El retiro de Venezuela del comité de arbitraje del Banco Mundial

Radio Nederland América Latinahttp://www.rnw.nl/espanol/article/organismos-internacionales-%C2%A1a-refundar-el-sistema
El retiro de Venezuela del comité de arbitraje del Banco Mundial y el anuncio realizado por el mandatario Hugo Chávez de su pronto retiro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pone a estos organismos internacionales bajo la lupa. Sin embargo, especialistas consideran que no es momento en la región para la fragmentación, sino para una reunificación de propósitos.Según Pablo Kornblum, economista argentino y especialista en organizaciones internacionales, la historia ha demostrado que la injerencia de estos organizamos internacionales no ha sido positiva, y que “en eso el presidente Chávez tiene mucha razón. Han sido políticas focalizadas en cuestiones macroeconómicas, pero siempre con el objetivo de favorecer a los intereses de donde las organizaciones vienen. Vale la pena recordar que estos organizamos internacionales son manejados por los países desarrollados. Vivimos en un mundo en el cual el juego de intereses es muy importante, y estos organismos no se han focalizado en cuestiones específicas que en realidad necesitaban los pueblos de América Latina”.“Se está viendo que la política de mantener una idea sin fijarse en los aspectos específicos de cada país, de cada región, no funciona, porque cada país o región es diferente, con su propia problemática”, afirma, por su parte, el argentino Pablo Kornblum. “Yo creo que si no se toman en cuenta las características de cada región, si no se entiende los factores culturales, los factores políticos, institucionales, etc, la situación no va a mejorar”.

Democracia: ¿Para quien?

Autor: Pablo KornblumLa caída del muro de Berlín fue la oportunidad histórica para expandir un sistema capitalista neoliberal a nivel global que reasegure la contratendencia a la caída de la tasa de ganancia de forma ilimitada (al menos en términos geográficos) y la acumulación de capital en manos de las grandes corporaciones transnacionales. Para ello, se tornó necesario generar un sistema institucional que provea la suficiente solidez para el aseguramiento de sostenibles altas tasas de rentabilidad. El ‘capitalismo democrático’, mostrado al mundo a través de las nacientes cadenas de comunicación global como el sistema triunfante, moderno y eficaz, fue la propuesta aceptada mayoritariamente desde las más diversas aristas del globo.Sin embargo, raudamente el proceso neoliberal arremetió contra cualquier tipo de Estado de Bienestar existente y enterró el progreso y los avances hacia un marco de dignidad y desarrollo personal y profesional en términos de lo que una ‘verdadera democracia’ representa como utopía lingüística. Pero lo más grave no es el avasallamiento de los ‘derechos democráticos económicos’ de los más necesitados: sino más bien, la coercitiva respuesta (verbal y física) para con los reclamos por parte de las mayorías desfavorecidas que desean fervientemente la regeneración o el restablecimiento de una digna calidad de vida conforme con los avances socio-económicos que se deberían disfrutar en el Siglo XXI.En definitiva, nos encontramos con un modelo global cuyo objetivo es la estabilización sistémica que asegure el estatus-quo: libertad económica y financiera con seguridad jurídica para reproducir y potenciar la acumulación de capital. La ‘democracia’ y los ‘derechos sociales’ de una sociedad global cada día más inequitativa, han sido relegados a tibias mejoras marginales que permitan minimizar las tensiones sociales.

Un sueño con sobresaltos

Revista Debate, 31 de Marzo de 2012

http://www.revistadebate.com.ar/2012/03/30/5232.phpAl respecto, el especialista Pablo Kornblum -un experto sobre el gigante regional- asegura a esta revista que los choques, en realidad, no son fortuitos. Por el contrario, afirma que “los conflictos con la organización internacional del Fútbol, en parte, tienen que ver con la estrategia geopolítica, diplomática de Brasil”. Según el Director de Economía Internacional del Centro Argentino de Estudios Internacionales, el país vecino “siempre fue muy celoso de sus fronteras. A diferencia de otros países de América Latina, éste se cuida de que nadie se inmiscuya en los problemas domésticos”.
Kornblum analiza que la postura de una mandataria implacable contra todo atisbo de corrupción se vincula con que “ella no es Lula y vive en otro momento histórico, menos favorable”. Así, Rousseff cultiva su imagen de dura, en parte para conservar popularidad. La presidenta transita su mandato en otra “realidad económica”, y además, no goza de la misma cintura política que la de su predecesor, ni de su carisma.

