¿Deben las naciones darle la bienvenida o temerle a la OMC?

Publicado en la la revista ÁGORA INTERNACIONAL; Año 2, Número 3, Mayo de 2007.

Autor: Pablo Kornblum

¿Deben las naciones darle la bienvenida o temer a la OMC?

Los Estados-Naciones y su política exterior:

El Estado-Nación ha sido visto tradicionalmente como el actor clave en las políticas-de comercio internacional. En esta visión, los gobiernos de los Estados-Nación articulaban los intereses políticos de sus conciudadanos para realizar políticas de comercio y negociación con otros gobiernos y actores internacionales para alcanzar objetivos de política.1 Una visión más contemporaria sostiene que los Estados-Nación han visto sus poderes pulverizados por el crecimiento del capital transnacional, la tecnología y el crecimiento en la difusión de autoridad hacía otras organizaciones internacionales, como la OMC. 2  Este ensayo intentará responder si los Estados-Nación deben temerle o darle la bienvenida a la OMC, explicar los propósitos de la OMC,  y como los Estados-Nación (donde también se mostraran las diferencias entre ellos) y otros actores han tomado diferentes perspectivas y acercamientos a la OMC en calidad de obtener el mayor beneficio.

La Organización Mundial de Comercio

La Organización Mundial de Comercio (OMC), creada en 1995, es la sucesora y a su vez la organización que incorpora al GATT (el cuerdo general de comercio y aranceles); un tratado entre los mercados económicos Occidentales firmado al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Hubo acuerdos entre los países miembros para regular los tiempos en los cuales se pueden incrementar las barreras comerciales (especialmente los aranceles), con el objetivo de prevenir que se utilicen políticas comerciales que puedan dañar otros países. El GATT pasó ocho rondas de negociaciones multilaterales, culminando en la Ronda de Uruguay con la creación de la OMC. 3 La OMC se hizo cargo de temas que el GATT no había cubierto, entre los que se incluyen el comercio de servicios, los aranceles sobre agricultura, y la protección de la propiedad intelectual. También ofrece y ayuda a fortalecer más amplias, profundas y transparentes reglas para lograr acceso a mercados sin ningún tipo de discriminación.4
Además, la OMC no le indica a los gobiernos como deben conducir sus políticas comerciales. 5 Es una organización que no actúa en oposición de las supuestamente ?intervencionistas? políticas de los estados; es en cambio un instrumento por el cual las políticas nacionales se reconcilian.
Finalmente, podemos decir que la OMC es el foro donde se legitimizan los principios y normas ? una fuente de información; un lugar para discutir las reglas, tomar decisiones, y solucionar las disputas.6

Deben los Estados-Nación brindarle la bienvenida o temerle a la OMC?

Una perspectiva general:

Tratando de resolver los crecientemente complejos temas políticos, sociales y económicos de un mundo cada vez más globalizado7, la OMC ha traído consecuencias tanto negativas como positivas para los Estados-Nación.

Perspectivas positivas:

La creación de la OMC ha ayudado a preservar la soberanía nacional ante la presencia de la globalización. Proveyendo disciplina sobre temas como los aranceles, el objetivo es preservar la soberanía de los gobiernos miembros y mejorar las relaciones entre ellos.8 Sin el GATT y luego la OMC, el mundo podría haber caído en una guerra comercial o una serie de devaluaciones competitivas e incrementos de aranceles, como ocurrió en los años 1930s. 9

Además, las restrictivas reglas de la OMC, en vez de limitar el foco del activismo estatal, ha llevado a que los países se centren más en la tecnología y los estimula a tener un acercamiento más estratégico y dinámico sobre las políticas comerciales.10

Para agregar otro punto, los tratados internacionales actúan como un mediador externo; pueden fortalecer el poder del gobierno y cambiar el balance de poder de los grupos de intereses dentro de la esfera doméstica.
Las negociaciones intergubernamentales y el cumplimiento de las obligaciones internacionales  ayudan a proteger a los gobiernos contra los poderosos intereses proteccionistas del ámbito local, y a su vez realizan un fuerte apoyo a los grupos exportadores locales. Las reglas de la OMC  proveen derechos de accesos a los mercados para las exportaciones, y al mismo tiempo derechos contra la protección arbitraria sobre las importaciones. Esto es particularmente importante para los países en desarrollo.

Finalmente y probablemente lo más importante (aunque muchas veces desestimado), las reglas multilaterales pueden ser el empujón necesario para que se lleven a cabo las reformas domésticas necesarias que busquen fortalecer la claridad, coherencia y credibilidad de la política comercial para los ojos de los exportadores, importadores, inversores locales y extranjeros y también y no menos importante, los consumidores. Este es otra manera de decir que la OMC  tiene como mejor cualidad el hecho de poder ayudar a la buena gobernabilidad nacional.11

Perspectivas Negativas:

Primero que nada, dado el substancial crecimiento en el rango y la autoridad de las leyes de globales de comercio (como Razzen la nombre, la  ?hiperinflación de la OMC?)12, muchos grupos civiles han desarrollado considerables intereses en la OMC. Con una influencia muy importante en la distribución de recursos alrededor del mundo, la institución ha pasado a ocupar un prominente lugar en la agenda de numerosos lobbys empresariales, sindicatos de trabajadores, organizaciones agrícolas, grupos ambientales, asociaciones feministas, sindicatos de consumidores, defensores de los derechos humanos, think-tanks, y otros elementos de la sociedad civil.  Muchos de estos actores no gubernamentales buscan un contacto directo con la OMC, salteando las autoridades gubernamentales para insertarse dentro de la institución multilateral.13 Por ejemplo, un ejemplo de lo que Bhagwati llama ?meterse por la puerta trasera?, son los intereses organizados en países ricos que presionan por un complejo, costoso y rígido estándar legal en la OMC, para a que a través de las disputas dentro del organismo, les sea más fácil lograr sus objetivos proteccionistas en perjuicio de países menos desarrollados que no tienen la posibilidad de afrontar los gastos que implican los nuevos estándares.14

El nacionalismo es otro tema donde la OMC parece ser un actor limitante para los Estados-Nación. Por ejemplo, muchas de las objeciones sobre la participación de los Estados Unidos en la WTO son expuestos en el congreso de los Estados Unidos y también entre algunas elites políticas, medios de comunicación y miembros del mundo académico. Ellos centran su idea de que aceptando la jurisdicción de la OMC en disputas comerciales (que por supuesto incluyen decisiones en conjunto que tomen otros países), estarán obstaculizando y sentando precedente sobre las decisiones de las cortes norteamericanas.15  Este es un ejemplo común donde los gobiernos podrían estar renunciando a un elemento vital de su soberanía en manos de un cuerpo transnacional o supranacional.

Finalmente, podríamos decir que la OMC es la organización internacional más importante que regula el mundo del comercio y dictamina sobre las disputas económicas entre estados. La idea es cada país miembro debe tener la voluntad para seguir estar reglas.
El problema se desata cuando aparecen algunas áreas donde la OMC no extiende su autoridad. Las áreas ?muy discutidas- donde la OMC no ha extendido su autoridad son los estándares laborales y temas ambientales. Por ejemplo y a pesar de que muchos países desarrollados utilizan a su favor políticas comerciales para este propósito, hay resistencia desde el mundo en vías de desarrollo, como así también de corporaciones que emplean trabajo y construyen fábricas en el tercer mundo que han prevenido que estos temas ni siquiera sean discutidos.16  Estas presiones probablemente lleven a una auto-defensiva ?carrera hacia abajo?, en la cual cada gobierno se resista a incrementar (y hasta reduzca) ? los estándares laborales y ambiéntales que le aplican a sus productores, para preservar o mejorar la competitividad de estos en el mercado internacional.17

Diferencias entre Estados-Nación ricos y pobres:

Hoy en día, las diferencias entre países desarrollados y en desarrollo existen en cada área de estudio. Y la OMC no es la excepción:
Una cuestión que se discute regularmente en los ámbitos académicos es ¿Que poder de negociación tiene cada miembro en cada fase del proceso de negociación dentro de la OMC? Básicamente, la gran mayoría de los miembros solo tiene algún poder al principio donde se pueden oponer a apoyar el lanzamiento de una ronda, mientras que las potencias como Estados Unidos o la Unión Europea tienen un poder de negociación a través de todo el proceso, ya que participan activamente en todas las fases de las negociaciones. Por consiguiente, la mayoría de las rondas han sido largas batallas entre Estados Unidos y la Unión europea, con el resto persiguiendo una agenda muy reducida donde solo tiene poder para firmar compromisos que diriman alguna diferencia bilateral entre los Estados Unidos y la Unión Europea.

Sin embargo, los que preparan la agenda de los países más poderosos deben tener buena información sobre las preferencias de cada país, y ser tolerantes ?sobre todos los temas que podrían ser cubiertos- para entender las potenciales zonas de acuerdo en un paquete que sea aceptable para todos.18 

Finalmente, otros miembros de la sociedad civil son también el puente entre el mundo  desarrollado y en vías de desarrollo. Nader pone como ejemplo a las compañías multinacionales que pueden usar a los países en desarrollo para forzar cambios en países desarrollados a través de la OMC. Él explica que firmas transnacionales que buscan conquistar el vasto mercado americano pueden ?contratar? gobiernos de pequeños países para presionar en la OMC contra los Estados Unidos, y así debilitar la protección que los Estados Unidos tiene sobre sus leyes ambientales, laborales y de protección a los consumidores.19

Beneficios para los Estados-Nación más poderosos y desarrollados:

Los Realistas largamente han argumentado que ?empíricamente- los países más poderosos solo permiten las decisiones mayoritarias en organizaciones que son legalmente competentes para producir leyes ?suaves?, para que exista un bajo riesgo sobre las resoluciones que los pueden afectar.20  Además, es posible que los estados más poderosos respeten las reglas y los procedimientos, y a la vez, realicen practicas para eludir los contratiempos intrínsicos a esas reglas.21

Por otro lado, las naciones más poderosas suelen usar su influencia para dominar a las de menor peso en las votaciones; y el uso de ?palos y zanahorias? para apoyar la adopción de resoluciones de la OMC, es una manera de ver las reacciones de algunos de los países en desarrollo y también para decidir el futuro de las relaciones bilaterales (no solo en materia económica, sino también en cuestiones políticas, militares y en otras áreas de interés). 

