Autor: Pablo Kornblum

Un sueño con sobresaltos

Revista Debate, 31 de Marzo de 2012

http://www.revistadebate.com.ar/2012/03/30/5232.phpAl respecto, el especialista Pablo Kornblum -un experto sobre el gigante regional- asegura a esta revista que los choques, en realidad, no son fortuitos. Por el contrario, afirma que “los conflictos con la organización internacional del Fútbol, en parte, tienen que ver con la estrategia geopolítica, diplomática de Brasil”. Según el Director de Economía Internacional del Centro Argentino de Estudios Internacionales, el país vecino “siempre fue muy celoso de sus fronteras. A diferencia de otros países de América Latina, éste se cuida de que nadie se inmiscuya en los problemas domésticos”.
Kornblum analiza que la postura de una mandataria implacable contra todo atisbo de corrupción se vincula con que “ella no es Lula y vive en otro momento histórico, menos favorable”. Así, Rousseff cultiva su imagen de dura, en parte para conservar popularidad. La presidenta transita su mandato en otra “realidad económica”, y además, no goza de la misma cintura política que la de su predecesor, ni de su carisma.

El fin de la historia y la salvación griega

Autor: Pablo KornblumEl fin de la historia. Con esta frase, en los albores de la década de 1990’ Francis Fukuyama ponía en palabras la sensación y los deseos de un grupo de actores socio-económicos que posicionaban al capitalismo democrático como sistema global ulterior. Sin embargo, en el complejo mundo actual, la significación de las palabras “capitalismo” y “democracia” continúan siendo, por lo menos, difusas.

En este aspecto, el capitalismo se ha alejado de sus bases teóricas que pregonan una mayor competencia y un Estado regulador de la actividad económica. Por otro lado, mientras los Estados se encuentran cada día más disminuidos y mellados en sus capacidades y decisiones, la democracia ha pasado a circunscribirse al mero hecho del voto y la legitimidad del reclamo. Más aún, el análisis se torna más dificultoso en un escenario de fuertes y profundas asimetrías inter e intranacionales; en donde solo se visualiza con claridad un sistema ‘capitalista democrático’ que no provee respuestas para aquellas mayorías de excluidos que se encuentran sumergidos en un círculo vicioso de pobreza y desesperanza.

Meses atrás, el ex Primer Ministro griego Papandreu, tuvo la osadía y el atrevimiento de intentar preguntarle a su pueblo a través de un referéndum, si aceptaban las políticas de ajuste propuestas por la Unión Europea, como forma inequívoca de escapar de la fuerte crisis económica que azota al país. En este punto, se torna fundamental recalcar la necesidad de poder disociar a los diferentes actores nacionales, para evitar caer en falsas expresiones sobre los intereses comunes en cuanto al quehacer nacional, y distinguir realmente a quienes afectan las medidas propuestas por la UE.

En este sentido, en un primer momento millones de desocupados se encontrarán sin posibilidades de conseguir un empleo en una economía deprimida. Mientras tanto el mercado esperará, como siempre, que el Estado desate los suficientes estímulos de producción, consumo y demanda, para que la necesaria reacción privada encuentre sus expectativas de rentabilidad asegurada. Sin embargo, las políticas de ajuste solo aseguran que el gobierno pueda generar una capacidad de repago de los intereses de la deuda, su principal preocupación de corto plazo; al tiempo que el mundo financiero asiente con satisfacción las medidas propiciadas, y los trabajadores solo verán disminuir sus salarios – derivado de una mayor competencia con los ya excluidos del mercado laboral -. La gran duda, todavía sin resolver, es como generar las expectativas positivas suficientes que permitan dinamizar la economía real de una cadena productiva por ahora quebrada.

En definitiva, nos encontramos con una crisis homogénea que provee soluciones heterogéneas, con beneficiados y perjudicados en el corto plazo, pero sin un claro proceso virtuoso de desarrollo sustentable. Esta situación nos hace reflexionar, por un lado, si en la actualidad se vive bajo el marco de una verdadera ‘democracia’ cuando los decisores detentan el poder en pos de un objetivo alejado del bien común, y sobre todo de los más desfavorecidos socialmente.Pero además, el ajuste sobre millones de pobres – insuficiente y salvaje – y el consecuente paquete de rescate observado recientemente – con objetivos difusos -, vuelve a poner en discusión que tipo de ‘capitalismo’ desean los ciudadanos. En definitiva, lo único que parece ser claro es que todavía estamos muy lejos del fin de la historia.