El fin de la historia y la salvación griega

Autor: Pablo KornblumEl fin de la historia. Con esta frase, en los albores de la década de 1990’ Francis Fukuyama ponía en palabras la sensación y los deseos de un grupo de actores socio-económicos que posicionaban al capitalismo democrático como sistema global ulterior. Sin embargo, en el complejo mundo actual, la significación de las palabras “capitalismo” y “democracia” continúan siendo, por lo menos, difusas.

En este aspecto, el capitalismo se ha alejado de sus bases teóricas que pregonan una mayor competencia y un Estado regulador de la actividad económica. Por otro lado, mientras los Estados se encuentran cada día más disminuidos y mellados en sus capacidades y decisiones, la democracia ha pasado a circunscribirse al mero hecho del voto y la legitimidad del reclamo. Más aún, el análisis se torna más dificultoso en un escenario de fuertes y profundas asimetrías inter e intranacionales; en donde solo se visualiza con claridad un sistema ‘capitalista democrático’ que no provee respuestas para aquellas mayorías de excluidos que se encuentran sumergidos en un círculo vicioso de pobreza y desesperanza.

Meses atrás, el ex Primer Ministro griego Papandreu, tuvo la osadía y el atrevimiento de intentar preguntarle a su pueblo a través de un referéndum, si aceptaban las políticas de ajuste propuestas por la Unión Europea, como forma inequívoca de escapar de la fuerte crisis económica que azota al país. En este punto, se torna fundamental recalcar la necesidad de poder disociar a los diferentes actores nacionales, para evitar caer en falsas expresiones sobre los intereses comunes en cuanto al quehacer nacional, y distinguir realmente a quienes afectan las medidas propuestas por la UE.

En este sentido, en un primer momento millones de desocupados se encontrarán sin posibilidades de conseguir un empleo en una economía deprimida. Mientras tanto el mercado esperará, como siempre, que el Estado desate los suficientes estímulos de producción, consumo y demanda, para que la necesaria reacción privada encuentre sus expectativas de rentabilidad asegurada. Sin embargo, las políticas de ajuste solo aseguran que el gobierno pueda generar una capacidad de repago de los intereses de la deuda, su principal preocupación de corto plazo; al tiempo que el mundo financiero asiente con satisfacción las medidas propiciadas, y los trabajadores solo verán disminuir sus salarios – derivado de una mayor competencia con los ya excluidos del mercado laboral -. La gran duda, todavía sin resolver, es como generar las expectativas positivas suficientes que permitan dinamizar la economía real de una cadena productiva por ahora quebrada.

En definitiva, nos encontramos con una crisis homogénea que provee soluciones heterogéneas, con beneficiados y perjudicados en el corto plazo, pero sin un claro proceso virtuoso de desarrollo sustentable. Esta situación nos hace reflexionar, por un lado, si en la actualidad se vive bajo el marco de una verdadera ‘democracia’ cuando los decisores detentan el poder en pos de un objetivo alejado del bien común, y sobre todo de los más desfavorecidos socialmente.Pero además, el ajuste sobre millones de pobres – insuficiente y salvaje – y el consecuente paquete de rescate observado recientemente – con objetivos difusos -, vuelve a poner en discusión que tipo de ‘capitalismo’ desean los ciudadanos. En definitiva, lo único que parece ser claro es que todavía estamos muy lejos del fin de la historia.

Interna Republicana

Publicado en Diario Perfil, 3 de Marzo de 2012

En medio de una campaña marcada por el “debate moralista”, que no eludió ni a Dios ni al diablo, el martes diez estados decidirán entre los cuatro candidatos republicanos en carrera Mitt Romney, Rick Santorum,Newt Gingrich y Ron Paul quién los representará en las elecciones generales del 6 de noviembre. Ante planes económicos ortodoxos similares, Santorum buscó una nueva arena política para diferenciarse: la esfera religiosa. Hasta entonces, Romney se presenta como ganador en seis estados pero el rápido asenso del ultra conservador Santorum podría ofuscarle el sueño presidencial. Mientras la competencia se dirime todavía ninguno de los republicanos ha logrado vencer al presidente Barack Obama en las encuestas.

