Autor: Pablo Kornblum

Desintegración Política vs. Integración Económica: ¿Qué prevalecerá?

Publicado en el diario EL CRONISTA COMERCIAL, 22 de Abril de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

La ola globalizadora de las últimas décadas ha penetrado con fuerza en todas las regiones del planeta.  Los diversos Estados se encuentran altamente interconectados económicamente a través del comercio de bienes y servicios, los flujos financieros, y cada vez en mayor medida a través de los migrantes; los mismos cumplen un rol fundamental tanto en las economías que los acogen, como con las remesas remitidas a sus países de origen.

Siguiendo este concepto, la apertura de los mercados promovidos por la expansión del sistema capitalista internacional, nos ha inmerso en un modelo anglo-occidental de producción y consumo que ha derivado en la homogeneización de las culturas más diversas y disímiles a un grado nunca visto anteriormente en la historia de la humanidad. Por otro lado, a pesar de la Macdonalización de las tendencias de consumo, la terciarización de los servicios tecnológicos, o la estandarización de los procesos productivos, la adaptación a esta nueva etapa de la economía mundial no ha podido ser  trasladada a ciertos patrones históricos, políticos y culturales.

Desde sus comienzos como comunidades autóctonas e autosuficientes, cada uno de los grupos que en la actualidad buscan su independencia ha transitado por una variedad de procesos políticos a lo largo de cientos de años de historia. Vascos, Chechenos y Kosovares persiguen un mismo objetivo con sus diferentes matices y capacidades. El culminar la lucha con la creación de un Estado que conjugue su cultura, lengua, religión y costumbres, pareciera ser un derecho inalienable que ningún otro Estado o grupo étnico puede cuestionar u obstruir.  
Ahora bien ¿como se contrapone este deseo separatista y de una clara diferenciación étnico-político, con la abrumadora homogeneización económica mundial? ¿Cuál de los dos efectos prevalecerá en el largo plazo?   

Para poder vislumbrar una respuesta clara, tendríamos que pensar en la sustentabilidad de ambas opciones en el tiempo. Por un lado, cada reclamo autonómico esta basado en siglos de historia como comunidad; una unión cultural, religiosa y de valores que perdurarán en el tiempo. Cuando la fortaleza del grupo (tanto en cantidad como calidad) es grande, la lucha ha sido incesante, y su problemática ha sido expuesta ante los ojos de la comunidad internacional toda; el cesar en la búsqueda de su objetivo no parece ser una opción válida.
Por el otro, la globalización económica ya esta mostrando contradicciones y requerirá una revisión que balancee sus efectos positivos y negativos. Las políticas económicas no tienen un arraigo en la razón de ser de un Estado-Nación, como podrían ser el espacio geográfico, la cultura, o la historia en común. A nivel internacional, las mismas son simplemente herramientas utilizadas por los diversos Estados que determinan de alguna manera su posición dentro del mercado global. Los flujos económicos globales y la inserción de cada Estado en la cultura económica de la globalización, son en definitiva cuestiones coyunturales que pueden reflejar cambios en el tiempo.

Para finalizar y tomando el ejemplo de los grupos independentistas, ¿podemos afirmar que las estructuras político-organizacionales que se han mantenido en pie durante tantos siglos, serán las que perduren más allá de un ciclo o una tendencia económica homogeneizadora? Aunque pareciera ser así, no podríamos afirmarlo; en definitiva, nos encontramos con dos niveles de análisis diferentes. Y como observamos en la actualidad, no solo puede ser que ambos niveles no se contrapongan; sino que hasta han logrado convivir pacíficamente.  

Ganadores y perdedores en la carrera electoral

Publicado en el diario BAE, 22 de Abril de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

Hillary Clinton mencionó recientemente que ?Obama esta en condiciones de vencer a McCain, pero yo estoy mejor preparada?. Por estos días, las internas demócratas continúan en Pennsylvania y muchos ya se preguntan quienes saldrán fortalecidos en esta larga carrera electoral. Ante este contexto nos preguntamos: ¿Cuales son los pros y contras en relación a cada uno de los respectivos partidos?

Comenzando por el Partido Demócrata, entre los aspectos positivos de la interna podemos mencionar que se viene observando una discusión profunda entre ambos contendientes, que sin lugar a duda, está sentando un precedente histórico dentro de lo que son las elecciones norteamericanas. Los votantes se encuentran bien informados sobre las posiciones demócratas en cada uno de los diversos tópicos que le interesan a la ciudadanía; además se le agrega ese plus adicional de información que los ciudadanos apartidarios no están recibiendo de parte de los Republicanos, dado que la interna de la que ha salido vencedor el senador McCain, ha sido menos extensa y reñida en cuanto a la diversidad de posiciones.
Por otro lado y si nos referimos exclusivamente a los votantes demócratas, se puede decir que las coincidencias de pensamiento entre los mismos suele reforzarse en el largo plazo; si a esto se le suma el gradual incremento en la fluidez de un dialogo que se va acentuando durante la extensa campaña, el consenso que logrará el ganador de la interna evitará que se filtren votos que puedan llegar a dirigirse hacia el Partido Republicano.

Como aspectos negativos, estudios confirman que después de cierto grado de discusión permanente, la información agregada al votante medio no aporta calidad sino más bien confusión; como así también puede llegar a desviar la atención desde temas que son centrales hacia otros más irrelevantes. Por otro lado, el desgaste de recursos económicos y humanos probablemente llevará a que la curva de tensión del candidato demócrata tienda claramente a declinar, relegándolo sin fuerzas en el momento de la definición final ante el candidato republicano.
 
Desde la óptica Republicana, los colaboradores de McCain ya están buscando, por un lado, fortalecer la posición de su candidato realizando alianzas con determinados grupos y sectores políticos, económicos y sociales. Además, cuentan con el tiempo suficiente para diagramar tácticas que busquen consolidar las fortalezas de su campaña; como así también encontrar los puntos débiles de los candidatos demócratas que permitan conquistar los votos de los indecisos.

En cuanto a las debilidades del candidato republicano, podemos resaltar principalmente dos cuestiones. Por un lado y desde una visión neoconservadora, McCain no se encuentra dentro de los parámetros de un ?buen republicano?. Dado que su posición sobre temas claves no parece variar en el tiempo (probablemente ya pensando en la contienda presidencial con los demócratas, donde los indecisos tienden a pertenecer al centro del espectro político), McCain puede encontrarse en una situación que podemos denominar de ?pérdida-pérdida?, donde no solo perdería los votos de los indecisos que finalmente se inclinarán hacia el Partido Demócrata, sino también la de muchos Republicanos que no verían con buenos ojos su acercamiento y concordancia a ideas progresistas que históricamente se acercan al ideario demócrata.    
 
El otro punto importante que no podemos dejar de referir es la crisis económica norteamericana que pareciera no tener freno. La falta de soluciones por parte del Partido Republicano, en el poder hacer ocho años, no solo le quita rédito político; también deja a McCain en una encrucijada ante cada declaración sobre su política económica en caso de ser electo presidente, ya que cada definición puede herir susceptibilidades tanto por parte de los indecisos como de los republicanos.

¿Que pasará de aquí en más hasta el día en que se elija al próximo presidente de los Estados Unidos? Lo único que podemos afirmar es que la gran exposición y debate que los ciudadanos norteamericanos han encontrado durante el actual proceso electoral, los ha provisto de cuantiosa y variada información para debatir y analizar cuales son las mejores opciones para sus intereses personales y de su país. La apertura en la discusión y la profundización de opiniones diversas, le brinda al ciudadano medio norteamericano, muchas veces con creencias firmes y cerradas, la posibilidad de juzgar y encontrar las soluciones más acertadas a las problemáticas domésticas e internacionales. Esas soluciones que como sabemos, por la posición y la influencia de los Estados Unidos en el mundo, también determinarán gran parte de los destinos de toda la humanidad.

En búsqueda del poder perdido

Publicado en el diario BAE, 7 de Abril de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

Muchos especialistas en historia militar opinan que Alemania comenzó a perder la segunda guerra mundial una vez que movilizó sus tropas hacia el Este y se decidió a invadir la Unión Soviética. Si algo estaba seguro Stalin, es que defendería la ?tierra madre? hasta las últimas consecuencias. Ucrania y Georgia representan, en la visión de Moscú, una parte integral de la Ex – Unión Soviética y se encuentran arraigados en el corazón de los dirigentes y el pueblo ruso. Por lo tanto, su inclusión dentro de la OTAN implicaría mucho más que una simple estrategia militar de ayuda mutua.

Pero el orgullo cultural y la racionalidad histórica no son la única respuesta que deja entrever Moscú. Ante un hipotético caso de que ambos países sean admitidos como miembros plenos de la alianza, las bases militares que podría instalar la OTAN en Ucrania y Georgia no solo implicarían tener al enemigo alojado en casa: Tal como ocurre en Kosovo (aunque nos encontremos ante una eventual problemática distinta), la capacidad de implosión estaría latente. La autodestrucción y el derrumbe de la Unión Soviética han sido un duro golpe para los rusos; pensar en la posibilidad de un ataque ?desde adentro? solo conllevaría a un retroceso del poder político internacional ganado en la era Putin. Y ante una cambiante realidad en la situación geopolítica internacional, es imposible poder determinar de antemano si Moscú podrá tener una tercera oportunidad para resurgir.