Los países poderosos son los únicos que tiene continuamente la capacidad para evadir las decisiones de la OMC y de esta manera poder favorecer a grupos de intereses locales ó a un más conveniente plan macroeconómico. Por ejemplo, en datos de 1998, las naciones de la OECD gastaron un total de 362 billones de dólares para apoyar políticas agrarias, llegando al increíble monto de de 363 dólares per cápita en los Estados Unidos, 381 dólares en Europa y 449 dólares en Japón. Las formas más comunes de políticas intervencionistas son subsidios, barreras arancelarias, y medidas fijadoras de precios.22

Finalmente, mientras que las negociaciones comerciales tienen forma de apertura de mercados, cláusulas de mercado, o una combinación de ambas, los más grandes y desarrollados mercados están más preparados que los mercados pequeños para las negociaciones comerciales. La magnitud de la economía doméstica y el impacto político dado un cambio absoluto en el acceso al comercio varía inversamente con la envergadura de la economía nacional. Como consecuencia, las economías más grandes tienen muchas más posibilidades de comercio doméstico que las de menor mercado interno en caso de cambios en la balanza comercial.23

Beneficios para los Estados-Nación en vías de desarrollo:

Primeramente, el consensuar puede darles más oportunidades e incentivos a los diplomáticos de los estados más débiles para que le provean información sobre sus preferencias a los estados más poderosos. Esto es, si los países más débiles perciben que la información que ellos proveen va a ser tomada en cuenta por los más poderosos cuando preparan la agenda, entones tienen un incentivo para ofrecerles información detallada sobre sus preferencias.24

Como segundo punto, países en vías de desarrollo que tratan de resistirse el proceso de confeccionamiento de la agenda no dando a conocer sus preferencias, corren el riego que no tengan en cuenta sus intereses en el armado del paquete final de propuestas. 25 Si son excluidos pueden perder más que si son incluidos aunque tengan un poder marginal. Como consecuencia, la participación en lugar de la exclusión será más beneficiosa para sus intereses. 

Una buena estrategia durante las rondas de la OMC puede traer además importantes beneficios para los países en vías de desarrollo. Por ejemplo, India tuvo dos fracasos en las rondas de Uruguay y Doha, porque solo se dedicaron a bloquear los proyectos que los perjudicaban desde todos frentes posibles. Por otro lado, Brasil ha obtenido buenos resultados buscando diferenciar intereses y adoptando un mix de posiciones defensivas y ofensivas (especialmente formando coaliciones durante las deliberaciones). 26

Finalmente, un volumen determinado de liberalización comercial le ofrece proporcionalmente mayor bienestar y empleo a los países más pequeños (como así también una mayor implicación política) que los de mayor envergadura.27

Conclusión

Los regímenes internacionales son esenciales dado que el orden internacional no es algo dado por alguna fuerza de la naturaleza: La OMC es una construcción política que responde a cambios en las sociedades y los mercados. Los Estados-Nación no deben ni temerle ni darle la bienvenida a la OMC, simplemente deben lidiar con ella para sacarle el máximo beneficio posible. Una participación efectiva en las rondas de la OMC requiere de un eficiente mecanismo de decisiones de política comercial en los respectivos países. Una precisa definición sobre los intereses nacionales en la formulación de políticas, con un fuerte sentido en como las políticas comerciales encajan dentro de la estrategia de la economía nacional (incluyendo una efectiva implementación interna de medidas unilaterales y acuerdos internacionales), es importante antes de empezar a lidiar con otros países en las rondas de negociaciones de la OMC. 28

Además, los países no solo tienen que ?encontrar? espacio para moverse, sino también deben pensar en estrategias para creativamente crear esos espacios. Ejemplos van desde nuevos tipos de sociedades comerciales que incluyan al gobierno para expandir las exportaciones, siguiendo por mejorar las técnicas para incrementar la inversión extranjera, hasta la comercialización de la base de conocimientos que tiene la nación.29

Para finalizar, se podría decir que las diferencias económicas han existido desde antes de la creación de la OMC y no desaparecerán en el corto plazo; pero si los países pueden mejorar sus políticas y además respetar las reglas y decisiones de la OMC, el bienestar general del mundo entero mejorará, y la brecha entre el mundo desarrollado y los países más atrasados podrá ser acortada.  

Referencias:

1 Pigman, G.A, 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, p. 194.
2 Strange, S. 1996: The retreat of the State, Ch. 1, Cambridge University Press,       p.4.
3 Schott, J. 1996, The future role of the WTO in World trade after Uruguay round, eds. H. Sander and A. Inotai, Routledge, London, p. 105.
4  Razzen, Sally 2003, Whiter the WTO? A progress report on the Doha Round,  Trade Policy Analysis Paper #23, Cato Institute, p.5.
5 WTO 2000: Seven Common Misunderstandings about the WTO in F.J Lechner & J. Boli 2000: The Globalization Reader, p. 236.
6  Wolfe, R, 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade    Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, p. 210.
7 OECD 1999, Policy Coherence Matters, Paris, p.9.
8 Bagwel, K & R.Straiger 2001, National Sovereignty in the world trading system. Harvard International Review.
9 Deardoff, A.V. and R.M.Stern 2002, What you should know about globalization    and the World Trade Organization, Review if International Economics, vol.10, no.3, p. 413.
10 Weiss, L 2005: Global Governance, National Strategies: How states Make Room to move under the WTO. Review of International Political Economy, December (forthcoming), p.2.
11 Razzen, Sally 2003, Whiter the WTO? A progress report on the Doha Round,  Trade Policy Analysis Paper #23, Cato Institute, p.3.
12 Ibid, p.8.
13 Scholte, J.A., O?Brien R. and Williams M. 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, p. 163.
14 Razzen, Sally 2003, Whiter the WTO? A progress report on the Doha Round,  Trade Policy Analysis Paper #23, Cato Institute, p.6.
15 Pigman, G.A, 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, p. 195.
16 Deardoff, A.V. and R.M.Stern 2002, What you should know about globalization    and the World Trade Organization, Review if International Economics, vol.10, no.3, p. 415.
17 Bagwel, K & R.Straiger 2001, National Sovereignty in the world trading system. Harvard International Review.
18 Steimberg, R.H. 2002, In the shadow of law and power? Consensus-based bargaining and outcomes in the GATT/WTO, International Organization, vol 56, no2, p. 361.
19 Pigman, G.A, 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, p. 199.
20 Steimberg, R.H. 2002, In the shadow of law and power? Consensus-based bargaining and outcomes in the GATT/WTO, International Organization, vol 56, no2, p. 340.
21 Ibid. 346.
22 Davis, C.L 2003, Food fights over free trade, Princeton University Press, New Jersey, p.5.
23 Steimberg, R.H. 2002, In the shadow of law and power? Consensus-based bargaining and outcomes in the GATT/WTO, International Organization, vol 56, no2, p. 347.
24 Ibid, 367.
25 Ibid, 367.
26 Razzen, Sally 2003, Whiter the WTO? A progress report on the Doha Round,  Trade Policy Analysis Paper #23, Cato Institute, p.28.
27 Steimberg, R.H. 2002, In the shadow of law and power? Consensus-based bargaining and outcomes in the GATT/WTO, International Organization, vol 56, no2, p. 347.
28 Razzen, Sally 2003, Whiter the WTO? A progress report on the Doha Round,  Trade Policy Analysis Paper #23, Cato Institute, p.29.
29 Weiss, L 2005: Global Governance, National Strategies: How states Make Room to move under the WTO. Review of International Political Economy, December (forthcoming), p.16.

Bibliografía:

? Bagwel, K & R.Straiger 2001, National Sovereignty in the world trading system. Harvard International Review.
? Davis, C.L 2003, Food fights over free trade, Princeton University Press, New Jersey.
? Deardoff, A.V. and R.M.Stern 2002, What you should know about globalization and the World Trade Organization, Review if International Economics, vol.10, no.3, pp. 404-423.
? OECD 1999, Policy Coherence Matters, Paris.
? Pigman, G.A, 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, pp. 194-207.
? Razzen, Sally 2003, Whiter the WTO? A progress report on the Doha Round, Trade Policy Analysis Paper #23, Cato Institute.
? Scholte, J.A., O?Brien R. and Williams M. 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, pp. 162-178.
? Schott, J. 1996, The future role of the WTO in World trade after Uruguay round, eds. H. Sander and A. Inotai, Routledge, London, pp. 105-114.
? Steimberg, R.H. 2002, In the shadow of law and power? Consensus-based bargaining and outcomes in the GATT/WTO, International Organization, vol 56, no2, pp. 339-374.
? Strange, S. 1996: The retreat of the State, Ch. 1, Cambridge University Press.
? Weiss, L 2005: Global Governance, National Strategies: How states Make Room to move under the WTO. Review of International Political Economy, December (forthcoming).
? Wolfe, R, 1999, The World Trade Organization and Civil Society in Trade Politics, eds. B Hocking and S. Mc Guire, Routledge, London, pp. 208-224.
? WTO 2000: Seven Common Misunderstandings about the WTO in F.J Lechner & J. Boli 2000: The Globalization Reader.

¿Es la economía socialista de mercado solo otra forma de nombrar al capitalismo?

Publicado en la la revista AGENCIA INTERNACIONAL, visión desde el sur; Año 2, Número 8, Marzo-Junio de 2006.

Autor: Pablo Kornblum

Introducción:

Para empezar a responder la pregunta debemos definir que es una economía socialista y una economía capitalista. Para simplificarlo, si entendemos una economía completamente socialista como aquella economía donde el estado es el dueño de todos los medios de producción y donde no hay propiedad privada, entonces China definitivamente no es una economía socialista. ¿Pero esto significa que es una economía puramente capitalista?

En el capitalismo, el deseo individual de obtener beneficio propio es el motor de la economía. Cuanto más eficiente es el capitalismo, menos es necesario que el estado intervenga en el control de la economía. Como resultado, en las economías neo-capitalistas la mano invisible del mercado regula la economía. Por lo tanto, en el caso de China, tampoco podemos decir que es una economía totalmente capitalista.

En estos tiempos, la mayoría de los países del mundo esta en una posición intermedia entre una economía puramente socialista y una puramente capitalista; y China no es la excepción. En este ensayo se explicará los términos en los cuales el gobierno Chino desarrolla sus políticas, las diferencias y similaridades con otros países, y el futuro del país desde la visión de los que gobiernan y los que son gobernados.