La interna comenzó con la réplica de la premisa electoral republicana por excelencia: Reducción de impuestos y gasto público, especialmente en seguridad social. Dentro de este marco de debate, el empresario Romney logró derrocar a sus contrincantes aún antes de llegar a las internas. Tenía en su haber, la experiencia de ser un empresario millonario exitoso y una tradición familiar política que lo avalaba para lanzarse a la Casa Blanca.

Su discurso liberal en lo económico y moderado en lo social, parecía bastarle para disputar las elecciones generales, hasta que Santorum comenzó a sonar más fuerte. Recorriendo los estados en camión, fiel al estilo “blanco americano” intentó diferenciarse del multimillonario con su mejor arma: la exacerbación del conservadurismo.”Los valores seculares van contra los orígenes del país”, pronunción una y otra vez en su campaña. “Es un abogado, un hombre de Washington que desconoce de economía, por eso basa su candidatura en su fortaleza, los valores religiosos y morales”, explicó Pablo Kornblum, director de economía del Centro de Argentino de Estudios Internacionales (CAEI).

Con la emergencia de Santorum y su rápido asenso, nuevos tópicos como la anticoncepción, el islam y la libertad religiosa disputan a los más convencionales como la recuperación económica o la política exterior. La estrategia del ex senador de Pensilbania va ganando cada vez más lugar en el debate.  Ha convertido  a la política en una “prueba de fe” y en su afán metió de lleno a Dios pero también al Diablo. Cuando el sitio Drudge Report sacó a relucir que en 2008 Santorum había declarado en la Universidad de Ave María en Florida: “Satanás ataca a todos nosotros y también a las instituciones”,  lejos de retractarse el ultra conservador volvió a afirmar sus dichos.

¿Cuán fructífera será la estrategia planteada por Santorum? Si bien las encuestas lo muestran en asenso aún Romney se posiciona en primer lugar. Según Gallup el multimillonario cuenta con el apoyo de un 35% de los votantes, mientras que su contrincante con el 24%. “Nunca un discurso basado en la religión ha triunfado”, afirma Kornblum. En este sentido, el especialista en política internacional considera que quienes no lo han seguido todavía, ya no lo harán. Los indecisos y los  más moderados prefieren alguien con mayor experiencia en el campo económico.

Las encuestas y aquello de “es la economía, estúpido” refuerzan esta explicación.Aún con la radicalización discursiva planteada por Santorum, los resultados que los republicanos vaticinaron con el triunfo de las elecciones de medio término no están a la vista. La intencionalidad de voto de Barack Obama aún continúa en asenso en tanto la economía da señales de recuperación mientras debe lidiar contra discusiones sobre ángeles y demonios.

Brasil va por más

Publicado en la Revista Debate, Febrero de 2012

http://www.debate.com.ar/2012/02/10/5026.phpPROS Y CONTRASEl director de Economía Internacional del Centro Argentino de Estudios Internacionales, Pablo Kornblum, dialoga con Debate acerca del deseo del ex presidente Lula, retomado por su sucesora Dilma Rousseff, de convertir a Brasil en potencia mundial.¿Cuál fue la estrategia brasileña? Para el especialista, la recuperación del aparato estatal, la articulación con el sector privado, una economía bastante diversificada, un poderoso mercado doméstico y una política exterior eficiente serían las claves del avance hacia el futuro.Además, entre otros factores importantes, se destaca el rol decisivo de la petrolera estatal Petrobras, el hecho de que el país se haya transformado en un polo de atracción para los grandes inversores privados, además de que el treinta por ciento de sus empresas sean consideradas en la actualidad “transnacionales”. Sólo en la Argentina, en los últimos años, capitales brasileños invirtieron 7.000 millones de dólares, a raíz de la compra de compañías locales. Entre las desventajas se encuentran, en palabras de Kornblum, “las inestabilidades intrínsecas del país en términos de gran inequidad o debilidades institucionales como la corrupción”.

La devaluación del Real, una muestra de fortaleza del Estado Brasileño

Publicado en Stratfor, el 16 de Diciembre de 2011.