Interna Republicana

Publicado en Diario Perfil, 3 de Marzo de 2012

En medio de una campaña marcada por el “debate moralista”, que no eludió ni a Dios ni al diablo, el martes diez estados decidirán entre los cuatro candidatos republicanos en carrera Mitt Romney, Rick Santorum,Newt Gingrich y Ron Paul quién los representará en las elecciones generales del 6 de noviembre. Ante planes económicos ortodoxos similares, Santorum buscó una nueva arena política para diferenciarse: la esfera religiosa. Hasta entonces, Romney se presenta como ganador en seis estados pero el rápido asenso del ultra conservador Santorum podría ofuscarle el sueño presidencial. Mientras la competencia se dirime todavía ninguno de los republicanos ha logrado vencer al presidente Barack Obama en las encuestas.

La interna comenzó con la réplica de la premisa electoral republicana por excelencia: Reducción de impuestos y gasto público, especialmente en seguridad social. Dentro de este marco de debate, el empresario Romney logró derrocar a sus contrincantes aún antes de llegar a las internas. Tenía en su haber, la experiencia de ser un empresario millonario exitoso y una tradición familiar política que lo avalaba para lanzarse a la Casa Blanca.

Su discurso liberal en lo económico y moderado en lo social, parecía bastarle para disputar las elecciones generales, hasta que Santorum comenzó a sonar más fuerte. Recorriendo los estados en camión, fiel al estilo “blanco americano” intentó diferenciarse del multimillonario con su mejor arma: la exacerbación del conservadurismo.”Los valores seculares van contra los orígenes del país”, pronunción una y otra vez en su campaña. “Es un abogado, un hombre de Washington que desconoce de economía, por eso basa su candidatura en su fortaleza, los valores religiosos y morales”, explicó Pablo Kornblum, director de economía del Centro de Argentino de Estudios Internacionales (CAEI).

Con la emergencia de Santorum y su rápido asenso, nuevos tópicos como la anticoncepción, el islam y la libertad religiosa disputan a los más convencionales como la recuperación económica o la política exterior. La estrategia del ex senador de Pensilbania va ganando cada vez más lugar en el debate.  Ha convertido  a la política en una “prueba de fe” y en su afán metió de lleno a Dios pero también al Diablo. Cuando el sitio Drudge Report sacó a relucir que en 2008 Santorum había declarado en la Universidad de Ave María en Florida: “Satanás ataca a todos nosotros y también a las instituciones”,  lejos de retractarse el ultra conservador volvió a afirmar sus dichos.

¿Cuán fructífera será la estrategia planteada por Santorum? Si bien las encuestas lo muestran en asenso aún Romney se posiciona en primer lugar. Según Gallup el multimillonario cuenta con el apoyo de un 35% de los votantes, mientras que su contrincante con el 24%. “Nunca un discurso basado en la religión ha triunfado”, afirma Kornblum. En este sentido, el especialista en política internacional considera que quienes no lo han seguido todavía, ya no lo harán. Los indecisos y los  más moderados prefieren alguien con mayor experiencia en el campo económico.

Las encuestas y aquello de “es la economía, estúpido” refuerzan esta explicación.Aún con la radicalización discursiva planteada por Santorum, los resultados que los republicanos vaticinaron con el triunfo de las elecciones de medio término no están a la vista. La intencionalidad de voto de Barack Obama aún continúa en asenso en tanto la economía da señales de recuperación mientras debe lidiar contra discusiones sobre ángeles y demonios.

Brasil va por más

Publicado en la Revista Debate, Febrero de 2012

http://www.debate.com.ar/2012/02/10/5026.phpPROS Y CONTRASEl director de Economía Internacional del Centro Argentino de Estudios Internacionales, Pablo Kornblum, dialoga con Debate acerca del deseo del ex presidente Lula, retomado por su sucesora Dilma Rousseff, de convertir a Brasil en potencia mundial.¿Cuál fue la estrategia brasileña? Para el especialista, la recuperación del aparato estatal, la articulación con el sector privado, una economía bastante diversificada, un poderoso mercado doméstico y una política exterior eficiente serían las claves del avance hacia el futuro.Además, entre otros factores importantes, se destaca el rol decisivo de la petrolera estatal Petrobras, el hecho de que el país se haya transformado en un polo de atracción para los grandes inversores privados, además de que el treinta por ciento de sus empresas sean consideradas en la actualidad “transnacionales”. Sólo en la Argentina, en los últimos años, capitales brasileños invirtieron 7.000 millones de dólares, a raíz de la compra de compañías locales. Entre las desventajas se encuentran, en palabras de Kornblum, “las inestabilidades intrínsecas del país en términos de gran inequidad o debilidades institucionales como la corrupción”.