Por otro lado, podemos ver que la situación de Washington no difiere mucho de la de Moscú. Aunque en la actualidad el contexto multilateral y los medios que poseen ambos países son diferentes (a diferencia del plano bilateral con el que se vivía durante la guerra fría), el fin de ambos Estados es similar: Compensar las problemáticas en otras áreas claves de su interés, manteniendo o acrecentando su influencia en la esfera geopolítica internacional.

Para Estados Unidos, aumentar el poder de la OTAN, organización paradójicamente creada en plena guerra fría para contener el avance soviético y donde todavía detenta el mayor poder e influencia, significa obtener un mejor posicionamiento y mayor control del espacio mundial a través de la expansión de diversas bases militares en el corazón de Europa. La concreción de sus requerimientos implicaría un contrapunto en relación a la crisis económica doméstica y la hasta ahora más que negativa experiencia en Irak.       
Rusia tampoco puede negar su problemática: El crecimiento de las desigualdades y las dificultades económicas de la mayoría de su población, sumado a los inclaudicables deseos secesionistas Kosovares, son factores que vienen siendo acarreados desde hace años y que sin lugar a dudas debilitan la estructura interna del Estado. En contraposición y tal como lo mencionamos con anterioridad, no se puede negar el poder político internacional recuperado por Moscú durante la era Putin: El incremento del poderío militar (incluyendo la recomposición de ciertas alianzas claves con países árabes), y un considerable aumento del control macroeconómico con políticas focalizadas en los oleoductos y gasoductos regionales, son, para muchos analistas, los puntos más salientes de la gestión de un presidente que se encuentra a meses de terminar su mandato.

Ahora bien, si planteamos que Washington y Moscú están tratando de recuperar el poder perdido y obtener, como en décadas pasadas, el mote de superpotencias, es porque otros Estados se han apropiado de parte de ese poder. Ante un escenario de juego de suma cero, las nuevas potencias económicas y militares (como lo son India e China), junto con la fortaleza regional reflejada en la estabilidad socio-económica de las democracias europeas (sobre todo a través del desarrollo de mercados e instituciones políticas comunes eficaces), nos llevan a focalizar nuestra reflexión en un proceso multilateral donde el poder se encuentra esparcido de manera difusa dentro de la arena internacional.

Hoy en día sería irreal hablar de dos potencias que deciden los destinos del mundo. Las discusiones que hemos observado dentro del ámbito de la OTAN en los últimos días son un claro ejemplo: Con decisión propia, las potencias Europeas han balanceado su posición. Por un lado, han apoyado la idea de los Estados Unidos de instalar el escudo antimisiles en Polonia y la República Checa. En contraposición, le han brindado un importante guiño a Moscú vetando la idea norteamericana de permitir que la Alianza Militar llegué a las fronteras Rusas.
En definitiva, el mundo ya no se asemeja a un partido de tenis donde solo dos rivales en cancha se pasan la pelota de un lado al otro tratando de vencerse; actualmente, nos encontramos con un tablero de ajedrez donde una diversidad de piezas, con distintas características y funciones, intentan reacomodarse constantemente para sacar el máximo provecho. Mientras tanto, los Estados Unidos y Rusia hacen su juego e intentan recuperar el prestigio perdido.

El voto hispano que afecta a toda una región

Publicado en el diario BAE, 4 de Marzo de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

Los Estados Unidos es un país conformado por un crisol de razas y culturas. Desde los principios de su historia y durante los diferentes procesos históricos, inmigrantes provenientes de los cinco continentes han tenido una importante relevancia en la historia política, económica y social del país, haciendo de la inmigración un factor fundamental para el crecimiento y desarrollo de la Nación.

Cuando nos referimos a la comunidad Latina, existe un motivo que la distingue y la hace única en relación a los otros grupos de inmigrantes. Por su número, ubicación geográfica e importancia económica, los Latinoamericanos, a diferencia de otros grupos, no solo influyen en los asuntos domésticos; tanto sus decisiones como las políticas gubernamentales aplicadas sobre ellos, tienen implicancias que van más allá de las fronteras norteamericanas.

En las próximas semanas, las primarias republicanas y demócratas llegarán a los Estados del sur, y la pelea de los candidatos por el voto hispano será clave para la obtención de delegados que luego elegirán a su próximo representante para los comicios presidenciales del próximo mes de Noviembre. En este sentido, ¿Qué implicancias puede tener una decisiva participación del voto Hispano? ¿Como podrán verse afectadas las relaciones de los Estados Unidos con el resto de los gobiernos Centroamericanos?     

Para la mayoría de los países de Centroamérica, las remesas se encuentran entre las tres primeras fuentes de ingreso. La constancia e intensidad de las mismas son claves para el desarrollo económico y social de cada uno de los Estados de la región. Por otro lado, sus gobiernos saben que cualquier cambio de política norteamericana que afecte a sus ciudadanos radicados en los Estados Unidos, indefectiblemente tendrá consecuencias sobre cada una de sus respectivas naciones.

Sin embargo, parecería ser poco (o por lo menos es lo que ha sucedido hasta estos días) lo que sus decisiones políticas puedan afectar. Con excepción de Méjico, que por su poderío económico (tanto a nivel empresarial como por su disponibilidad de mano de obra) puede influenciar sobre el poderoso país del Norte, el resto de los países, por su escasa importancia en la arena internacional, solo se han dedicado a observar en un estado de pasividad casi absoluta, las decisiones de política regional de cada uno de los gobiernos norteamericanos de turno a lo largo de las últimas décadas.

Ahora bien, ¿Pueden los gobiernos de la región ser más que meros espectadores? La respuesta sería positiva si se pudiera lograr que los mismos aplicaran políticas activas para con sus conciudadanos que residen en los Estados Unidos; ellos pueden ser los que posean la capacidad de realizar importantes cambios que beneficien a sus países de origen. Esto se debe a que la mayoría de los latinoamericanos tiene un fuerte sentido de pertenencia, siendo además muy apegado a sus orígenes y a su cultura. Por otro lado, no debemos olvidar que gran parte de los emigrantes tiene familia que permanece en Centroamérica, siendo estas económicamente dependientes de ellos en la mayoría de los casos.
Tenemos entonces dos puntos centrales en los que los diversos gobiernos de la región se deben centrar. Por un lado, si los mismos aplicarán políticas que logren efectos positivos en los indicadores socio-económicos y en las condiciones de vida de sus familiares, como así también mejoras institucionales que provoquen una mayor seguridad jurídica, la confianza de los emigrantes en sus países de origen aumentará, y esto conllevará a un aumento en las remesas e inversiones por parte de los mismos. 
Desde otra perspectiva, si los emigrantes observan que sus gobiernos de origen promueven políticas que mejoran la fluidez de los canales bilaterales (tanto de flujos financieros como de personas), además de que la cuestión migratoria se traslade al tope de la agenda diplomática, se generará un incentivo que derivará en una automática presión de los grupos hispanos para que el gobierno triunfador de las próximas elecciones norteamericanas vuelva a enfocarse en la problemática regional como un todo (desde aspectos migratorios, pasando por los comerciales y económico-financieros, hasta los estructurales-institucionales).

En definitiva, ¿podemos esperar efectos positivos para los países de la región de estas elecciones? Lo que queda claro es que la presencia de la comunidad hispana está ganando terreno en importancia en muchas de las variables claves que afectan a la mayor superpotencia del mundo. Extrañamente para los Realistas, mucho dependerá de este actor no estatal el futuro de las relaciones entre los Estados Unidos y el resto de los países de la región. Contradictoriamente, aquellos que por la incapacidad de sus propios gobiernos tuvieron que marcharse en el pasado buscando una calidad de vida digna, hoy pueden ser los responsables de las mejoras significativas que sus países de origen necesitan de cara al futuro.   

Realidades de las migraciones en el Mercosur

Publicado en el diario EL CRONISTA COMERCIAL, 18 de Febrero de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

La compleja realidad migratoria ha sido escasamente tratada dentro de la agenda principal de las reuniones del MERCOSUR, ya que otros temas (muchas veces con razón) tienen la prioridad o la urgencia en cuanto a las problemáticas de nuestra región. Por otro lado, vemos que otras regiones más desarrolladas del planeta (como son la Unión Europea o Norteamérica), ya se encuentran lidiando con una situación que continuará mientras las disparidades en la calidad de vida de las poblaciones permanezcan. Ahora bien, ¿Cuál ha sido y es actualmente la situación en los países de nuestra región? ¿Qué políticas migratorias individuales o en conjunto deben ser tomadas? 