Autor: Pablo Kornblum

http://www.stratfor.com/other_voices/20111216-devaluation-real-sign-brazil%E2%80%99s-strength

La moneda es uno de los símbolos más importantes que posee cualquier Estado de la tierra. Una divisa fortalecida implica un Estado con capacidades cuantitativas y cualitativas superadoras, las cuales generan una dinámica productiva endógena y una fortaleza comercial/financiera internacional diferenciadora. Bajo este contexto, se desarrolla una credibilidad de superioridad global que implica un poder de negociación/coerción superior, ante un escenario internacional de complejidad creciente y pujas de intereses interestatales yuxtapuestos.

Brasil, en su aspiración a llegar al estadío de potencia y actor decisorio en el escenario internacional, ha decidido fortalecer el valor de su moneda. En este sentido, desde la gran crisis internacional de 2008-2009, el Real se ha ido revaluando cíclicamente, pero con una clara tendencia apreciatoria. La fortaleza de la economía, sostenida por un fuerte influjo de capitales derivados de la depresión de los mercados internos del desarrollo en conjunción con altas tasas de interés domésticas, permitieron que la moneda brasileña, a fines del mes de Julio, se haya situado cercana a los 1,5 reales por dólar. Un techo histórico en su relación para con la divisa norteamericana.

Sin embargo, en un mundo cualitativamente cada vez más homogéneo (capital humano altamente calificado, tecnología de punta, etc.), la competencia económica se torna cada vez más ardua en todas las regiones del planeta, mimetizando las viejas dicotomías Norte/Sur o Desarrollo/Subdesarrollo al dejar obsoletas diferencias históricas del sistema capitalista global. Por lo tanto, la industria Brasileña, bastión económico y político de la estructura nacional, comenzó a perder mercados, tanto el doméstico (vía importaciones) como externos (baja competitividad de exportaciones), con otros países de amplia capacidad productiva sustentados en tipos de cambio altamente devaluados.

Ante esta situación, el gobierno brasileño decidió de manera vehemente, por lo menos momentáneamente, dejar de lado la estrategia de largo plazo y atacar la coyuntura. Se produjo entonces una devaluación forzada (cercana al 30% en pocos días), pero no sin antes advertir una ‘guerra de monedas’ desigual y denunciar la incapacidad de los países desarrollados para sanear sus economías que les permitan reabrir sus mercados de importación. La estrategia discursiva tiene un fin: demostrar en el escenario internacional que Brasil comprende la coyuntura, diagnostica responsabilidades y se encuentra dispuesto a ayudar.

Para concluir, mientras el gobierno brasileño ha vuelto a generar un tipo de cambio administrado adecuado para sus industrias más productivas, el gesto realizado demuestra un objetivo de presencia geopolítica activa y una férrea autodeterminación económica, lo cual le permite balancear una apreciación monetaria que estaba afectando su estructura socio-económica y productiva. Pero además y tal como lo indica el refrán, a veces hay que dar primero un paso hacia atrás para luego poder dar un gran salto hacia adelante. Las vicisitudes del escenario internacional requieren permanentemente de ello.

La educación en Chile: el modelo y sus prioridades


Publicado en Stratfor, el 20 de Septiembre de 2011.