¿Economía Socialista de Mercado o Capitalismo?:

¿Por qué el gobierno Chino se esmera en explicar que la economía China es una ?economía socialista de mercado? y no una economía capitalista? La visión socialista descripta por Marx y Lenín, nunca mencionó de forma explícita el desarrollo de una economía capitalista para alcanzar los objetivos socialistas. A pesar de ello, el Partido Comunista Chino (PCC) ha estado explicando desde los años de la reforma que el desarrollo del mercado y la propiedad privada son un paso intermedio necesario para poder lograr, en la última fase, llegar al socialismo. La explicación que ha brindado el gobierno es que no hubo una reforma total, sino una parcial y temporal; y que la reforma es simplemente una transición y una manera diferente de continuar los ideales de la revolución de 1949.

La pregunta es: ¿Cuando y como China llegará a esa fase final? El gobierno Chino todavía sigue desarrollando la respuesta. El PCC no lo explicita exactamente, pero si quieren lograr el objetivo socialista cuando la economía este totalmente desarrollada, el gobierno Chino debería nacionalizar todas las empresas privadas para tomar el control del 100% de la economía nuevamente. ¿Cuando ocurrirá? Es imposible de saber, ya que un país siempre puede crecer y desarrollarse más. ¿Será entonces cuando los salarios chinos lleguen al mismo nivel que los salarios europeos? ¿O tal vez cuando el PBI de China exceda ampliamente al de los Estados Unidos?

El Partido Comunista Chino ha usufructuado de esta pregunta sin resolución cierta, ya que le ha permitido eludir la presión de dos de los principales grupos sociales. Por un lado, la ciudadanía en general observa que la economía sigue creciendo y cree que el esfuerzo de hoy se verá reflejado en la prosperidad futura. Por otro lado, con la promesa de un ?futuro socialista?, el PCC se quita la presión de los miembros más conservadores del partido que no ven con buenos ojos la vía rápida? en la que se ha realizado la reforma.

El punto clave es que China sigue siendo un régimen de partido único, donde el Partido Comunista detenta todo el poder. El sistema político y la manera ?comunista? de gobierno es lo único que los líderes del partido no piensan cambiar.

¿Porqué China no intenta alcanzar mayores niveles de desarrollo a través de una economía Socialista?

Antes que el proceso de reforma empezara, el PCC había desarrollado una economía centralizada totalmente planificada. Como ejemplos podemos incluir pilares económicos tales como la colectivización de las áreas rurales y la creación de enormes compañías estatales (especialmente en las industrias de base).

¿Por qué el sistema no ha producido los resultados esperados? Los principales inconvenientes que surgieron fueron la ineficiencia y la baja productividad de las empresas estatales, como así también la falta de tecnologización y la modernización del sector agrícola. Además, la ausencia de coordinación entre los diferentes niveles de gobierno y la falta de supervisión de tareas no contribuyeron al manejo efectivo de las políticas económicas. No podemos dejar de mencionar que los inconvenientes se vieron agravados por el deseo de los oficiales de menor rango por acceder al poder y recibir premios, a través de la falsificación de datos y estadísticas que mostraban una situación irreal que terminó siendo insostenible en el tiempo.

Finalmente, el otro gran problema fue la falta de incentivos para los trabajadores. A pesar de que el PCC proveía los servicios básicos para los mismos, la mayoría no había visto importantes mejoras en su calidad de vida durante los años que se cumplieron desde la revolución hasta los principios de la reforma. La economía socialista no había reflejado su crecimiento en mejores condiciones de vidas para aquellos que habían contribuido a los objetivos económicos.

La comunicación entre el gobierno y el pueblo:

Los líderes del PCC deben haber pensado muchas veces sobre la forma de comunicarse con el pueblo. Si en lugar de decir que China es una economía socialista de mercado, los mismos le transmitirían directamente que ahora viven en un país capitalista, ¿Que ocurriría?

Para evitar una férrea oposición, el cambio de denominación ha sido un acto político para legitimar el poder y las políticas del PCC. El impacto de decir que simplemente se usan las fuerzas del Mercado para alcanzar el objetivo socialista, no tiene la misma connotación negativa y tampoco acarrea la misma oposición que si se expresa claramente que se vive bajo un sistema capitalista.

La otra cuestión es como el pueblo recibe la información que le brinda el gobierno. En 1998, muchas generaciones de chinos que habían aprendido sobre la grandeza del socialismo y leído el libro rojo de Mao, escuchaban el anuncio del Premier Zhu: ?La olla popular basada en las grandes empresas estatales, que alimenta a la clase trabajadora industrial China, ha llegado a su fin. A partir de este momento, se dará mayor responsabilidad individual sobre las pensiones, el seguro medico y la vivienda.?1.

Hoy en día, el pueblo Chino se da cuenta que están actuando como sus pares de las economías capitalistas. La existencia de grandes corporaciones que obtienen enormes beneficios con empleados que trabajan por un salario (muchas veces menor que el de subsistencia), causa confusión y desconfianza entre la ciudadanía. Antes de la reforma, el plusvalor iba directamente a las manos del estado. Hoy en día, su destino son las manos de las clases urbanas y rurales capitalistas. Además, la ciudadanía se da cuenta que el gobierno ?retiró los subsidios estatales de varias áreas sociales y económicas, removió la distribución centralizada y permitió que los ?libre mercados? (ziyou shichang) se expandan alrededor de todo país?2. La controversia solo complica aun más el entendimiento de la gente, y como fue mencionado anteriormente, provoca desconfianza en el gobierno y los valores que el partido dijo haber siempre representado.