El Mercosur tiene una importante traba endógena en lo referido a las migraciones masivas. En este sentido, ningún país esta lo suficientemente desarrollado ni promete mejoras sustanciales en la calidad de vida como para atraer a miles de ciudadanos de los otros países del bloque. Igualmente, la historia indica que desde hace más de un siglo que existen las migraciones interestatales en nuestra región, y que en la mayoría de los casos, los flujos han partido desde los países con mercados más pequeños hacia los más grandes (Uruguayos y Paraguayos hacia Argentina, o Paraguayos que han emigrado al Brasil), ya que allí los migrantes encuentran mayores posibilidades de empleo. El otro factor que ha fomentado las migraciones ha sido las diferencias en los tipos de cambio y la fortaleza/debilidad de las monedas. Sin ir más lejos, durante el período de convertibilidad en la Argentina de la década pasada, miles de ciudadanos Paraguayos cruzaron las fronteras para trabajar en la industria de la construcción y el empleo doméstico, remitiendo dólares y de esta manera permitiendo que familias enteras puedan subsistir en su tierra natal. 

Hoy en día la situación no ha variado en demasía. Los inmigrantes de los países del bloque siguen siendo uno de los grupos poblacionales más vulnerables. La mayoría realiza los empleos menos calificados y sufre los mayores abusos discriminatorios al momento relacionarse con el resto de los grupos sociales y los diversos actores gubernamentales. Ya sea porque los países emisores se focalizan en problemáticas de mayor envergadura, o porque los gobernantes de países receptores saben que la mayoría de los inmigrantes son indocumentados y no votan (además de que el tratamiento y apoyo a temas que conciernen a estos grupos minoritarios no suele acarrear rédito político por parte de la comunidad local), los inmigrantes se encuentran huérfanos de políticas públicas que les proporcionen la contención social y jurídica necesaria para la adaptación al medio local; como así tampoco una planificación de desarrollo personal a mediano y largo plazo (esto es, que involucre la inserción definitiva en el país de adopción o el regreso a su lugar de origen).   

Un importante primer paso será, con mayor educación, lograr derribar y eliminar definitivamente las barreras étnicas y raciales. Además, es de suma importancia la comprensión y difusión de los datos estadísticos fehacientes que desmitifican a los inmigrantes como causales de la desocupación. Luego, la creación de secretarias o agencias en cada uno de los países del bloque dedicadas a las implicancias de la inmigración domésticas e internacionales, conllevará per ser una agenda bilateral para el tratamiento continuo de la problemática. Finalmente, las políticas que promuevan el bienestar y la igualdad de derechos con los ciudadanos nativos, traerán una sustancial mejora en la calidad de vida de los inmigrantes y sus familias en los países de origen; además de una mejora en las relaciones entre gobiernos que ven a sus ciudadanos cuidados y respetados más allá de sus fronteras. Ese cuidado que de haberse producido con anterioridad dentro de sus fronteras, hubiera sido una eficaz barrera preventiva a la emigración originaria.

La economía como primer paso hacia la estabilidad internacional

Publicado en el diario EL CRONISTA COMERCIAL, 9 de Enero de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

En una época donde estamos viviendo el resurgimiento de las tensiones interestatales por factores que parecían ya haber sido olvidados (como los conflictos étnicos, religiosos, ideológicos y hasta territoriales), las cuestiones relacionadas a la economía internacional parecen haber quedado desconectadas y abstraidas de la inestabilidad provocada por la fragilidad de la Pax Americana, el resurgimiento de las antiguas potencias dormidas, y la democratización de un sistema internacional que ha llevado a paises otrora olvidados a querer ganar mayores espacios en la arena internacional.

¿Pueden las relaciones económicas internacionales generar efectos positivos que brinden una mayor estabilidad al sistema internacional?
Si observamos los efectos negativos provocados por una realidad diametralmente opuesta, podremos sacar algunas conclusiones.
Por un lado, los aranceles y subsidios a la agricultura de los paises desarrollados crean un recelo y una tendencia a la obstrucción de otros temas de vital importancia por parte de los países en desarrollo.
También observamos que el embargo norteamericano a Cuba no permite un dialogo que busque una decisión concensuada a futuro. Un caso similar es el bloqueo que impone Israel a los flujos financieros dirijidos a la Autoridad Nacional Palestina. Las causas son diferentes (unos alegan nulidad de democracia y derechos humanos, los otros financiamiento al terrorismo), pero el resultado, el empeoramiento de la calidad de vida de los habitantes y el deterioro de las relaciones diplomáticas, es el mismo.
En el mismo sentido, es pertinente mencionar las devaluaciones competitivas que se observan en las series históricas entre Argentina y Brasil, los dos socios mayoritarios del MERCOSUR, que desgastan los acuerdos políticos del bloque; como así también el desgaste de la relación Chino-Americana con la regulación del Yuan por parte del gobierno Asiático.   
Finalmente, no se puede dejar de mencionar la autodefensiva ?carrera hacia abajo?, en el cual muchos gobiernos del África o del Sudeste Asiático reducen sus estándares laborales y ambientales para preservar o mejorar la competitividad de sus economías en el mercado internacional, obstruyendo de esta manera acuerdos regionales y deteriorando las relaciones entre los países vecinos.

Si todas estas situaciones se revirtieran, ¿encontrariamos una solución al alto nivel de tensión y agresividad que vivimos en la actualidad?
Todas las teorías económicas concuerdan que un mayor volumen de comercio justo y acuerdos de política económica entre los estados es positivo para todas las partes. Y si los actores estatales entienden que se verán favorecidos, las acciones se repetirán. Comerciar implica dialogar con el otro, tratar de entenderlo, intercambiar ideas y conocer sus necesidades. Es una oportunidad para ponerse a un mismo nivel, hablar el mismo ?idioma?. El hecho de encontrar en la economía un primer punto de encuentro y acuerdo positivo para los interactuantes, a pesar de que no exista una correlación directa con el resto de los factores, proseguirá en muchos casos de un dialogo constructivo que derivará en la ampliación de la agenda a otros temas de vital importancia para la comunidad internacional. 
El primer acercamiento enfocado en un tema puntual no será la solución definitiva. Pero en mayor o menor medida, sus implicancias colaborarán para lograr un mundo más estable y seguro, aunque este no sea el fín de la economía en cuestión

Dependencia y Autonomía en el siglo XXI

Publicado en el diario BAE, 20 de Diciembre de 2007.

Autor: Pablo Kornblum

Desde los principios de nuestra historia como país, la base de la economía nacional ha sido el campo. Tal es así que hasta las primeras décadas del siglo XX, la exportación agrícola-ganadera representó casi la totalidad del PBI Argentino. Años más tarde, una política focalizada en la sustitución de importaciones y el desarrollismo pudo ser promovida en gran medida por los diversos organismos que administraban los excedentes producidos por el campo.  Más cerca en el tiempo y con la llegada de la apertura y la liberalización de la economía, el campo se fue acomodando a los cambios estructurales (especialmente en pro de los servicios y en detrimento de la industria), manteniéndose a la vanguardia de la economía nacional. Hoy en día, nadie puede negar que gran parte del superávit fiscal y la financiación del consumo interno tienen un causal preponderante: las retenciones a las exportaciones del sector agrícola.

¿Ha sido conveniente el haberse focalizado en el campo? Si observamos retrospectivamente, luego de la Revolución Industrial y con la conformación del Sistema Capitalista Internacional, los precios de los productos agrícola-ganaderos han sido siempre funcionales a los países más industrializados y desarrollados del planeta (salvo en algunos períodos de excepción como fueron las dos grandes guerras mundiales). Tal es así que los mismos siempre han tenido valores muy por debajo de los bienes de capital, los insumos industriales o los servicios financieros. Por lo tanto y rememorando a los teóricos de la dependencia y su explicación sobre los deterioros en los términos de intercambio, deberíamos sostener que la elección no fue la correcta. O por lo menos esto era lo que parecía ser hasta ahora.

Hoy en día la situación ha cambiado. Las últimas décadas han mostrado un sostenido crecimiento demográfico a nivel global, a lo que se le ha sumado un proceso de aceleramiento debido a la entrada al mercado de consumo de millones de habitantes pertenecientes a las economías emergentes de la India o China. Como consecuencia de este incremento en la demanda de alimentos, los precios internacionales de los mismos han aumentado a niveles sin precedentes. Por lo tanto pareciera ser que, conciente o inconcientemente, el haber dirigido nuestras miradas siempre al campo ha dado finalmente resultado. Pero en realidad: ¿cual es la mejor opción para el país?

Con la recuperación del sector industrial del último lustro, se ha abierto el paso hacia un camino alternativo. El crecimiento del sector no solo ha repercutido positivamente en el mercado interno, sino que ya ha dado signos de exportación con alto valor agregado. Este cambio significativo ha sido un importante primer paso dentro de los cambios estructurales necesarios para lograr una economía balanceada positivamente que promueva un desarrollo sostenido y equitativo para todos los sectores. Para concluir, se podría decir que de esta manera se comienza a evitar la doble dependencia: por un lado, la del sector agrícola-ganadero de ser siempre el principal impulsor de la economía argentina; y por el otro, la que se obtiene al lograr una mayor autonomía ante las variaciones coyunturales de los términos de intercambio.     