La devaluación del Real, una muestra de fortaleza del Estado Brasileño

Publicado en Stratfor, el 16 de Diciembre de 2011.

Autor: Pablo Kornblum

http://www.stratfor.com/other_voices/20111216-devaluation-real-sign-brazil%E2%80%99s-strength

La moneda es uno de los símbolos más importantes que posee cualquier Estado de la tierra. Una divisa fortalecida implica un Estado con capacidades cuantitativas y cualitativas superadoras, las cuales generan una dinámica productiva endógena y una fortaleza comercial/financiera internacional diferenciadora. Bajo este contexto, se desarrolla una credibilidad de superioridad global que implica un poder de negociación/coerción superior, ante un escenario internacional de complejidad creciente y pujas de intereses interestatales yuxtapuestos.

Brasil, en su aspiración a llegar al estadío de potencia y actor decisorio en el escenario internacional, ha decidido fortalecer el valor de su moneda. En este sentido, desde la gran crisis internacional de 2008-2009, el Real se ha ido revaluando cíclicamente, pero con una clara tendencia apreciatoria. La fortaleza de la economía, sostenida por un fuerte influjo de capitales derivados de la depresión de los mercados internos del desarrollo en conjunción con altas tasas de interés domésticas, permitieron que la moneda brasileña, a fines del mes de Julio, se haya situado cercana a los 1,5 reales por dólar. Un techo histórico en su relación para con la divisa norteamericana.

Sin embargo, en un mundo cualitativamente cada vez más homogéneo (capital humano altamente calificado, tecnología de punta, etc.), la competencia económica se torna cada vez más ardua en todas las regiones del planeta, mimetizando las viejas dicotomías Norte/Sur o Desarrollo/Subdesarrollo al dejar obsoletas diferencias históricas del sistema capitalista global. Por lo tanto, la industria Brasileña, bastión económico y político de la estructura nacional, comenzó a perder mercados, tanto el doméstico (vía importaciones) como externos (baja competitividad de exportaciones), con otros países de amplia capacidad productiva sustentados en tipos de cambio altamente devaluados.

Ante esta situación, el gobierno brasileño decidió de manera vehemente, por lo menos momentáneamente, dejar de lado la estrategia de largo plazo y atacar la coyuntura. Se produjo entonces una devaluación forzada (cercana al 30% en pocos días), pero no sin antes advertir una ‘guerra de monedas’ desigual y denunciar la incapacidad de los países desarrollados para sanear sus economías que les permitan reabrir sus mercados de importación. La estrategia discursiva tiene un fin: demostrar en el escenario internacional que Brasil comprende la coyuntura, diagnostica responsabilidades y se encuentra dispuesto a ayudar.

Para concluir, mientras el gobierno brasileño ha vuelto a generar un tipo de cambio administrado adecuado para sus industrias más productivas, el gesto realizado demuestra un objetivo de presencia geopolítica activa y una férrea autodeterminación económica, lo cual le permite balancear una apreciación monetaria que estaba afectando su estructura socio-económica y productiva. Pero además y tal como lo indica el refrán, a veces hay que dar primero un paso hacia atrás para luego poder dar un gran salto hacia adelante. Las vicisitudes del escenario internacional requieren permanentemente de ello.

La educación en Chile: el modelo y sus prioridades


Publicado en Stratfor, el 20 de Septiembre de 2011.