El gobierno y el mercado:

Contrariamente a las expectativas, el mercado ha sido el mayor aliado del PCC desde la reforma. Así lo expresa Wang, cuando menciona que ?el status hegemónico del neoliberalismo Chino tomo forma como parte de un proceso en el cual el estado utilizó la liberación económica para sobrellevar la crisis de legitimidad?3.

En contraposición y a pesar de que el gobierno Chino esta utilizando las fuerzas del mercado para lograr crecimiento económico, se encuentra por otro lado ?compitiendo? contra el mercado para mantener el control ideológico en la ciudadanía. Wang explica que ?la tan llamada marketización China no es simplemente una afirmación del mercado, sino que representa un esfuerzo por subyugar todas las reglas de la actividad social a las reglas del mercado. Como consecuencia, la visión de la marketización no se limita solamente a la esfera económica, sino que también incluye la política, la sociedad y la cultura.?4. En referencia al impacto social, Tang Xiaobing argumenta que ?se puede identificar dos discursos sociales en la cultura China contemporánea. Por un lado, hay una ansiosa afirmación de una ordinaria vida diaria dentro de los hábitos de consumo materialistas. Por otro lado, hay una continua negociación con los remanentes del la utopía Maoista que piden a gritos que el pueblo rechace este tipo de vida.?5

Ante esta situación, el gobierno debe tener cuidado cuando utiliza al mercado y las posibilidades de consumo como una forma de legitimizar su poder. Hann afirma que ?el problema principal del consumo como un argumento de paliativo social es fundado por la suposición materialista de que mientras las masas pueden satisfacer sus necesidades materiales se producirá una población políticamente satisfecha.?6. Si el país entra en una profunda recesión, el PCC no tendrá argumentos para salir de la crisis: la ideología socialista que ellos mismos han descartado y el tan utilizado mercado que no da respuestas, pondrán al gobierno en un callejón sin salida.

Reacciones Internacionales:


La mayoría de los países alrededor del mundo han aceptado a China como una economía de mercado, y a su vez han o están negociando acuerdos comerciales bilaterales o multilaterales con el gobierno de Beijing. Esto muestra a las claras que no le dan mayor importancia a como el PCC nombre a su sistema de gobierno. Solo les interesa exportar sus productos al inmenso mercado interno Chino, y a su vez, importar sus manufacturas de muy bajo precio.

Una pregunta interesante que nos podemos hacer es si existen otros casos alrededor del mundo donde la apertura económica no ha estado asociada con una apertura política. Ciertamente, pareciera ser que China es el único caso (aunque en los últimos años Vietnam esta siguiendo los mismos pasos). Por ejemplo, todos los países satélites pertenecientes a la ex Unión Soviética han dado un ?salto? hacia el capitalismo con una apertura a los partidos políticos al mismo tiempo. Como Hann lo explica, en la Europa del este las ?privatizaciones y las nuevas políticas electorales han dado un corte decisivo a las estructuras pasadas?7. Por otro lado, el resto de los países que mantienen una economía socialista (como Cuba o Corea del Norte) solo permiten un partido político único (el Partido Comunista). Una vez más, esto refuerza las contradicciones observadas anteriormente, donde vemos a China como único caso de una economía capitalista con un sistema de gobierno de partido único (con la paradoja que es el Partido Comunista que lleva los destinos del país).

¿Puede la economía ?socialista de mercado? ser expandida a otros países? Es muy difícil que este sistema político-económico único sea ?exportado?. Los detractores del sistema explican que a pesar del hecho de que la economía ha mostrado un enorme crecimiento, este crecimiento también ha sido relacionado con su ?falta de desarrollo?. Cualquier país capitalista que: 1) Tiene muy bajos salarios (y como consecuencia un factor muy importante de competitividad internacional) que promueve las exportaciones, 2) que además ha recibido y continua recibiendo un fuerte flujo de inversiones internacionales que modernizan su economía, y 3) que tiene un enorme mercado doméstico que después de décadas de restricción, ahora esta abierto para el consumo y para el ahorro (que puede ser destinado a proyectos privados de inversión); verá su economía crecer a altas tasas por muchos años. Por lo tanto, cualquier economía capitalista puede alcanzar lo que China ha alcanzado bajo estas condiciones.

Agregando otro punto en contrarío a la expansión del sistema Chino, los valores democráticos tienen un fuerte apoyo popular alrededor del mundo (con lo que implica la libertad de expresión, la creación de sindicatos, etc.).Además, la calidad de vida de los ciudadanos Chinos sigue estando todavía muy lejos de los principios abogados por el socialismo: los salarios siguen muy por debajo de los países desarrollados, la brecha entre los ricos y pobres se esta agrandando, y los derechos humanos siguen siendo una materia pendiente.

Como conclusión, la combinación de los factores mencionados muestra que la posibilidad de expansión del modelo Chino hacía otros países es poco probable.