¿Australia llega al acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos?

Publicado en la la revista AGENCIA INTERNACIONAL, visión desde el sur; Año 2, Número 7, Enero-Marzo de 2006.

Autor: Pablo Kornblum

Australia: Las causas para llegar a un acuerdo bilateral de libre comercio con los EEUU.

Introducción:

En los últimos 20 años, Australia había tratado de llegar a un acuerdo bilateral de libre comercio de libre comercio con los Estados Unidos que mejoraría la competitividad de ambos países y promocionaría una relación económica más igualitaria y justa. La idea de un acuerdo bilateral se concretó en Febrero de 2004, y después de algunos meses ajustes, se puso en práctica el 1ro de Enero de 2005.1

¿Porqué Australia decidió entrar a este acuerdo?
Las exportaciones a los Estados Unidos representan el 11% de las exportaciones totales de Australia. Por lo tanto, cualquier cambio en las relaciones entre los dos países tiene un impacto significante en la economía Australiana.2 Actualmente Australia esta compitiendo regionalmente con países en desarrollo que se encuentran en pleno crecimiento y que están utilizando sus bajos salarios y devaluadas monedas para penetrar en el vasto mercado norteamericano. Teniendo la garantía de un acuerdo preferencial para algunas áreas vitales de su economía, el gobierno australiano asegura que el acuerdo bilateral de libre comercio, denominado FTA (Free Trade Agreement en sus siglas en Inglés), traerá un incremento anual de 2 billones de dólares americanos en el PBI Australiano hasta el año 2010.3
El estar cerca de una región tan inestable (sobre todo por el sudeste asiático) también provoca miedo a una posible futura crisis económica. Para evitar incertidumbres, el gobierno australiano cree fehacientemente en la futura estabilidad de los Estados Unidos como la superpotencia económica hegemónica. Un australiano miembro del grupo que promueve el acuerdo de libre comercio bilateral entre ambos países (el Australia US Free Trade Agreement Business Group) dijo que el acuerdo ?apuntala a la economía de Australia por los próximos 50 años?. 4 Como Mark P. Thirlwell explica, lograr acuerdos con los mayores actores globales en términos económicos por lo menos minimiza las distorsiones que implica firmar una mayor cantidad de acuerdos con muchas economías pequeñas.5 

El gobierno Australiano plantea con una pregunta otra razón válida por la cual ve como muy favorable el haber llegado en un acuerdo bilateral preferencial: ¿Sino hay un acuerdo bilateral, que opciones quedan para comerciar en este mundo globalizado? La respuesta es simple: Acuerdos regionales o multilaterales. El Australia US Free Trade Agreement Business Group da una explicación de porqué el gobierno Australiano llegó al FTA bilateral con los Estados Unidos: El lento progreso y la falta de consenso en las negociaciones multilaterales (como vimos que ocurrió en estos días en la ronda del OMC en Hong Kong), no es beneficioso para las compañías australianas.6

Los grupos domésticos de presión también influencian las decisiones gubernamentales, y en este caso en particular, los que estuvieron de acuerdo con el FTA vinieron especialmente de aquellos sectores más poderosos y con mayor capacidad de lobby. Podemos mencionar, entre otros, a empresas transnacionales que trasladaron sus fábricas al exterior, grandes terratenientes con capacidad exportadora, o financistas con importante flujos de capitales de alta disponibilidad. 7 

Finalmente, el gobierno australiano ha relacionado el FTA con la alianza de seguridad que fortaleció con los Estados Unidos post 11 de Septiembre. Australia depende de los Estados Unidos para repeler cualquier agresión externa (sus fuerzas armadas rondan los 50.000 hombres). Corea del Norte, China e Indonesia siguen siendo temas álgidos dentro de la agenda australiana, por lo que para el gobierno cualquier otro tipo de relación más allá de lo estrictamente militar, será útil para fortalecer la relación bilateral. Para mostrar la importancia del FTA, el más reciente informe del gobierno Australiano en comercio y asuntos exteriores (DFAT), resaltaba que el FTA ?pone nuestras relaciones económicas a la altura de nuestras relaciones políticas y militares?.8

Conclusión:

El gobierno Australiano ha realizado el FTA con los Estados Unidos por varias razones; desde asuntos estrictamente económicos hasta una pura estrategia militar, pasando por asuntos de política nacional.
En estos momentos donde se debate la forma que nuestro país debe insertarse en la globalización y se discute el modo de encarar la relación con los Estados Unidos, (ya sea a través del Mercosur, el ALCA o a través de acuerdos económicos bilaterales), el estudiar otros ejemplos (aunque el contexto regional e histórico sea diferente), nos llevará a encontrar similitudes y diferencias que nos harán reflexionar sobre cual es nuestra mejor opción. 
Referencias:

1 Phillips, D. 2005, Reordering the world: An interpretive introduction to American Foreign Policy, University of Sydney, Sydney, p. 89.
2 Hawthorne, S. 2003, Why the Australia-United States Free Trade Agreement is Bad for Us, Department of Communication, Language and Cultural Studies, Victoria University, St Albans Campus, Melbourne, Australia.
3 Phillips, D. 2005, Reordering the world: An interpretive introduction to American Foreign Policy, University of Sydney, Sydney, p. 89.
4 The Australia United States Free Trade Agreement Group, Available:  http://www.austa.net
5Thirwlwell, M. 2004, The Good, the Bad and the Ugly: Assessing Criticism of the Australia-United States Free Trade Agreement, Lowy Institute for International Policy, Sydney.
6 The Australia United States Free Trade Agreement Group, Available:  http://www.austa.net
7 Hawthorne, S. 2003, Why the Australia-United States Free Trade Agreement is Bad for Us, Department of Communication, Language and Cultural Studies, Victoria University, St Albans Campus, Melbourne, Australia.
8 Australian Free Trade & Investment Network, Available: http://www.aftinet.org.au

Biografía:

? Australian Free Trade & Investment Network, Available: http://www.aftinet.org.au
? Hawthorne, S. 2003, Why the Australia-United States Free Trade Agreement is Bad for Us, Department of Communication, Language and Cultural Studies, Victoria University, St Albans Campus, Melbourne, Australia.
? Phillips, D. 2005, Reordering the world: An interpretive introduction to American Foreign Policy, University of Sydney, Sydney.                                                      
? The Australia United States Free Trade Agreement Group, Available:  http://www.austa.net
? Thirwlwell, M. 2004, The Good, the Bad and the Ugly: Assessing Criticism of the Australia-United States Free Trade Agreement, Lowy Institute for International Policy, Sydney.

¿Deben las naciones darle la bienvenida o temerle a la OMC?

Publicado en la la revista ÁGORA INTERNACIONAL; Año 2, Número 3, Mayo de 2007.

Autor: Pablo Kornblum

¿Deben las naciones darle la bienvenida o temer a la OMC?

Los Estados-Naciones y su política exterior:

El Estado-Nación ha sido visto tradicionalmente como el actor clave en las políticas-de comercio internacional. En esta visión, los gobiernos de los Estados-Nación articulaban los intereses políticos de sus conciudadanos para realizar políticas de comercio y negociación con otros gobiernos y actores internacionales para alcanzar objetivos de política.1 Una visión más contemporaria sostiene que los Estados-Nación han visto sus poderes pulverizados por el crecimiento del capital transnacional, la tecnología y el crecimiento en la difusión de autoridad hacía otras organizaciones internacionales, como la OMC. 2  Este ensayo intentará responder si los Estados-Nación deben temerle o darle la bienvenida a la OMC, explicar los propósitos de la OMC,  y como los Estados-Nación (donde también se mostraran las diferencias entre ellos) y otros actores han tomado diferentes perspectivas y acercamientos a la OMC en calidad de obtener el mayor beneficio.

La Organización Mundial de Comercio

La Organización Mundial de Comercio (OMC), creada en 1995, es la sucesora y a su vez la organización que incorpora al GATT (el cuerdo general de comercio y aranceles); un tratado entre los mercados económicos Occidentales firmado al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Hubo acuerdos entre los países miembros para regular los tiempos en los cuales se pueden incrementar las barreras comerciales (especialmente los aranceles), con el objetivo de prevenir que se utilicen políticas comerciales que puedan dañar otros países. El GATT pasó ocho rondas de negociaciones multilaterales, culminando en la Ronda de Uruguay con la creación de la OMC. 3 La OMC se hizo cargo de temas que el GATT no había cubierto, entre los que se incluyen el comercio de servicios, los aranceles sobre agricultura, y la protección de la propiedad intelectual. También ofrece y ayuda a fortalecer más amplias, profundas y transparentes reglas para lograr acceso a mercados sin ningún tipo de discriminación.4
Además, la OMC no le indica a los gobiernos como deben conducir sus políticas comerciales. 5 Es una organización que no actúa en oposición de las supuestamente ?intervencionistas? políticas de los estados; es en cambio un instrumento por el cual las políticas nacionales se reconcilian.
Finalmente, podemos decir que la OMC es el foro donde se legitimizan los principios y normas ? una fuente de información; un lugar para discutir las reglas, tomar decisiones, y solucionar las disputas.6

Deben los Estados-Nación brindarle la bienvenida o temerle a la OMC?