Autor: Pablo Kornblum

http://www.stratfor.com/other_voices/20110920-education-chile-model-and-its-prioritiesLas protestas que se vivencian en Chile no son una problemática de actualidad. El sistema educativo, heredado por la democracia de la dictadura de Augusto Pinochet, ha mantenido en las últimas décadas unas elevadas tasas de financiamiento que impiden que los estudiantes con menos recursos puedan acceder a una educación superior –cabe recordar que en Chile, con 17 millones de habitantes, existen un millón de alumnos en el ámbito universitario e institutos técnicos terciarios-. Si lo logran, deben luego soportar varios años de alto endeudamiento para poder pagar sus estudios, algo que repercute en su futuro y en el de sus propias familias.
En cuanto a la protesta en si, los estudiantes reclaman que el Estado se ocupe del sector (sin delegarlo en los municipios), y que la educación, una de las más caras del mundo según la OCDE, sea gratuita y accesible universalmente para todos los ciudadanos. Para ello, entre las medidas propuestas por los estudiantes se pide que se dupliquen las subvenciones educativas para el año 2018, se incrementen los sueldos de los profesores, y se reduzca la tasa de los créditos con aval Estatal a un 2%, entre otros.
Sin embargo, el punto más álgido de la discusión consiste en que mientras el gobierno propone becas para los alumnos del 40% de hogares de menores ingresos junto con más becas combinadas con créditos para el quintil siguiente (de 40% a 60%), los estudiantes plantean las becas para el 70% de los hogares de menores ingresos – en función de los altos niveles de desigualdad- y créditos solidarios para los alumnos del 30% restante. Es importante destacar que en la actualidad el Estado destina el 4,35% del PBI a la cartera Educativa; en tanto la reforma planteada por el estudiantado implicaría un incremento anual de entre 1,4% y 2,2% del PBI (entre 800 y 1000 millones de dólares anuales en términos actuales).
Al adentrarnos en la discusión, nos encontramos que los datos actuales son marginales para comprender el contexto de lo que representa un modelo de país no muy alejado de lo que han sido las históricas problemáticas latinoamericanas. En esta oportunidad, la bandera de lucha la toman estudiantes universitarios asfixiados por una coyuntura apremiante, que no les brinda otra alternativa que adentrarse en un endeudamiento excesivo para el cual ni siquiera pueden asegurarse un mínimo repago que les permitió alguna vez cumplir el merecido sueño de estudiar, capacitarse y desarrollarse profesional y personalmente. Este contexto deja en claro que no son los jóvenes marginados los que hoy protestan, aquellos que históricamente han tenido un horizonte de corto plazo; son las clases medias –o lo que queda de ellas-, que encuentran en el sistema educativo las barreras y el reflejo de un modelo de país socio-económicamente desigual e inequitativo.
Y aunque el gobierno se escude afirmando que cualquier política social que implica un incremento del gasto debe necesariamente tener asociado fuentes de financiamiento y fondos de estabilización, el hecho no deja de ser un fiel reflejo del conservadurismo que intenta mantener un status-quo regresivamente pragmático. En este sentido ‘libertario’, el presidente ha mencionado que “estatizar o monopolizar por parte del Estado la educación en nuestro país, es un atentado, no solamente a la calidad, sino a la libertad y a la equidad en la educación”. Lo que no menciona Piñera es que la simple razón de la existencia de un mercado de lucro dentro del sistema educativo, se relaciona directamente con un Estado que no ha dado las respuestas apropiadas propias de su responsabilidad. Por ello, es también de extrañar la declaración del primer mandatario sobre las obligaciones del Estado, quien según sus palabras, debería “velar por el financiamiento para que todos los niños y jóvenes de este país puedan acceder a la educación de acuerdo con su esfuerzo y su mérito”. Lo que no indica es que para ello es necesario que la equidad económica exista desde el momento del nacimiento del infante, y no dentro de un marco que incluye altos niveles de pobreza y exclusión social intergeneracionales.
En definitiva, la clave para avanzar sobre una solución sustentable parece centrarse en la priorización de las políticas de Estado. Por un lado, dependerá fundamentalmente si se desea realmente alcanzar un modelo verdaderamente inclusivo que pueda cumplir los sueños de los jóvenes, aquellos que son el futuro de la Nación. Aquellos que hoy en día no acceden a educarse; o aún cuando puedan recibirse, se encuentran con un mercado laboral deprimido y con salarios profesionales bastardeados. Aquellos sobre quienes pesa una deuda financiera enorme, prohibitiva y que genera un factor más en este círculo vicioso de desincentivación social. Por ello, con el análisis del presupuesto en sus manos, es la responsabilidad del gobierno el decidirse a cambiar las estructuras económicas arraigadas; o simplemente, profundizar un modelo que en las últimas décadas solo ha incrementado la brecha entre los que más y menos tienen.

Uruguay and its battle against inflation

Publicado en Stratfor, el 6 de Julio de 2011.