Autor: Pablo Kornblum

http://www.stratfor.com/other_voices/20110920-education-chile-model-and-its-prioritiesLas protestas que se vivencian en Chile no son una problemática de actualidad. El sistema educativo, heredado por la democracia de la dictadura de Augusto Pinochet, ha mantenido en las últimas décadas unas elevadas tasas de financiamiento que impiden que los estudiantes con menos recursos puedan acceder a una educación superior –cabe recordar que en Chile, con 17 millones de habitantes, existen un millón de alumnos en el ámbito universitario e institutos técnicos terciarios-. Si lo logran, deben luego soportar varios años de alto endeudamiento para poder pagar sus estudios, algo que repercute en su futuro y en el de sus propias familias.
En cuanto a la protesta en si, los estudiantes reclaman que el Estado se ocupe del sector (sin delegarlo en los municipios), y que la educación, una de las más caras del mundo según la OCDE, sea gratuita y accesible universalmente para todos los ciudadanos. Para ello, entre las medidas propuestas por los estudiantes se pide que se dupliquen las subvenciones educativas para el año 2018, se incrementen los sueldos de los profesores, y se reduzca la tasa de los créditos con aval Estatal a un 2%, entre otros.
Sin embargo, el punto más álgido de la discusión consiste en que mientras el gobierno propone becas para los alumnos del 40% de hogares de menores ingresos junto con más becas combinadas con créditos para el quintil siguiente (de 40% a 60%), los estudiantes plantean las becas para el 70% de los hogares de menores ingresos – en función de los altos niveles de desigualdad- y créditos solidarios para los alumnos del 30% restante. Es importante destacar que en la actualidad el Estado destina el 4,35% del PBI a la cartera Educativa; en tanto la reforma planteada por el estudiantado implicaría un incremento anual de entre 1,4% y 2,2% del PBI (entre 800 y 1000 millones de dólares anuales en términos actuales).
Al adentrarnos en la discusión, nos encontramos que los datos actuales son marginales para comprender el contexto de lo que representa un modelo de país no muy alejado de lo que han sido las históricas problemáticas latinoamericanas. En esta oportunidad, la bandera de lucha la toman estudiantes universitarios asfixiados por una coyuntura apremiante, que no les brinda otra alternativa que adentrarse en un endeudamiento excesivo para el cual ni siquiera pueden asegurarse un mínimo repago que les permitió alguna vez cumplir el merecido sueño de estudiar, capacitarse y desarrollarse profesional y personalmente. Este contexto deja en claro que no son los jóvenes marginados los que hoy protestan, aquellos que históricamente han tenido un horizonte de corto plazo; son las clases medias –o lo que queda de ellas-, que encuentran en el sistema educativo las barreras y el reflejo de un modelo de país socio-económicamente desigual e inequitativo.
Y aunque el gobierno se escude afirmando que cualquier política social que implica un incremento del gasto debe necesariamente tener asociado fuentes de financiamiento y fondos de estabilización, el hecho no deja de ser un fiel reflejo del conservadurismo que intenta mantener un status-quo regresivamente pragmático. En este sentido ‘libertario’, el presidente ha mencionado que “estatizar o monopolizar por parte del Estado la educación en nuestro país, es un atentado, no solamente a la calidad, sino a la libertad y a la equidad en la educación”. Lo que no menciona Piñera es que la simple razón de la existencia de un mercado de lucro dentro del sistema educativo, se relaciona directamente con un Estado que no ha dado las respuestas apropiadas propias de su responsabilidad. Por ello, es también de extrañar la declaración del primer mandatario sobre las obligaciones del Estado, quien según sus palabras, debería “velar por el financiamiento para que todos los niños y jóvenes de este país puedan acceder a la educación de acuerdo con su esfuerzo y su mérito”. Lo que no indica es que para ello es necesario que la equidad económica exista desde el momento del nacimiento del infante, y no dentro de un marco que incluye altos niveles de pobreza y exclusión social intergeneracionales.
En definitiva, la clave para avanzar sobre una solución sustentable parece centrarse en la priorización de las políticas de Estado. Por un lado, dependerá fundamentalmente si se desea realmente alcanzar un modelo verdaderamente inclusivo que pueda cumplir los sueños de los jóvenes, aquellos que son el futuro de la Nación. Aquellos que hoy en día no acceden a educarse; o aún cuando puedan recibirse, se encuentran con un mercado laboral deprimido y con salarios profesionales bastardeados. Aquellos sobre quienes pesa una deuda financiera enorme, prohibitiva y que genera un factor más en este círculo vicioso de desincentivación social. Por ello, con el análisis del presupuesto en sus manos, es la responsabilidad del gobierno el decidirse a cambiar las estructuras económicas arraigadas; o simplemente, profundizar un modelo que en las últimas décadas solo ha incrementado la brecha entre los que más y menos tienen.

Uruguay and its battle against inflation

Publicado en Stratfor, el 6 de Julio de 2011.

Autor: Pablo Kornblum

http://www.stratfor.com/memberships/198614/other_voices/20110706-uruguay-and-its-battle-against-inflation

Uruguay y su combate contra la inflación

La palabra temor parece ser la más apropiada para describir la sensación que en estos últimos días circula en el Poder Ejecutivo Uruguayo. Es un temor que proviene directamente del status-quo del paradigma neoliberal, en el cual la inflación es lisa y llanamente uno de los peores males que cualquier economía se ve obligada a enfrentar.