Una perspectiva general:

Tratando de resolver los crecientemente complejos temas políticos, sociales y económicos de un mundo cada vez más globalizado7, la OMC ha traído consecuencias tanto negativas como positivas para los Estados-Nación.

Perspectivas positivas:

La creación de la OMC ha ayudado a preservar la soberanía nacional ante la presencia de la globalización. Proveyendo disciplina sobre temas como los aranceles, el objetivo es preservar la soberanía de los gobiernos miembros y mejorar las relaciones entre ellos.8 Sin el GATT y luego la OMC, el mundo podría haber caído en una guerra comercial o una serie de devaluaciones competitivas e incrementos de aranceles, como ocurrió en los años 1930s. 9

Además, las restrictivas reglas de la OMC, en vez de limitar el foco del activismo estatal, ha llevado a que los países se centren más en la tecnología y los estimula a tener un acercamiento más estratégico y dinámico sobre las políticas comerciales.10

Para agregar otro punto, los tratados internacionales actúan como un mediador externo; pueden fortalecer el poder del gobierno y cambiar el balance de poder de los grupos de intereses dentro de la esfera doméstica.
Las negociaciones intergubernamentales y el cumplimiento de las obligaciones internacionales  ayudan a proteger a los gobiernos contra los poderosos intereses proteccionistas del ámbito local, y a su vez realizan un fuerte apoyo a los grupos exportadores locales. Las reglas de la OMC  proveen derechos de accesos a los mercados para las exportaciones, y al mismo tiempo derechos contra la protección arbitraria sobre las importaciones. Esto es particularmente importante para los países en desarrollo.

Finalmente y probablemente lo más importante (aunque muchas veces desestimado), las reglas multilaterales pueden ser el empujón necesario para que se lleven a cabo las reformas domésticas necesarias que busquen fortalecer la claridad, coherencia y credibilidad de la política comercial para los ojos de los exportadores, importadores, inversores locales y extranjeros y también y no menos importante, los consumidores. Este es otra manera de decir que la OMC  tiene como mejor cualidad el hecho de poder ayudar a la buena gobernabilidad nacional.11

Perspectivas Negativas:

Primero que nada, dado el substancial crecimiento en el rango y la autoridad de las leyes de globales de comercio (como Razzen la nombre, la  ?hiperinflación de la OMC?)12, muchos grupos civiles han desarrollado considerables intereses en la OMC. Con una influencia muy importante en la distribución de recursos alrededor del mundo, la institución ha pasado a ocupar un prominente lugar en la agenda de numerosos lobbys empresariales, sindicatos de trabajadores, organizaciones agrícolas, grupos ambientales, asociaciones feministas, sindicatos de consumidores, defensores de los derechos humanos, think-tanks, y otros elementos de la sociedad civil.  Muchos de estos actores no gubernamentales buscan un contacto directo con la OMC, salteando las autoridades gubernamentales para insertarse dentro de la institución multilateral.13 Por ejemplo, un ejemplo de lo que Bhagwati llama ?meterse por la puerta trasera?, son los intereses organizados en países ricos que presionan por un complejo, costoso y rígido estándar legal en la OMC, para a que a través de las disputas dentro del organismo, les sea más fácil lograr sus objetivos proteccionistas en perjuicio de países menos desarrollados que no tienen la posibilidad de afrontar los gastos que implican los nuevos estándares.14

El nacionalismo es otro tema donde la OMC parece ser un actor limitante para los Estados-Nación. Por ejemplo, muchas de las objeciones sobre la participación de los Estados Unidos en la WTO son expuestos en el congreso de los Estados Unidos y también entre algunas elites políticas, medios de comunicación y miembros del mundo académico. Ellos centran su idea de que aceptando la jurisdicción de la OMC en disputas comerciales (que por supuesto incluyen decisiones en conjunto que tomen otros países), estarán obstaculizando y sentando precedente sobre las decisiones de las cortes norteamericanas.15  Este es un ejemplo común donde los gobiernos podrían estar renunciando a un elemento vital de su soberanía en manos de un cuerpo transnacional o supranacional.

Finalmente, podríamos decir que la OMC es la organización internacional más importante que regula el mundo del comercio y dictamina sobre las disputas económicas entre estados. La idea es cada país miembro debe tener la voluntad para seguir estar reglas.
El problema se desata cuando aparecen algunas áreas donde la OMC no extiende su autoridad. Las áreas ?muy discutidas- donde la OMC no ha extendido su autoridad son los estándares laborales y temas ambientales. Por ejemplo y a pesar de que muchos países desarrollados utilizan a su favor políticas comerciales para este propósito, hay resistencia desde el mundo en vías de desarrollo, como así también de corporaciones que emplean trabajo y construyen fábricas en el tercer mundo que han prevenido que estos temas ni siquiera sean discutidos.16  Estas presiones probablemente lleven a una auto-defensiva ?carrera hacia abajo?, en la cual cada gobierno se resista a incrementar (y hasta reduzca) ? los estándares laborales y ambiéntales que le aplican a sus productores, para preservar o mejorar la competitividad de estos en el mercado internacional.17

Diferencias entre Estados-Nación ricos y pobres:

Hoy en día, las diferencias entre países desarrollados y en desarrollo existen en cada área de estudio. Y la OMC no es la excepción:
Una cuestión que se discute regularmente en los ámbitos académicos es ¿Que poder de negociación tiene cada miembro en cada fase del proceso de negociación dentro de la OMC? Básicamente, la gran mayoría de los miembros solo tiene algún poder al principio donde se pueden oponer a apoyar el lanzamiento de una ronda, mientras que las potencias como Estados Unidos o la Unión Europea tienen un poder de negociación a través de todo el proceso, ya que participan activamente en todas las fases de las negociaciones. Por consiguiente, la mayoría de las rondas han sido largas batallas entre Estados Unidos y la Unión europea, con el resto persiguiendo una agenda muy reducida donde solo tiene poder para firmar compromisos que diriman alguna diferencia bilateral entre los Estados Unidos y la Unión Europea.

Sin embargo, los que preparan la agenda de los países más poderosos deben tener buena información sobre las preferencias de cada país, y ser tolerantes ?sobre todos los temas que podrían ser cubiertos- para entender las potenciales zonas de acuerdo en un paquete que sea aceptable para todos.18 

Finalmente, otros miembros de la sociedad civil son también el puente entre el mundo  desarrollado y en vías de desarrollo. Nader pone como ejemplo a las compañías multinacionales que pueden usar a los países en desarrollo para forzar cambios en países desarrollados a través de la OMC. Él explica que firmas transnacionales que buscan conquistar el vasto mercado americano pueden ?contratar? gobiernos de pequeños países para presionar en la OMC contra los Estados Unidos, y así debilitar la protección que los Estados Unidos tiene sobre sus leyes ambientales, laborales y de protección a los consumidores.19

Beneficios para los Estados-Nación más poderosos y desarrollados:

Los Realistas largamente han argumentado que ?empíricamente- los países más poderosos solo permiten las decisiones mayoritarias en organizaciones que son legalmente competentes para producir leyes ?suaves?, para que exista un bajo riesgo sobre las resoluciones que los pueden afectar.20  Además, es posible que los estados más poderosos respeten las reglas y los procedimientos, y a la vez, realicen practicas para eludir los contratiempos intrínsicos a esas reglas.21

Por otro lado, las naciones más poderosas suelen usar su influencia para dominar a las de menor peso en las votaciones; y el uso de ?palos y zanahorias? para apoyar la adopción de resoluciones de la OMC, es una manera de ver las reacciones de algunos de los países en desarrollo y también para decidir el futuro de las relaciones bilaterales (no solo en materia económica, sino también en cuestiones políticas, militares y en otras áreas de interés). 