Autor: Pablo Kornblum

http://www.stratfor.com/memberships/198614/other_voices/20110706-uruguay-and-its-battle-against-inflation

Uruguay y su combate contra la inflación

La palabra temor parece ser la más apropiada para describir la sensación que en estos últimos días circula en el Poder Ejecutivo Uruguayo. Es un temor que proviene directamente del status-quo del paradigma neoliberal, en el cual la inflación es lisa y llanamente uno de los peores males que cualquier economía se ve obligada a enfrentar.

La tendencia creciente de precios en Uruguay es evidente. En enero, en términos anuales la inflación fue de un 7,27%. En febrero aumentó a 7,67%; en marzo trepó a 8,17%, y en abril a 8,34%. La situación regional tampoco difiere mucho, lo que ha potenciado las tensiones inflacionarias. El último pronóstico de inflación de Brasil para este año ya se modificó de 5% a 5,7%, por lo que el mes pasado la Presidenta Dilma Rousseff expresó sobre su “inmensa preocupación” por la inflación, “la cual debe ser tratada inmediatamente”. Por otro lado, la Argentina no se queda atrás: con una inflación esperada superior al 30% anual, el fuerte incremento de precios es un tema central en la agenda electoral de cara al segundo semestre del año. 

Las causas del sobrecalentamiento de la economía parecen ser más benignas que adversas: una robusta demanda interna, un importante crecimiento del PBI (mientras la primera proyección de crecimiento para este año había sido del 4,5%, el primer trimestre ya arrojó una tasa del 6,8% respecto de un año atrás), un incremento de los precios de los commodities internacionales – de los cuales Uruguay tiene cierta relevancia como productor regional y global-, y una participación activa del Estado, sobre todo a través de un Gasto Público creciente.

Sin embargo, el incremento de precios actual involucra problemáticas de raíz, históricamente cíclicas en toda la región. Por un lado, la habitual concentración y capacidad de formar precios derivado de mercados monopólicos, conllevan permanentemente a un reacomodamiento de precios que maximizan una ya elevada rentabilidad, sobre todo cuando se convive en un contexto internacional de precios crecientes de los commodities. Por otro lado, la variable “expectativas” también genera permanentemente un condimento extra dentro de la cultura regional. Si a los primeros indicios de incrementos colectivos de salarios se le adicionan los aumentos de precios en los bienes y servicios de las PYMES que no quieren perder rentabilidad dentro la cadena de valor, el espiral inflacionario comienza inevitablemente su camino ascendente sino se toman las medidas contracíclicas necesarias.

La gran preocupación de las más altas esferas gubernamentales se relaciona con la pérdida de competitividad que daña la posibilidad de continuar con la senda de crecimiento sostenido; pero que además incluye una balanza comercial deficitaria y una fuga del tejido productivo hacia otros horizontes. La respuesta para frenar el alza en los precios ha ido en consonancia al mismo paradigma que propaga los miedos; la búsqueda primaria ha sido satisfacer el modelo neoliberal, con una política económica de tinte conservadora. Por lo tanto, la política monetaria contractiva ha sido la receta promulgada y a su vez esperada para saciar las expectativas de los mercados internacionales y los grupos concentrados locales.

En este sentido, las autoridades económicas del Uruguay anunciaron una nueva suba de la tasa de política monetaria (TPM), esta vez de 50 puntos básicos, para llevarla al 8% anual. Es la segunda suba del año, luego de que en marzo la incrementara en 100 puntos básicos, del 6,5 al 7,5 por ciento. Las primeras consecuencias serán, por un lado, el aumento del costo del crédito, lo que repercutirá en una baja en la demanda de crédito al consumo, y el consecuente enfriamiento de la economía. Por otro lado, al aumentar la tasa, crecen los rendimientos de diversos instrumentos financieros de deuda en la moneda local, por lo que la venta de dólares por la compra de los mismos provocará una baja en el tipo de cambio, lo que funciona comúnmente como un ancla para que la inflación se modere.

Aunque la respuesta parece haber sido adecuada, sin duda es insuficiente. Simplemente porque los objetivos e intereses finales deben tener un foco más amplio, sobre todo para el beneficio de las clases más humildes de la sociedad uruguaya. En este aspecto, la batería de políticas deberían incluir la profundización de las políticas redistributivas, el continuo apoyo a los proyectos de PYMES y Cooperativas, como así también el aumentar la participación activa del Estado en términos de subsidios y fomento de empréstitos para aprovechar los nichos de mercado regionales y globales, favorables en la actualidad a los productos agrícolas y los servicios financieros y tecnológicos – para los cuales Uruguay se encuentra en una posición privilegiada -. Si a ello le agregamos un necesario aumento exponencial de la producción de bienes y servicios – con implicancias directas sobre los beneficios colectivos de los más necesitados -, la estabilidad macroeconómica se complementaría con una mejora en la calidad de vida basada en un desarrollo sustentable. De esta manera, mientras la economía se torna más saludable para la mayoría del pueblo Uruguayo, solo quedaría resolver el manejo de los miedos como el gran desafío político del futuro.