La tendencia creciente de precios en Uruguay es evidente. En enero, en términos anuales la inflación fue de un 7,27%. En febrero aumentó a 7,67%; en marzo trepó a 8,17%, y en abril a 8,34%. La situación regional tampoco difiere mucho, lo que ha potenciado las tensiones inflacionarias. El último pronóstico de inflación de Brasil para este año ya se modificó de 5% a 5,7%, por lo que el mes pasado la Presidenta Dilma Rousseff expresó sobre su “inmensa preocupación” por la inflación, “la cual debe ser tratada inmediatamente”. Por otro lado, la Argentina no se queda atrás: con una inflación esperada superior al 30% anual, el fuerte incremento de precios es un tema central en la agenda electoral de cara al segundo semestre del año. 

Las causas del sobrecalentamiento de la economía parecen ser más benignas que adversas: una robusta demanda interna, un importante crecimiento del PBI (mientras la primera proyección de crecimiento para este año había sido del 4,5%, el primer trimestre ya arrojó una tasa del 6,8% respecto de un año atrás), un incremento de los precios de los commodities internacionales – de los cuales Uruguay tiene cierta relevancia como productor regional y global-, y una participación activa del Estado, sobre todo a través de un Gasto Público creciente.

Sin embargo, el incremento de precios actual involucra problemáticas de raíz, históricamente cíclicas en toda la región. Por un lado, la habitual concentración y capacidad de formar precios derivado de mercados monopólicos, conllevan permanentemente a un reacomodamiento de precios que maximizan una ya elevada rentabilidad, sobre todo cuando se convive en un contexto internacional de precios crecientes de los commodities. Por otro lado, la variable “expectativas” también genera permanentemente un condimento extra dentro de la cultura regional. Si a los primeros indicios de incrementos colectivos de salarios se le adicionan los aumentos de precios en los bienes y servicios de las PYMES que no quieren perder rentabilidad dentro la cadena de valor, el espiral inflacionario comienza inevitablemente su camino ascendente sino se toman las medidas contracíclicas necesarias.

La gran preocupación de las más altas esferas gubernamentales se relaciona con la pérdida de competitividad que daña la posibilidad de continuar con la senda de crecimiento sostenido; pero que además incluye una balanza comercial deficitaria y una fuga del tejido productivo hacia otros horizontes. La respuesta para frenar el alza en los precios ha ido en consonancia al mismo paradigma que propaga los miedos; la búsqueda primaria ha sido satisfacer el modelo neoliberal, con una política económica de tinte conservadora. Por lo tanto, la política monetaria contractiva ha sido la receta promulgada y a su vez esperada para saciar las expectativas de los mercados internacionales y los grupos concentrados locales.

En este sentido, las autoridades económicas del Uruguay anunciaron una nueva suba de la tasa de política monetaria (TPM), esta vez de 50 puntos básicos, para llevarla al 8% anual. Es la segunda suba del año, luego de que en marzo la incrementara en 100 puntos básicos, del 6,5 al 7,5 por ciento. Las primeras consecuencias serán, por un lado, el aumento del costo del crédito, lo que repercutirá en una baja en la demanda de crédito al consumo, y el consecuente enfriamiento de la economía. Por otro lado, al aumentar la tasa, crecen los rendimientos de diversos instrumentos financieros de deuda en la moneda local, por lo que la venta de dólares por la compra de los mismos provocará una baja en el tipo de cambio, lo que funciona comúnmente como un ancla para que la inflación se modere.

Aunque la respuesta parece haber sido adecuada, sin duda es insuficiente. Simplemente porque los objetivos e intereses finales deben tener un foco más amplio, sobre todo para el beneficio de las clases más humildes de la sociedad uruguaya. En este aspecto, la batería de políticas deberían incluir la profundización de las políticas redistributivas, el continuo apoyo a los proyectos de PYMES y Cooperativas, como así también el aumentar la participación activa del Estado en términos de subsidios y fomento de empréstitos para aprovechar los nichos de mercado regionales y globales, favorables en la actualidad a los productos agrícolas y los servicios financieros y tecnológicos – para los cuales Uruguay se encuentra en una posición privilegiada -. Si a ello le agregamos un necesario aumento exponencial de la producción de bienes y servicios – con implicancias directas sobre los beneficios colectivos de los más necesitados -, la estabilidad macroeconómica se complementaría con una mejora en la calidad de vida basada en un desarrollo sustentable. De esta manera, mientras la economía se torna más saludable para la mayoría del pueblo Uruguayo, solo quedaría resolver el manejo de los miedos como el gran desafío político del futuro.