Los países poderosos son los únicos que tiene continuamente la capacidad para evadir las decisiones de la OMC y de esta manera poder favorecer a grupos de intereses locales ó a un más conveniente plan macroeconómico. Por ejemplo, en datos de 1998, las naciones de la OECD gastaron un total de 362 billones de dólares para apoyar políticas agrarias, llegando al increíble monto de de 363 dólares per cápita en los Estados Unidos, 381 dólares en Europa y 449 dólares en Japón. Las formas más comunes de políticas intervencionistas son subsidios, barreras arancelarias, y medidas fijadoras de precios.22

Finalmente, mientras que las negociaciones comerciales tienen forma de apertura de mercados, cláusulas de mercado, o una combinación de ambas, los más grandes y desarrollados mercados están más preparados que los mercados pequeños para las negociaciones comerciales. La magnitud de la economía doméstica y el impacto político dado un cambio absoluto en el acceso al comercio varía inversamente con la envergadura de la economía nacional. Como consecuencia, las economías más grandes tienen muchas más posibilidades de comercio doméstico que las de menor mercado interno en caso de cambios en la balanza comercial.23

Beneficios para los Estados-Nación en vías de desarrollo:

Primeramente, el consensuar puede darles más oportunidades e incentivos a los diplomáticos de los estados más débiles para que le provean información sobre sus preferencias a los estados más poderosos. Esto es, si los países más débiles perciben que la información que ellos proveen va a ser tomada en cuenta por los más poderosos cuando preparan la agenda, entones tienen un incentivo para ofrecerles información detallada sobre sus preferencias.24

Como segundo punto, países en vías de desarrollo que tratan de resistirse el proceso de confeccionamiento de la agenda no dando a conocer sus preferencias, corren el riego que no tengan en cuenta sus intereses en el armado del paquete final de propuestas. 25 Si son excluidos pueden perder más que si son incluidos aunque tengan un poder marginal. Como consecuencia, la participación en lugar de la exclusión será más beneficiosa para sus intereses. 

Una buena estrategia durante las rondas de la OMC puede traer además importantes beneficios para los países en vías de desarrollo. Por ejemplo, India tuvo dos fracasos en las rondas de Uruguay y Doha, porque solo se dedicaron a bloquear los proyectos que los perjudicaban desde todos frentes posibles. Por otro lado, Brasil ha obtenido buenos resultados buscando diferenciar intereses y adoptando un mix de posiciones defensivas y ofensivas (especialmente formando coaliciones durante las deliberaciones). 26

Finalmente, un volumen determinado de liberalización comercial le ofrece proporcionalmente mayor bienestar y empleo a los países más pequeños (como así también una mayor implicación política) que los de mayor envergadura.27

Conclusión

Los regímenes internacionales son esenciales dado que el orden internacional no es algo dado por alguna fuerza de la naturaleza: La OMC es una construcción política que responde a cambios en las sociedades y los mercados. Los Estados-Nación no deben ni temerle ni darle la bienvenida a la OMC, simplemente deben lidiar con ella para sacarle el máximo beneficio posible. Una participación efectiva en las rondas de la OMC requiere de un eficiente mecanismo de decisiones de política comercial en los respectivos países. Una precisa definición sobre los intereses nacionales en la formulación de políticas, con un fuerte sentido en como las políticas comerciales encajan dentro de la estrategia de la economía nacional (incluyendo una efectiva implementación interna de medidas unilaterales y acuerdos internacionales), es importante antes de empezar a lidiar con otros países en las rondas de negociaciones de la OMC. 28

Además, los países no solo tienen que ?encontrar? espacio para moverse, sino también deben pensar en estrategias para creativamente crear esos espacios. Ejemplos van desde nuevos tipos de sociedades comerciales que incluyan al gobierno para expandir las exportaciones, siguiendo por mejorar las técnicas para incrementar la inversión extranjera, hasta la comercialización de la base de conocimientos que tiene la nación.29

Para finalizar, se podría decir que las diferencias económicas han existido desde antes de la creación de la OMC y no desaparecerán en el corto plazo; pero si los países pueden mejorar sus políticas y además respetar las reglas y decisiones de la OMC, el bienestar general del mundo entero mejorará, y la brecha entre el mundo desarrollado y los países más atrasados podrá ser acortada.  

Referencias:

1 Pigman, G.A, 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, p. 194.
2 Strange, S. 1996: The retreat of the State, Ch. 1, Cambridge University Press,       p.4.
3 Schott, J. 1996, The future role of the WTO in World trade after Uruguay round, eds. H. Sander and A. Inotai, Routledge, London, p. 105.
4  Razzen, Sally 2003, Whiter the WTO? A progress report on the Doha Round,  Trade Policy Analysis Paper #23, Cato Institute, p.5.
5 WTO 2000: Seven Common Misunderstandings about the WTO in F.J Lechner & J. Boli 2000: The Globalization Reader, p. 236.
6  Wolfe, R, 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade    Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, p. 210.
7 OECD 1999, Policy Coherence Matters, Paris, p.9.
8 Bagwel, K & R.Straiger 2001, National Sovereignty in the world trading system. Harvard International Review.
9 Deardoff, A.V. and R.M.Stern 2002, What you should know about globalization    and the World Trade Organization, Review if International Economics, vol.10, no.3, p. 413.
10 Weiss, L 2005: Global Governance, National Strategies: How states Make Room to move under the WTO. Review of International Political Economy, December (forthcoming), p.2.
11 Razzen, Sally 2003, Whiter the WTO? A progress report on the Doha Round,  Trade Policy Analysis Paper #23, Cato Institute, p.3.
12 Ibid, p.8.
13 Scholte, J.A., O?Brien R. and Williams M. 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, p. 163.
14 Razzen, Sally 2003, Whiter the WTO? A progress report on the Doha Round,  Trade Policy Analysis Paper #23, Cato Institute, p.6.
15 Pigman, G.A, 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, p. 195.
16 Deardoff, A.V. and R.M.Stern 2002, What you should know about globalization    and the World Trade Organization, Review if International Economics, vol.10, no.3, p. 415.
17 Bagwel, K & R.Straiger 2001, National Sovereignty in the world trading system. Harvard International Review.
18 Steimberg, R.H. 2002, In the shadow of law and power? Consensus-based bargaining and outcomes in the GATT/WTO, International Organization, vol 56, no2, p. 361.
19 Pigman, G.A, 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, p. 199.
20 Steimberg, R.H. 2002, In the shadow of law and power? Consensus-based bargaining and outcomes in the GATT/WTO, International Organization, vol 56, no2, p. 340.
21 Ibid. 346.
22 Davis, C.L 2003, Food fights over free trade, Princeton University Press, New Jersey, p.5.
23 Steimberg, R.H. 2002, In the shadow of law and power? Consensus-based bargaining and outcomes in the GATT/WTO, International Organization, vol 56, no2, p. 347.
24 Ibid, 367.
25 Ibid, 367.
26 Razzen, Sally 2003, Whiter the WTO? A progress report on the Doha Round,  Trade Policy Analysis Paper #23, Cato Institute, p.28.
27 Steimberg, R.H. 2002, In the shadow of law and power? Consensus-based bargaining and outcomes in the GATT/WTO, International Organization, vol 56, no2, p. 347.
28 Razzen, Sally 2003, Whiter the WTO? A progress report on the Doha Round,  Trade Policy Analysis Paper #23, Cato Institute, p.29.
29 Weiss, L 2005: Global Governance, National Strategies: How states Make Room to move under the WTO. Review of International Political Economy, December (forthcoming), p.16.

Bibliografía:

? Bagwel, K & R.Straiger 2001, National Sovereignty in the world trading system. Harvard International Review.
? Davis, C.L 2003, Food fights over free trade, Princeton University Press, New Jersey.
? Deardoff, A.V. and R.M.Stern 2002, What you should know about globalization and the World Trade Organization, Review if International Economics, vol.10, no.3, pp. 404-423.
? OECD 1999, Policy Coherence Matters, Paris.
? Pigman, G.A, 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, pp. 194-207.
? Razzen, Sally 2003, Whiter the WTO? A progress report on the Doha Round, Trade Policy Analysis Paper #23, Cato Institute.
? Scholte, J.A., O?Brien R. and Williams M. 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, pp. 162-178.
? Schott, J. 1996, The future role of the WTO in World trade after Uruguay round, eds. H. Sander and A. Inotai, Routledge, London, pp. 105-114.
? Steimberg, R.H. 2002, In the shadow of law and power? Consensus-based bargaining and outcomes in the GATT/WTO, International Organization, vol 56, no2, pp. 339-374.
? Strange, S. 1996: The retreat of the State, Ch. 1, Cambridge University Press.
? Weiss, L 2005: Global Governance, National Strategies: How states Make Room to move under the WTO. Review of International Political Economy, December (forthcoming).
? Wolfe, R, 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, pp. 208-224.
? WTO 2000: Seven Common Misunderstandings about the WTO in F.J Lechner & J. Boli 2000: The Globalization Reader.

¿Es la economía socialista de mercado solo otra forma de nombrar al capitalismo?

Publicado en la la revista AGENCIA INTERNACIONAL, visión desde el sur; Año 2, Número 8, Marzo-Junio de 2006.

Autor: Pablo Kornblum

Introducción:

Para empezar a responder la pregunta debemos definir que es una economía socialista y una economía capitalista. Para simplificarlo, si entendemos una economía completamente socialista como aquella economía donde el estado es el dueño de todos los medios de producción y donde no hay propiedad privada, entonces China definitivamente no es una economía socialista. ¿Pero esto significa que es una economía puramente capitalista?

En el capitalismo, el deseo individual de obtener beneficio propio es el motor de la economía. Cuanto más eficiente es el capitalismo, menos es necesario que el estado intervenga en el control de la economía. Como resultado, en las economías neo-capitalistas la mano invisible del mercado regula la economía. Por lo tanto, en el caso de China, tampoco podemos decir que es una economía totalmente capitalista.