Política Económica de Brasil Marzo 2011 – Mayo 2011

Centro Argentino de Estudios Internacionales 

Observatorio de Brasil, Número 8, Año III, Otoño Sur 2011

Autor: Pablo Kornblum

http://www.caei.com.ar/es/pfp/brasil/brasil8.pdf

Los miedos que genera la inflación:

Los casos empíricos y la óptica exógena.

La inflación como tema central en la política económica brasileña

Si algo ha destacado a Brasil en la última década ha sido el pragmatismo. Ello implica mantener las formas ante el status quo del poder internacional, aunque algunos conceptos sean divergentes en cuanto al tono del riesgo que se enfrenta. Esta situación se ha visto reflejada ante los incipientes síntomas sensibles relativos al crecimiento del nivel de precios. Solo para citar un ejemplo, el en su momento Director Gerente del FMI, Dominique Strauss Kahn, se manifestó en torno a las políticas de control fiscal y ajuste monetario que Brasil ha implementado para controlar la inflación.

La situación regional tampoco es fácil. La aceleración de las tasas inflacionarias en los socios del MERCOSUR muestra un signo de alerta temido por el principal motor sudamericano. La delicada guerra de divisas y la pérdida de competividad aterrorizan a un país que lejos está de promover una política pasiva de resguardo dentro de América del Sur: el norte es lograr a futuro un mayor y mejor posicionamiento como actor clave del escenario global. Por ello, una catarata de declaraciones y acciones por parte del gobierno han sido moneda corriente en los últimos meses. En este sentido, las palabras de la Presidenta Dilma Rousseff en relación a su “inmensa preocupación” por la inflación, como así también la elevación de la tasa de interés básica en 0,25% (para ubicarse en el 12%), dan cuenta de ello.

Finalmente, en la reunión del 20 de abril pasado del Comité de Política Monetaria (COPOM), se expresó que la economía enfrentaba un “riesgo importante en la posibilidad de incremento de salarios incompatibles con la producción”. Este tema no es menor: el debate entre salarios atados a la productividad, como así también las decisiones sobre la tasa de interés y el tipo de cambio, entran dentro del juego de los diferentes actores e intereses que debe evaluar el gobierno nacional. En el mientras tanto, el último pronóstico de inflación de Brasil para este año se modificó de 5% a 5,7%.

   Una batería de políticas para evitar la revalorización del real

La revalorización de la moneda también preocupa a las autoridades gubernamentales. El nuevo “Impuesto a las Operaciones Financieras” (IOF) del 6% sobre el crédito a corto plazo, de 360 días o menos, tiene como gran objetivo disminuir el ingreso de dólares al país. En sentido similar y a pesar de que la Inversión Extranjera Directa (IED) llegará a 60.000 millones de dólares en 2011, el Ministro de Economía Guido Mantega se mostró preocupado en evitar que el capital especulativo llegue a Brasil, ya que provoca una valorización excesiva del real y conlleva un importante perjuicio para varios sectores de la economía.

Por otro lado, aunque el comunicado del Instituto Brasileño de Turismo (Embratur) sobre los más de cinco millones de turistas extranjeros que recibió durante el 2010 (un 7,5% más que en 2009) tiene una lectura parcialmente positiva, la fuerte revalorización cambiaria que implica un influjo directo de divisas también impacta negativamente en la decisión gubernamental de mantener la competitividad de su moneda.

En definitiva, la idea es trabajar fuertemente a nivel doméstico, ya que se descree de un escenario internacional benévolo y cooperativista: para la presidenta y su equipo, existe una clara guerra cambiaria en la cual otros Estados desvalorizan artificialmente sus monedas para tener ventajas en el comercio con Brasil.

Un escenario internacional que mantiene a Brasil como protagonista

Brasil continúa su escalada ascendente como referente político y económico de un nuevo orden multipolar. Para citar un ejemplo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) efectivizó un mayor poder de voto a China, Brasil e India,  elevando el porcentaje de voto Brasileño desde el 1,37% al 1,71%.

