trabajar en la industria de la construcción y el empleo doméstico, remitiendo dólares y de esta manera permitiendo que familias enteras puedan subsistir en su tierra natal. 

Hoy en día la situación no ha variado en demasía. Los inmigrantes de los países del bloque siguen siendo uno de los grupos poblacionales más vulnerables. La mayoría realiza los empleos menos calificados y sufre los mayores abusos discriminatorios al momento relacionarse con el resto de los grupos sociales y los diversos actores gubernamentales. Ya sea porque los países emisores se focalizan en problemáticas de mayor envergadura, o porque los gobernantes de países receptores saben que la mayoría de los inmigrantes son indocumentados y no votan (además de que el tratamiento y apoyo a temas que conciernen a estos grupos minoritarios no suele acarrear rédito político por parte de la comunidad local), los inmigrantes se encuentran huérfanos de políticas públicas que les proporcionen la contención social y jurídica necesaria para la adaptación al medio local; como así tampoco una planificación de desarrollo personal a mediano y largo plazo (esto es, que involucre la inserción definitiva en el país de adopción o el regreso a su lugar de origen).   

Un importante primer paso será, con mayor educación, lograr derribar y eliminar definitivamente las barreras étnicas y raciales. Además, es de suma importancia la comprensión y difusión de los datos estadísticos fehacientes que desmitifican a los inmigrantes como causales de la desocupación. Luego, la creación de secretarias o agencias en cada uno de los países del bloque dedicadas a las implicancias de la inmigración domésticas e internacionales, conllevará per ser una agenda bilateral para el tratamiento continuo de la problemática. Finalmente, las políticas que promuevan el bienestar y la igualdad de derechos con los ciudadanos nativos, traerán una sustancial mejora en la calidad de vida de los inmigrantes y sus familias en los países de origen; además de una mejora en las relaciones entre gobiernos que ven a sus ciudadanos cuidados y respetados más allá de sus fronteras. Ese cuidado que de haberse producido con anterioridad dentro de sus fronteras, hubiera sido una eficaz barrera preventiva a la emigración originaria.

La economía como primer paso hacia la estabilidad internacional

Publicado en el diario EL CRONISTA COMERCIAL, 9 de Enero de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

En una época donde estamos viviendo el resurgimiento de las tensiones interestatales por factores que parecían ya haber sido olvidados (como los conflictos étnicos, religiosos, ideológicos y hasta territoriales), las cuestiones relacionadas a la economía internacional parecen haber quedado desconectadas y abstraidas de la inestabilidad provocada por la fragilidad de la Pax Americana, el resurgimiento de las antiguas potencias dormidas, y la democratización de un sistema internacional que ha llevado a paises otrora olvidados a querer ganar mayores espacios en la arena internacional.

¿Pueden las relaciones económicas internacionales generar efectos positivos que brinden una mayor estabilidad al sistema internacional?
Si observamos los efectos negativos provocados por una realidad diametralmente opuesta, podremos sacar algunas conclusiones.
Por un lado, los aranceles y subsidios a la agricultura de los paises desarrollados crean un recelo y una tendencia a la obstrucción de otros temas de vital importancia por parte de los países en desarrollo.
También observamos que el embargo norteamericano a Cuba no permite un dialogo que busque una decisión concensuada a futuro. Un caso similar es el bloqueo que impone Israel a los flujos financieros dirijidos a la Autoridad Nacional Palestina. Las causas son diferentes (unos alegan nulidad de democracia y derechos humanos, los otros financiamiento al terrorismo), pero el resultado, el empeoramiento de la calidad de vida de los habitantes y el deterioro de las relaciones diplomáticas, es el mismo.
En el mismo sentido, es pertinente mencionar las devaluaciones competitivas que se observan en las series históricas entre Argentina y Brasil, los dos socios mayoritarios del MERCOSUR, que desgastan los acuerdos políticos del bloque; como así también el desgaste de la relación Chino-Americana con la regulación del Yuan por parte del gobierno Asiático.   
Finalmente, no se puede dejar de mencionar la autodefensiva ?carrera hacia abajo?, en el cual muchos gobiernos del África o del Sudeste Asiático reducen sus estándares laborales y ambientales para preservar o mejorar la competitividad de sus economías en el mercado internacional, obstruyendo de esta manera acuerdos regionales y deteriorando las relaciones entre los países vecinos.

Si todas estas situaciones se revirtieran, ¿encontrariamos una solución al alto nivel de tensión y agresividad que vivimos en la actualidad?
Todas las teorías económicas concuerdan que un mayor volumen de comercio justo y acuerdos de política económica entre los estados es positivo para todas las partes. Y si los actores estatales entienden que se verán favorecidos, las acciones se repetirán. Comerciar implica dialogar con el otro, tratar de entenderlo, intercambiar ideas y conocer sus necesidades. Es una oportunidad para ponerse a un mismo nivel, hablar el mismo ?idioma?. El hecho de encontrar en la economía un primer punto de encuentro y acuerdo positivo para los interactuantes, a pesar de que no exista una correlación directa con el resto de los factores, proseguirá en muchos casos de un dialogo constructivo que derivará en la ampliación de la agenda a otros temas de vital importancia para la comunidad internacional. 
El primer acercamiento enfocado en un tema puntual no será la solución definitiva. Pero en mayor o menor medida, sus implicancias colaborarán para lograr un mundo más estable y seguro, aunque este no sea el fín de la economía en cuestión

Dependencia y Autonomía en el siglo XXI

Publicado en el diario BAE, 20 de Diciembre de 2007.