En estos tiempos, la mayoría de los países del mundo esta en una posición intermedia entre una economía puramente socialista y una puramente capitalista; y China no es la excepción. En este ensayo se explicará los términos en los cuales el gobierno Chino desarrolla sus políticas, las diferencias y similaridades con otros países, y el futuro del país desde la visión de los que gobiernan y los que son gobernados.

¿Economía Socialista de Mercado o Capitalismo?:

¿Por qué el gobierno Chino se esmera en explicar que la economía China es una ?economía socialista de mercado? y no una economía capitalista? La visión socialista descripta por Marx y Lenín, nunca mencionó de forma explícita el desarrollo de una economía capitalista para alcanzar los objetivos socialistas. A pesar de ello, el Partido Comunista Chino (PCC) ha estado explicando desde los años de la reforma que el desarrollo del mercado y la propiedad privada son un paso intermedio necesario para poder lograr, en la última fase, llegar al socialismo. La explicación que ha brindado el gobierno es que no hubo una reforma total, sino una parcial y temporal; y que la reforma es simplemente una transición y una manera diferente de continuar los ideales de la revolución de 1949.

La pregunta es: ¿Cuando y como China llegará a esa fase final? El gobierno Chino todavía sigue desarrollando la respuesta. El PCC no lo explicita exactamente, pero si quieren lograr el objetivo socialista cuando la economía este totalmente desarrollada, el gobierno Chino debería nacionalizar todas las empresas privadas para tomar el control del 100% de la economía nuevamente. ¿Cuando ocurrirá? Es imposible de saber, ya que un país siempre puede crecer y desarrollarse más. ¿Será entonces cuando los salarios chinos lleguen al mismo nivel que los salarios europeos? ¿O tal vez cuando el PBI de China exceda ampliamente al de los Estados Unidos?

El Partido Comunista Chino ha usufructuado de esta pregunta sin resolución cierta, ya que le ha permitido eludir la presión de dos de los principales grupos sociales. Por un lado, la ciudadanía en general observa que la economía sigue creciendo y cree que el esfuerzo de hoy se verá reflejado en la prosperidad futura. Por otro lado, con la promesa de un ?futuro socialista?, el PCC se quita la presión de los miembros más conservadores del partido que no ven con buenos ojos la vía rápida? en la que se ha realizado la reforma.

El punto clave es que China sigue siendo un régimen de partido único, donde el Partido Comunista detenta todo el poder. El sistema político y la manera ?comunista? de gobierno es lo único que los líderes del partido no piensan cambiar.

¿Porqué China no intenta alcanzar mayores niveles de desarrollo a través de una economía Socialista?

Antes que el proceso de reforma empezara, el PCC había desarrollado una economía centralizada totalmente planificada. Como ejemplos podemos incluir pilares económicos tales como la colectivización de las áreas rurales y la creación de enormes compañías estatales (especialmente en las industrias de base).

¿Por qué el sistema no ha producido los resultados esperados? Los principales inconvenientes que surgieron fueron la ineficiencia y la baja productividad de las empresas estatales, como así también la falta de tecnologización y la modernización del sector agrícola. Además, la ausencia de coordinación entre los diferentes niveles de gobierno y la falta de supervisión de tareas no contribuyeron al manejo efectivo de las políticas económicas. No podemos dejar de mencionar que los inconvenientes se vieron agravados por el deseo de los oficiales de menor rango por acceder al poder y recibir premios, a través de la falsificación de datos y estadísticas que mostraban una situación irreal que terminó siendo insostenible en el tiempo.

Finalmente, el otro gran problema fue la falta de incentivos para los trabajadores. A pesar de que el PCC proveía los servicios básicos para los mismos, la mayoría no había visto importantes mejoras en su calidad de vida durante los años que se cumplieron desde la revolución hasta los principios de la reforma. La economía socialista no había reflejado su crecimiento en mejores condiciones de vidas para aquellos que habían contribuido a los objetivos económicos.

La comunicación entre el gobierno y el pueblo:

Los líderes del PCC deben haber pensado muchas veces sobre la forma de comunicarse con el pueblo. Si en lugar de decir que China es una economía socialista de mercado, los mismos le transmitirían directamente que ahora viven en un país capitalista, ¿Que ocurriría?

Para evitar una férrea oposición, el cambio de denominación ha sido un acto político para legitimar el poder y las políticas del PCC. El impacto de decir que simplemente se usan las fuerzas del Mercado para alcanzar el objetivo socialista, no tiene la misma connotación negativa y tampoco acarrea la misma oposición que si se expresa claramente que se vive bajo un sistema capitalista.

La otra cuestión es como el pueblo recibe la información que le brinda el gobierno. En 1998, muchas generaciones de chinos que habían aprendido sobre la grandeza del socialismo y leído el libro rojo de Mao, escuchaban el anuncio del Premier Zhu: ?La olla popular basada en las grandes empresas estatales, que alimenta a la clase trabajadora industrial China, ha llegado a su fin. A partir de este momento, se dará mayor responsabilidad individual sobre las pensiones, el seguro medico y la vivienda.?1.

Hoy en día, el pueblo Chino se da cuenta que están actuando como sus pares de las economías capitalistas. La existencia de grandes corporaciones que obtienen enormes beneficios con empleados que trabajan por un salario (muchas veces menor que el de subsistencia), causa confusión y desconfianza entre la ciudadanía. Antes de la reforma, el plusvalor iba directamente a las manos del estado. Hoy en día, su destino son las manos de las clases urbanas y rurales capitalistas. Además, la ciudadanía se da cuenta que el gobierno ?retiró los subsidios estatales de varias áreas sociales y económicas, removió la distribución centralizada y permitió que los ?libre mercados? (ziyou shichang) se expandan alrededor de todo país?2. La controversia solo complica aun más el entendimiento de la gente, y como fue mencionado anteriormente, provoca desconfianza en el gobierno y los valores que el partido dijo haber siempre representado.

El gobierno y el mercado:

Contrariamente a las expectativas, el mercado ha sido el mayor aliado del PCC desde la reforma. Así lo expresa Wang, cuando menciona que ?el status hegemónico del neoliberalismo Chino tomo forma como parte de un proceso en el cual el estado utilizó la liberación económica para sobrellevar la crisis de legitimidad?3.

En contraposición y a pesar de que el gobierno Chino esta utilizando las fuerzas del mercado para lograr crecimiento económico, se encuentra por otro lado ?compitiendo? contra el mercado para mantener el control ideológico en la ciudadanía. Wang explica que ?la tan llamada marketización China no es simplemente una afirmación del mercado, sino que representa un esfuerzo por subyugar todas las reglas de la actividad social a las reglas del mercado. Como consecuencia, la visión de la marketización no se limita solamente a la esfera económica, sino que también incluye la política, la sociedad y la cultura.?4. En referencia al impacto social, Tang Xiaobing argumenta que ?se puede identificar dos discursos sociales en la cultura China contemporánea. Por un lado, hay una ansiosa afirmación de una ordinaria vida diaria dentro de los hábitos de consumo materialistas. Por otro lado, hay una continua negociación con los remanentes del la utopía Maoista que piden a gritos que el pueblo rechace este tipo de vida.?5

Ante esta situación, el gobierno debe tener cuidado cuando utiliza al mercado y las posibilidades de consumo como una forma de legitimizar su poder. Hann afirma que ?el problema principal del consumo como un argumento de paliativo social es fundado por la suposición materialista de que mientras las masas pueden satisfacer sus necesidades materiales se producirá una población políticamente satisfecha.?6. Si el país entra en una profunda recesión, el PCC no tendrá argumentos para salir de la crisis: la ideología socialista que ellos mismos han descartado y el tan utilizado mercado que no da respuestas, pondrán al gobierno en un callejón sin salida.

Reacciones Internacionales:


La mayoría de los países alrededor del mundo han aceptado a China como una economía de mercado, y a su vez han o están negociando acuerdos comerciales bilaterales o multilaterales con el gobierno de Beijing. Esto muestra a las claras que no le dan mayor importancia a como el PCC nombre a su sistema de gobierno. Solo les interesa exportar sus productos al inmenso mercado interno Chino, y a su vez, importar sus manufacturas de muy bajo precio.

Una pregunta interesante que nos podemos hacer es si existen otros casos alrededor del mundo donde la apertura económica no ha estado asociada con una apertura política. Ciertamente, pareciera ser que China es el único caso (aunque en los últimos años Vietnam esta siguiendo los mismos pasos). Por ejemplo, todos los países satélites pertenecientes a la ex Unión Soviética han dado un ?salto? hacia el capitalismo con una apertura a los partidos políticos al mismo tiempo. Como Hann lo explica, en la Europa del este las ?privatizaciones y las nuevas políticas electorales han dado un corte decisivo a las estructuras pasadas?7. Por otro lado, el resto de los países que mantienen una economía socialista (como Cuba o Corea del Norte) solo permiten un partido político único (el Partido Comunista). Una vez más, esto refuerza las contradicciones observadas anteriormente, donde vemos a China como único caso de una economía capitalista con un sistema de gobierno de partido único (con la paradoja que es el Partido Comunista que lleva los destinos del país).