De manera similar y en el marco de una visita oficial de la Presidenta Dilma Rousseff a China, el Viceprimer Ministro chino, Wang Qishan, expresó que su país desea trabajar con Brasil para elevar la cooperación entre empresas. El dialogo a un mismo nivel con la potencia asiática y decisora actual clave sobre los destinos de la humanidad, brinda una clara señal de la importancia y el brillo propio que tiene el gigante Sudamericano.
También este encuentro tiene otra connotación de suma importancia: el apoyo desde el Estado para con el sector privado nacional. Las últimas décadas han demostrado que los países que han logrado un desarrollo nacional con proyección global, lograron permanentemente amalgamar los objetivos nacionales gubernamentales y corporativos. 

La deuda social como contraparte

Aunque el crecimiento macroeconómico y el posicionamiento de Brasil a nivel internacional se encuentran en un momento más que auspicioso, las deudas sociales son todavía importantes y el mismo gobierno lo reconoce. Las estadísticas indican que cuanto más pobre es la familia brasileña, mayores probabilidades existen que sea dirigida por una mujer. Pero además, las mujeres como jefas de hogares vulnerables han demostrado una potenciación de los efectos negativos directos sobre las carencias de la niñez y sus consecuencias a futuro.

Por otro lado y según el último informe del IBGE, todavía 16,2 millones de brasileños, el 8,5% de la población total, viven en situación de extrema pobreza. En el indicador se incluye a las familias con una renta mensual igual o inferior a 70 reales, siguiendo las directrices de la ONU.

En definitiva, para balancear este crecimiento macro con la falta de desarrollo micro, las palabras de la presidente Rousseff parecieran ser las más acertadas: “si hoy somos la séptima economía del mundo eso lo debemos, en gran medida, al sudor y fuerza de quienes hicieron crecer la país”. Incluyendo a los que menos tienen. Por lo tanto, será fundamental para el futuro de la nación que en su dirección se aboquen los próximos objetivos centrales de política económica.

El futuro del TLC entre la Unión Europea y el MERCOSUR

Publicado en Stratfor, el 4 de Mayo de 2011.

Autor: Pablo Kornblum

http://www.stratfor.com/other_voices/20110504-future-fta-between-european-union-and-mercosur

Entre el 2 y 6 de mayo próximo, Paraguay será sede del encuentro entre la Unión Europea y el MERCOSUR. Ambos bloques volverán a la mesa de dialogo para tratar de reflotar, una vez más, el Tratado de Libre Comercio (TLC). Por parte del MERCOSUR, el punto más importante a discutir es la desgravación arancelaria de la mayoría de los productos agrícolas que exporta la región, ya que existe un complejo y generoso sistema de subsidios, créditos blandos y medidas para-arancelarias que atentan contra el ingreso de los productos agropecuarios al mercado europeo. Por el lado de la Unión Europea, los principales requerimientos se centran en incrementar y favorecer la accesibilidad y el ingreso de bienes manufacturados europeos en Latinoamérica; aunque también existen requerimientos para con los bienes industriales y servicios, las compras gubernamentales, y los derechos de propiedad intelectual.

La historia de ambos bloques ha respetado la división internacional del trabajo y la dinámica Centro-Periferia: una América Latina proveedora de materias primas/alimentos, y una Europa Occidental industrialista y diversificada. En este contexto, los países latinoamericanos pasaron del colonialismo Europeo a la Doctrina Monroe, alternando modelos nacionalistas, proteccionistas y desregulacionistas. Bajo la atenta mirada de los Estados Unidos y con los ojos siempre puestos en los principales mercados, a mediados de la década de 1980’ se constituye el Mercosur, con la idea de acercar a los países de la región y lograr un mayor entendimiento en cuanto a las políticas económicas y comerciales intra-regionales. Sin embargo, la caída del comunismo y la apertura globalizadora de los años 1990’ marcaron una década enfundada en neoliberalismos nacionalistas altamente competitivos entre si y de claro sesgo anti-exportador (revaluación cambiaria, transformación productiva hacia los servicios y los flujos financieros, mercado-internismo creciente), estancando cualquier atisbo de fortalecimiento en las relaciones intra e interregionales. Hubo entonces que esperar hasta el Siglo XXI para que las relaciones entre los países del MERCOSUR y para con la Unión Europea tomen un verdadero impulso. Enmarcados en un giro ideológico progresista, el foco de discusión comenzó a centrarse en como lograr un crecimiento económico regional que pueda derivar en mayores ingresos estatales para ampliar los objetivos redistributivos tan necesarios en la geografía más desigual del planeta.