El futuro de China:

En ?Capitalismo y la vida Material 1400-1800? Fernando Braudel realiza una fundamental distinción ?entre capitalismo y economía de mercado; la economía de mercado es gobernada por la competencia, y como resultado, el intercambio bajo sus condiciones es igualitario. Por su parte y en contraposición, el capitalismo crea y utiliza posiciones monopólicas que resaltan las desigualdades en el intercambio. Como consecuencia, el capitalismo es un sistema antimercado que siempre tiende hacía el monopolio?8. Tomando esta definición, pareciera ser que China esta llevando su economía socialista hacía el ?capitalismo? y no hacía una economía de mercado. Los privilegios que mantienen los oficiales del PCC, la concentración de la riqueza, y las diferencias entre regiones y sectores económicos ratifican esta tendencia.

¿China cambiará su posición? La respuesta probablemente sea no. La economía China esta avanzando en un proceso de transformación hacia el capitalismo. Si la transformacióncontinua creciendo de manera desigual y sin un proceso redistributivo, los trabajadores se sentirán defraudados en el mediano o largo plazo. Observarán que las promesas del PCC no son llevadas a cabo, que su calidad de vida no ha sido mejorada, y que una minoría burguesa es la dueña del poder y la riqueza del país. Esta crisis de legitimidad puede destruir al PCC y desestabilizar políticamente al país. Con este tema en la agenda, el gobierno esta tratando de mantener la economía en crecimiento para que el efecto derrame de las ganancias empresarias sea suficiente para mantener la paz social, y con su poder sobre los medios de comunicación, tratar de esconder de la mayoría de la población las consecuencias negativas de la brecha creciente en los más ricos y los más pobres.

Sin embargo, ¿Que pasaría si de repente, el PCC cree que la economía ya esta suficientemente desarrollada y madura como para volver a la tan prometida fase final socialista, re-nacionalizando todas las empresas y re-colectivizando la economía? El PCC tendría probablemente que enfrentar dos grandes dilemas. Internamente, las clases ahora capitalistas no querrán perder todos los beneficios que han ganado desde la reforma. Aunque son la minoría, buscarán apoyo en lobbys y grupos de presión domésticos e internacionales. Los inconvenientes internos son más fáciles de controlar, pero el sector internacional puede traer graves consecuencias geopolíticas. Miles de empresas extranjeras han invertido capitales y tienen intereses en China. Con el apoyo de sus países, cualquier cambio en el status-quo disparará una crisis política internacional. Además, el control total de la economía podría llevar a cambios por fijación estatal de precios de la mayoría de los productos que los otros países importan, trayendo como consecuencia la elevación de los precios en las otras economías. Otro problema que puede surgir es si el gobierno decide realizar una selección de importaciones contrario a las leyes del mercado. Los productores extranjeros que obtienen la mayoría de sus ganancias de las ventas al vasto mercado Chino se verán totalmente perjudicados. Y el cierre de empresas puede provocar un incremento en las tasas de desempleo de los otros países.

En resumen, será muy difícil para China volver a una economía Socialista nuevamente. Hay demasiadas fuerzas nacionales y transnacionales que no permitirán que estas suposiciones se hagan realidad.

Conclusión:

Desde la visión Marxista, una economía en donde existe una clase burguesa que posee el capital y los medios de producción, y trabajadores que poseen solo su fuerza de trabajo y trabajan para ellos, es una economía capitalista. Si el estado tiene mayor control o es más intervencionista, esto no cambia la existencia del sistema. Como resultado, podemos afirmar que la China es una economía capitalista con un poderoso estado intervencionista. El PCC regula la economía recaudando impuestos y redistribuyéndolos; pero también sigue manejando la mayor parte de la economía a través de las todavía enormes empresas estatales y el firme planeamiento macroeconómico.

Pero por otro lado, podemos mencionar que en un sentido, el gobierno también promueve políticas neoliberales. ¿A que nos referimos? Como explica Wang, ?el neoliberalismo solo se desarrolla en un sentido ?siendo solo una cuestión de crecimiento económico-, sin atender la conexión entre este crecimiento y las libertades políticas y beneficios sociales.?9. Y en este sentido y a pesar del fuerte crecimiento económico, el gobierno Chino no está tomando en cuenta el rol democrático, la diversidad, y el desarrollo de la sociedad. El foco actual no se centra en el desarrollo propiamente dicho. Como consecuencia, el ?modo de vida socialista? que el gobierno fomenta en el día a día es una ilusión.

Como conclusión, probablemente la respuesta más adecuada para el bienestar del pueblo Chino sería poder alcanzar un proceso democrático, con una educación pluralista que les permita llegar a la verdad. Si la ciudadanía entiende lo que ocurre, ellos podrán elegir a través de la vía democrática si prefieren vivir en una economía capitalista o una socialista. Pero cualquiera sea la elección, lo que es seguro es que si eligen vivir en una economía capitalista, será una en la cual el estado preserve la libre competencia, la igualdad social y una activa regulación de la economía; si en cambio la elección es un sistema socialista, esperarán un estado que maneje la economía de manera eficiente, permita la libertad de expresión y provea una digna calidad de vida para todos los ciudadanos.

Por el momento, solo podemos decir que es muy difícil para los ciudadanos reconocer en que sistema se encuentran. La mejor respuesta podría ser un sistema único, creado por los miembros de un partido que intentan de todas las maneras posibles mantener su poder y legitimidad.