Autor: Pablo Kornblum

Desde los principios de nuestra historia como país, la base de la economía nacional ha sido el campo. Tal es así que hasta las primeras décadas del siglo XX, la exportación agrícola-ganadera representó casi la totalidad del PBI Argentino. Años más tarde, una política focalizada en la sustitución de importaciones y el desarrollismo pudo ser promovida en gran medida por los diversos organismos que administraban los excedentes producidos por el campo.  Más cerca en el tiempo y con la llegada de la apertura y la liberalización de la economía, el campo se fue acomodando a los cambios estructurales (especialmente en pro de los servicios y en detrimento de la industria), manteniéndose a la vanguardia de la economía nacional. Hoy en día, nadie puede negar que gran parte del superávit fiscal y la financiación del consumo interno tienen un causal preponderante: las retenciones a las exportaciones del sector agrícola.

¿Ha sido conveniente el haberse focalizado en el campo? Si observamos retrospectivamente, luego de la Revolución Industrial y con la conformación del Sistema Capitalista Internacional, los precios de los productos agrícola-ganaderos han sido siempre funcionales a los países más industrializados y desarrollados del planeta (salvo en algunos períodos de excepción como fueron las dos grandes guerras mundiales). Tal es así que los mismos siempre han tenido valores muy por debajo de los bienes de capital, los insumos industriales o los servicios financieros. Por lo tanto y rememorando a los teóricos de la dependencia y su explicación sobre los deterioros en los términos de intercambio, deberíamos sostener que la elección no fue la correcta. O por lo menos esto era lo que parecía ser hasta ahora.

Hoy en día la situación ha cambiado. Las últimas décadas han mostrado un sostenido crecimiento demográfico a nivel global, a lo que se le ha sumado un proceso de aceleramiento debido a la entrada al mercado de consumo de millones de habitantes pertenecientes a las economías emergentes de la India o China. Como consecuencia de este incremento en la demanda de alimentos, los precios internacionales de los mismos han aumentado a niveles sin precedentes. Por lo tanto pareciera ser que, conciente o inconcientemente, el haber dirigido nuestras miradas siempre al campo ha dado finalmente resultado. Pero en realidad: ¿cual es la mejor opción para el país?

Con la recuperación del sector industrial del último lustro, se ha abierto el paso hacia un camino alternativo. El crecimiento del sector no solo ha repercutido positivamente en el mercado interno, sino que ya ha dado signos de exportación con alto valor agregado. Este cambio significativo ha sido un importante primer paso dentro de los cambios estructurales necesarios para lograr una economía balanceada positivamente que promueva un desarrollo sostenido y equitativo para todos los sectores. Para concluir, se podría decir que de esta manera se comienza a evitar la doble dependencia: por un lado, la del sector agrícola-ganadero de ser siempre el principal impulsor de la economía argentina; y por el otro, la que se obtiene al lograr una mayor autonomía ante las variaciones coyunturales de los términos de intercambio.     

¿Australia llega al acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos?

Publicado en la la revista AGENCIA INTERNACIONAL, visión desde el sur; Año 2, Número 7, Enero-Marzo de 2006.

Autor: Pablo Kornblum

Australia: Las causas para llegar a un acuerdo bilateral de libre comercio con los EEUU.

Introducción:

En los últimos 20 años, Australia había tratado de llegar a un acuerdo bilateral de libre comercio de libre comercio con los Estados Unidos que mejoraría la competitividad de ambos países y promocionaría una relación económica más igualitaria y justa. La idea de un acuerdo bilateral se concretó en Febrero de 2004, y después de algunos meses ajustes, se puso en práctica el 1ro de Enero de 2005.1

¿Porqué Australia decidió entrar a este acuerdo?
Las exportaciones a los Estados Unidos representan el 11% de las exportaciones totales de Australia. Por lo tanto, cualquier cambio en las relaciones entre los dos países tiene un impacto significante en la economía Australiana.2 Actualmente Australia esta compitiendo regionalmente con países en desarrollo que se encuentran en pleno crecimiento y que están utilizando sus bajos salarios y devaluadas monedas para penetrar en el vasto mercado norteamericano. Teniendo la garantía de un acuerdo preferencial para algunas áreas vitales de su economía, el gobierno australiano asegura que el acuerdo bilateral de libre comercio, denominado FTA (Free Trade Agreement en sus siglas en Inglés), traerá un incremento anual de 2 billones de dólares americanos en el PBI Australiano hasta el año 2010.3
El estar cerca de una región tan inestable (sobre todo por el sudeste asiático) también provoca miedo a una posible futura crisis económica. Para evitar incertidumbres, el gobierno australiano cree fehacientemente en la futura estabilidad de los Estados Unidos como la superpotencia económica hegemónica. Un australiano miembro del grupo que promueve el acuerdo de libre comercio bilateral entre ambos países (el Australia US Free Trade Agreement Business Group) dijo que el acuerdo ?apuntala a la economía de Australia por los próximos 50 años?. 4 Como Mark P. Thirlwell explica, lograr acuerdos con los mayores actores globales en términos económicos por lo menos minimiza las distorsiones que implica firmar una mayor cantidad de acuerdos con muchas economías pequeñas.5 