¿Puede la economía ?socialista de mercado? ser expandida a otros países? Es muy difícil que este sistema político-económico único sea ?exportado?. Los detractores del sistema explican que a pesar del hecho de que la economía ha mostrado un enorme crecimiento, este crecimiento también ha sido relacionado con su ?falta de desarrollo?. Cualquier país capitalista que: 1) Tiene muy bajos salarios (y como consecuencia un factor muy importante de competitividad internacional) que promueve las exportaciones, 2) que además ha recibido y continua recibiendo un fuerte flujo de inversiones internacionales que modernizan su economía, y 3) que tiene un enorme mercado doméstico que después de décadas de restricción, ahora esta abierto para el consumo y para el ahorro (que puede ser destinado a proyectos privados de inversión); verá su economía crecer a altas tasas por muchos años. Por lo tanto, cualquier economía capitalista puede alcanzar lo que China ha alcanzado bajo estas condiciones.

Agregando otro punto en contrarío a la expansión del sistema Chino, los valores democráticos tienen un fuerte apoyo popular alrededor del mundo (con lo que implica la libertad de expresión, la creación de sindicatos, etc.).Además, la calidad de vida de los ciudadanos Chinos sigue estando todavía muy lejos de los principios abogados por el socialismo: los salarios siguen muy por debajo de los países desarrollados, la brecha entre los ricos y pobres se esta agrandando, y los derechos humanos siguen siendo una materia pendiente.

Como conclusión, la combinación de los factores mencionados muestra que la posibilidad de expansión del modelo Chino hacía otros países es poco probable.

El futuro de China:

En ?Capitalismo y la vida Material 1400-1800? Fernando Braudel realiza una fundamental distinción ?entre capitalismo y economía de mercado; la economía de mercado es gobernada por la competencia, y como resultado, el intercambio bajo sus condiciones es igualitario. Por su parte y en contraposición, el capitalismo crea y utiliza posiciones monopólicas que resaltan las desigualdades en el intercambio. Como consecuencia, el capitalismo es un sistema antimercado que siempre tiende hacía el monopolio?8. Tomando esta definición, pareciera ser que China esta llevando su economía socialista hacía el ?capitalismo? y no hacía una economía de mercado. Los privilegios que mantienen los oficiales del PCC, la concentración de la riqueza, y las diferencias entre regiones y sectores económicos ratifican esta tendencia.

¿China cambiará su posición? La respuesta probablemente sea no. La economía China esta avanzando en un proceso de transformación hacia el capitalismo. Si la transformacióncontinua creciendo de manera desigual y sin un proceso redistributivo, los trabajadores se sentirán defraudados en el mediano o largo plazo. Observarán que las promesas del PCC no son llevadas a cabo, que su calidad de vida no ha sido mejorada, y que una minoría burguesa es la dueña del poder y la riqueza del país. Esta crisis de legitimidad puede destruir al PCC y desestabilizar políticamente al país. Con este tema en la agenda, el gobierno esta tratando de mantener la economía en crecimiento para que el efecto derrame de las ganancias empresarias sea suficiente para mantener la paz social, y con su poder sobre los medios de comunicación, tratar de esconder de la mayoría de la población las consecuencias negativas de la brecha creciente en los más ricos y los más pobres.

Sin embargo, ¿Que pasaría si de repente, el PCC cree que la economía ya esta suficientemente desarrollada y madura como para volver a la tan prometida fase final socialista, re-nacionalizando todas las empresas y re-colectivizando la economía? El PCC tendría probablemente que enfrentar dos grandes dilemas. Internamente, las clases ahora capitalistas no querrán perder todos los beneficios que han ganado desde la reforma. Aunque son la minoría, buscarán apoyo en lobbys y grupos de presión domésticos e internacionales. Los inconvenientes internos son más fáciles de controlar, pero el sector internacional puede traer graves consecuencias geopolíticas. Miles de empresas extranjeras han invertido capitales y tienen intereses en China. Con el apoyo de sus países, cualquier cambio en el status-quo disparará una crisis política internacional. Además, el control total de la economía podría llevar a cambios por fijación estatal de precios de la mayoría de los productos que los otros países importan, trayendo como consecuencia la elevación de los precios en las otras economías. Otro problema que puede surgir es si el gobierno decide realizar una selección de importaciones contrario a las leyes del mercado. Los productores extranjeros que obtienen la mayoría de sus ganancias de las ventas al vasto mercado Chino se verán totalmente perjudicados. Y el cierre de empresas puede provocar un incremento en las tasas de desempleo de los otros países.

En resumen, será muy difícil para China volver a una economía Socialista nuevamente. Hay demasiadas fuerzas nacionales y transnacionales que no permitirán que estas suposiciones se hagan realidad.

Conclusión:

Desde la visión Marxista, una economía en donde existe una clase burguesa que posee el capital y los medios de producción, y trabajadores que poseen solo su fuerza de trabajo y trabajan para ellos, es una economía capitalista. Si el estado tiene mayor control o es más intervencionista, esto no cambia la existencia del sistema. Como resultado, podemos afirmar que la China es una economía capitalista con un poderoso estado intervencionista. El PCC regula la economía recaudando impuestos y redistribuyéndolos; pero también sigue manejando la mayor parte de la economía a través de las todavía enormes empresas estatales y el firme planeamiento macroeconómico.

Pero por otro lado, podemos mencionar que en un sentido, el gobierno también promueve políticas neoliberales. ¿A que nos referimos? Como explica Wang, ?el neoliberalismo solo se desarrolla en un sentido ?siendo solo una cuestión de crecimiento económico-, sin atender la conexión entre este crecimiento y las libertades políticas y beneficios sociales.?9. Y en este sentido y a pesar del fuerte crecimiento económico, el gobierno Chino no está tomando en cuenta el rol democrático, la diversidad, y el desarrollo de la sociedad. El foco actual no se centra en el desarrollo propiamente dicho. Como consecuencia, el ?modo de vida socialista? que el gobierno fomenta en el día a día es una ilusión.

Como conclusión, probablemente la respuesta más adecuada para el bienestar del pueblo Chino sería poder alcanzar un proceso democrático, con una educación pluralista que les permita llegar a la verdad. Si la ciudadanía entiende lo que ocurre, ellos podrán elegir a través de la vía democrática si prefieren vivir en una economía capitalista o una socialista. Pero cualquiera sea la elección, lo que es seguro es que si eligen vivir en una economía capitalista, será una en la cual el estado preserve la libre competencia, la igualdad social y una activa regulación de la economía; si en cambio la elección es un sistema socialista, esperarán un estado que maneje la economía de manera eficiente, permita la libertad de expresión y provea una digna calidad de vida para todos los ciudadanos.

Por el momento, solo podemos decir que es muy difícil para los ciudadanos reconocer en que sistema se encuentran. La mejor respuesta podría ser un sistema único, creado por los miembros de un partido que intentan de todas las maneras posibles mantener su poder y legitimidad.

Referencias:

1 Saich Tony, ?Governance and Politics of China?, Palgrave MacMillan (New York, 2004), p. 278.

2, Hann, C.M., Postsocialism: Ideals, ideologies and practices in Eurasia, Routledge (2002), p.218.

3 Wang, H., China?s new order: Society, Politics, and Economy in Transition, (Harvard University Press 2003), p.44.

4 Ibid., p.171.

5 Hann, C.M., Postsocialism: Ideals, ideologies and practices in Eurasia, Routledge, (2002), p.221.

6 Ibid., pp.229-230.

7Ibid,. p.15.

8 Wang, H., China?s new order: Society, Politics, and Economy in Transition, (Harvard University Press 2003), p.122.

9 Ibid., p.104.

Bibliografía:

All in Schell and Shambaugh (eds.), The Chinese Reader: The reform era, Vintage Books (New York, 1999), pp. 448-487.

Clinton, Bill, ?Expanding trade, Projecting Values: Why I will fight to make China?s trade Status permanent?, The New Democrat, Jan/Feb 2000 (sourced from US Dept of State Website).

Lieberthal, Kenneth, Governing China: From Revolution trough reform, W.W.Noton (New York, 1995).

Perry Link, Richard P. Madsen, and Paul G. Pickowicz(eds.), Popular China : unofficial culture in a globalizing society,Rowman & Littlefield Publishers, c2002.

Saich Tony, ?Governance and Politics of China?, Palgrave MacMillan (New York, 2004).

Shambaugh, D., Is China Unstable: Assessing the factors, An East Gate Book, (2000).

Steinfeld, Edward, Forging Reform in China: The fate of State-owned industry, (Cambridge University Press, 1998).

Upchurch, Martin, The state and ‘globalization’ : comparative studies of labour and capital in national economies,London : Mansell, 1999.

Wang, H., China?s new order: Society, Politics, and Economy in Transition, (Harvard University Press 2003).

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