Referencias:

1 Saich Tony, ?Governance and Politics of China?, Palgrave MacMillan (New York, 2004), p. 278.

2, Hann, C.M., Postsocialism: Ideals, ideologies and practices in Eurasia, Routledge (2002), p.218.

3 Wang, H., China?s new order: Society, Politics, and Economy in Transition, (Harvard University Press 2003), p.44.

4 Ibid., p.171.

5 Hann, C.M., Postsocialism: Ideals, ideologies and practices in Eurasia, Routledge, (2002), p.221.

6 Ibid., pp.229-230.

7Ibid,. p.15.

8 Wang, H., China?s new order: Society, Politics, and Economy in Transition, (Harvard University Press 2003), p.122.

9 Ibid., p.104.

Bibliografía:

All in Schell and Shambaugh (eds.), The Chinese Reader: The reform era, Vintage Books (New York, 1999), pp. 448-487.

Clinton, Bill, ?Expanding trade, Projecting Values: Why I will fight to make China?s trade Status permanent?, The New Democrat, Jan/Feb 2000 (sourced from US Dept of State Website).

Lieberthal, Kenneth, Governing China: From Revolution trough reform, W.W.Noton (New York, 1995).

Perry Link, Richard P. Madsen, and Paul G. Pickowicz(eds.), Popular China : unofficial culture in a globalizing society,Rowman & Littlefield Publishers, c2002.

Saich Tony, ?Governance and Politics of China?, Palgrave MacMillan (New York, 2004).

Shambaugh, D., Is China Unstable: Assessing the factors, An East Gate Book, (2000).

Steinfeld, Edward, Forging Reform in China: The fate of State-owned industry, (Cambridge University Press, 1998).

Upchurch, Martin, The state and ‘globalization’ : comparative studies of labour and capital in national economies,London : Mansell, 1999.

Wang, H., China?s new order: Society, Politics, and Economy in Transition, (Harvard University Press 2003).

Zheng, Yongnian, Globalization and State transformation in China, (Cambridge University Press, 2004).

Las migraciones: ¿Posibles futuros desencadenantes de conflictos interestatales?

Publicado en el diario EL CRONISTA COMERCIAL, 7 de Diciembre de 2007.

Autor: Pablo Kornblum

Con los actuales sucesos de violencia en Francia, otra vez el dilema de la inmigración vuelve a salir del tapete para situarse en la primera plana de la política doméstica e internacional. Ante esta situación de alta complejidad y difícil solución, nos podemos realizar la siguiente pregunta: ¿Son las migraciones un posible desencadenante de conflictos interestatales?

En las últimas décadas se viene observando un aumento de las desigualdades en referencia a los niveles de desarrollo interestatales. Estados con una alta tecnologización, fuertes instituciones democráticas y sólidas variables macroeconómicas, se diferencian cada vez más de los países más atrasados del planeta.
Cuando la globalización tecnológica desnuda estas realidades de opulencia en millares de pantallas de televisión de países tercermundistas, los sueños e ilusiones de miles de africanos o latinoamericanos que intentan diariamente cruzar las fronteras para escapar del infierno que significan la desidia estructural y el indefectible círculo vicioso de la pobreza se ven, indefectiblemente, cristalizados.
Por otro lado: ¿Cual es la respuesta del mundo desarrollado? Muchos franceses dirían que la invasión de Europeos Orientales es una de las principales causas del desempleo de sus hijos y el congelamiento de sus salarios. Sin ir más lejos, los mismos españoles culpan a los inmigrantes latinoamericanos y africanos por el renacimiento de algunas de las ya olvidadas ?enfermedades sociales?, como son la delicuencia y la violencia sectaria.
Ante esta tensa situación y la imposibilidad de los propios gobiernos de los países desarrollados de resolver los dilemas domésticos, no nos extrañaría que sus gobernantes retomen a aquellos teóricos que indican que la mejor receta para resolver el descontento interno es la búsqueda de un enemigo externo claramente visible. Las culpas y exigencias por parte de los países desarrollados hacia los sub-desarrollados para que estos últimos generen políticas que eviten las olas de emigrantes podrían, en un futuro no muy lejano, pasar de ser de simples llamados de atención diplomáticos a posibilidades reales de conflictos de mayor intensidad.

No podemos negar que los países sub-desarrollados tienen, por un lado, un sinnúmero de inconvenientes estructurales (ya sea tanto a nivel doméstico institucional como así también por su posición dentro del sistema capitalista internacional) para evitar la emigración. Pero por otro lado, también hay una conveniencia (muchas veces no explicitada), para no realizar ningún tipo de políticas de retención para con sus ciudadanos. La sola disminución del gasto público en seguros de desempleo o el flujo importante de remesas con su consecuente impacto positivo en el PBI, son solo algunos ejemplos de porqué los dilemas de la inmigración son barridos debajo de las alfombras gubernamentales de los países menos desarrollados.

¿Será viable o probable un entendimiento a futuro? Para que esto ocurra, seguramente las mejoras en los indicadores económicos de los países sub-desarrollados serán fundamentales. A su vez, las mismas deberán ser complementadas con desarrollos institucionales y diplomáticos favorables para todos. Como contrapartida, solo queda esperar la colaboración y el entendimiento de los países desarrollados, ya sea tanto a nivel político como comercial. De esta manera, ambas partes se podrán focalizar en la finalidad última que tienen todos los Estados: el como mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.