El gobierno Australiano plantea con una pregunta otra razón válida por la cual ve como muy favorable el haber llegado en un acuerdo bilateral preferencial: ¿Sino hay un acuerdo bilateral, que opciones quedan para comerciar en este mundo globalizado? La respuesta es simple: Acuerdos regionales o multilaterales. El Australia US Free Trade Agreement Business Group da una explicación de porqué el gobierno Australiano llegó al FTA bilateral con los Estados Unidos: El lento progreso y la falta de consenso en las negociaciones multilaterales (como vimos que ocurrió en estos días en la ronda del OMC en Hong Kong), no es beneficioso para las compañías australianas.6

Los grupos domésticos de presión también influencian las decisiones gubernamentales, y en este caso en particular, los que estuvieron de acuerdo con el FTA vinieron especialmente de aquellos sectores más poderosos y con mayor capacidad de lobby. Podemos mencionar, entre otros, a empresas transnacionales que trasladaron sus fábricas al exterior, grandes terratenientes con capacidad exportadora, o financistas con importante flujos de capitales de alta disponibilidad. 7 

Finalmente, el gobierno australiano ha relacionado el FTA con la alianza de seguridad que fortaleció con los Estados Unidos post 11 de Septiembre. Australia depende de los Estados Unidos para repeler cualquier agresión externa (sus fuerzas armadas rondan los 50.000 hombres). Corea del Norte, China e Indonesia siguen siendo temas álgidos dentro de la agenda australiana, por lo que para el gobierno cualquier otro tipo de relación más allá de lo estrictamente militar, será útil para fortalecer la relación bilateral. Para mostrar la importancia del FTA, el más reciente informe del gobierno Australiano en comercio y asuntos exteriores (DFAT), resaltaba que el FTA ?pone nuestras relaciones económicas a la altura de nuestras relaciones políticas y militares?.8

Conclusión:

El gobierno Australiano ha realizado el FTA con los Estados Unidos por varias razones; desde asuntos estrictamente económicos hasta una pura estrategia militar, pasando por asuntos de política nacional.
En estos momentos donde se debate la forma que nuestro país debe insertarse en la globalización y se discute el modo de encarar la relación con los Estados Unidos, (ya sea a través del Mercosur, el ALCA o a través de acuerdos económicos bilaterales), el estudiar otros ejemplos (aunque el contexto regional e histórico sea diferente), nos llevará a encontrar similitudes y diferencias que nos harán reflexionar sobre cual es nuestra mejor opción. 
Referencias:

1 Phillips, D. 2005, Reordering the world: An interpretive introduction to American Foreign Policy, University of Sydney, Sydney, p. 89.
2 Hawthorne, S. 2003, Why the Australia-United States Free Trade Agreement is Bad for Us, Department of Communication, Language and Cultural Studies, Victoria University, St Albans Campus, Melbourne, Australia.
3 Phillips, D. 2005, Reordering the world: An interpretive introduction to American Foreign Policy, University of Sydney, Sydney, p. 89.
4 The Australia United States Free Trade Agreement Group, Available:  http://www.austa.net
5Thirwlwell, M. 2004, The Good, the Bad and the Ugly: Assessing Criticism of the Australia-United States Free Trade Agreement, Lowy Institute for International Policy, Sydney.
6 The Australia United States Free Trade Agreement Group, Available:  http://www.austa.net
7 Hawthorne, S. 2003, Why the Australia-United States Free Trade Agreement is Bad for Us, Department of Communication, Language and Cultural Studies, Victoria University, St Albans Campus, Melbourne, Australia.
8 Australian Free Trade & Investment Network, Available: http://www.aftinet.org.au

Biografía:

? Australian Free Trade & Investment Network, Available: http://www.aftinet.org.au
? Hawthorne, S. 2003, Why the Australia-United States Free Trade Agreement is Bad for Us, Department of Communication, Language and Cultural Studies, Victoria University, St Albans Campus, Melbourne, Australia.
? Phillips, D. 2005, Reordering the world: An interpretive introduction to American Foreign Policy, University of Sydney, Sydney.                                                      
? The Australia United States Free Trade Agreement Group, Available:  http://www.austa.net
? Thirwlwell, M. 2004, The Good, the Bad and the Ugly: Assessing Criticism of the Australia-United States Free Trade Agreement, Lowy Institute for International Policy, Sydney.