En un proceso de constante adaptabilidad y buscando incrementar permanentemente el margen de maniobra, la visión actual del MERCOSUR es la de fomentar y aprovechar el irreversible contexto de incrementos en los precios/demanda de las materias primas y los alimentos, derivado esencialmente del crecimiento demográfico global y la inclusión de los nuevos mercados emergentes. Las mejoras tecnológicas y de procesos, aunque lentificadas por las históricas carencias institucionales (falta de subsidios, permanentes ciclos macroeconómicos adversos, insuficiente ayuda y promoción gubernamental para con la búsqueda de nuevos mercados), han permitido aprovechar este nuevo contexto estructural internacional, acentuando y potenciando el posicionamiento regional como el principal proveedor mundial de la producción agrícola-ganadera.

La situación de la Unión Europea, en cambio, refleja una diversidad que confluye en un presente repleto de complejidades. Previo a la globalización neoliberal de la década de 1990’, Europa se encontraba tácitamente dividida entre países con vigorosos “Estados de Bienestar” (Alemania, Francia, Suecia), otros en pleno procesos de transformación económica y política (España, Portugal, Italia), y el resto bajo el ala de la antigua Unión Soviética (Polonia, Checoslovaquia, Hungría). Con el triunfo norteamericano y la vía libre hacia una totalitaria globalización económica y financiera, los victoriosos países capitalistas desarrollados europeos arrastraron al resto de sus vecinos regionales. Los avances hacia la homogeneización no fueron menores; sin embargo, los últimos años mostraron que las marcadas diferencias institucionales, culturales y socio-económicas que atentan contra los objetivos comunes, continúan inexpugnablemente vigentes.

La realidad del Siglo XXI potenció las tensiones nacionalistas, las diferencias sectoriales intra-nacionales y la puesta a prueba permanente de la estabilidad macroeconómica. La crisis global se ha ido transformando de coyuntural a estructural, donde la delicada sensibilidad social es puesta a prueba con cada decisión política. Los gobiernos, cautelosos, observan con recelo a los mercados financieros internacionales, mientras intentan satisfacer las demandas domésticas en un contexto de permanentes exigencias para con la protección de los bienes histórico-culturales, una diversidad productiva que pueda derivar en una verdadera sustentabilidad medio-ambiental, y una adecuada política de seguridad alimentaria que fortalezca la paz social. Los miedos a la apertura no son pocos: solo para citar un ejemplo, la liberalización comercial podría verse potenciada por una profundización de la teoría clásica liberal y el fomento por parte del MERCOSUR de la libre movilización de todos los factores productivos, incluyendo al factor trabajo. En este sentido, aunque la lógica teórica lo avale, sería utópico permitir la libre circulación y migración desde America hacia el viejo continente, ya que provocaría un suicidio político y una crisis social sin precedentes en el actual escenario Europeo.

En definitiva, es importante recalcar que más allá de los intereses particulares encontrados entre ambas regiones, un verdadero acuerdo cooperativo en pos de un desarrollo económico sustentable y complementario seria fructífero y contaría con el  aval de la más diversa pluralidad de las teorías clásicas del comercio internacional. En un mundo que defiende el status-quo y continúa avanzando hacia un proceso neoliberal (por lo menos de hecho), la apertura y desregulación son objetivos a nivel global. Todo avance en este sentido (reducción de aranceles, liberalización de mercados) difícilmente pueda volverse atrás, ya que además y por sobre todo, sería visualizado como un “retroceso proteccionista” para las elites económicas y financieras internacionales.

Sin embargo, la verdadera problemática para poder avanzar concretamente se encuentra en una fase previa. Mientras los dilemas intrínsecos continúen mellando fuertemente sobre las realidades nacionales e intrarregionales, no se podrán encontrar soluciones exógenas duraderas. Sin los factores institucionales resueltos, salarios dignos atados a la productividad y no las necesidades de competencia de mercado, y una verdadera democracia política y económica que provea una profunda equidad social, los dilemas internacionales quedaran supeditados a las problemáticas domésticas o a un segundo plano político. Los últimos años han sido testigos de ello: solo promesas y ningún avance entre dos posturas que continúan debatiendo bajo el paraguas de una pluralidad de intereses encontrados.