Política Económica de Brasil Diciembre 2010 – Febrero 2011

Centro Argentino de Estudios Internacionales 

Observatorio de Brasil, Número 7, Año III, Verano Sur 2011

http://www.caei.com.ar/es/pfp/brasil/brasil7.pdf

Autor: Pablo Kornblum

El control de la inflación como acentuador de

un pragmatismo que crece al ritmo del PBI

de Brasil.

Las divisas y una férrea política para mantener la estabilidad

La inflación en Brasil sigue su tendencia alcista. El Banco Central corrigió la inflación de 2010 de un 5% a un 5,9%, mientras que para el 2011 pasó del 4,6% al 5% (mientras que en el año 2009 la inflación fue finalmente del 4,31%). Por otro lado, el IPCA amplio 15 (índice de precios al consumidor) se situó en febrero en el 0,97%, consolidando su permanente crecimiento (en enero fue de 0,76%). Es de destacar que una tasa de inflación controlada de menos de un dígito es benigna (y necesaria) para un economía en constante crecimiento. Sin embargo, el contexto internacional y los intereses domésticos, conllevaron a que el gobierno de la presidente Rousseff decida realizar políticas endógenas de regulación y control.

Para ello, existen algunas variables que son clave para el gobierno. Podemos observar que en 2010, Brasil registró un superávit comercial de 20.278 millones de dólares; levemente inferior a los 25.275 millones de dólares de superávit comercial del año 2009, pero todavía lo suficientemente positivo para reforzar las capacidades de utilización de la política monetaria y cambiaria. El otro dato importante es que el balance comercial positivo se encuentra inmerso en una economía pujante: las exportaciones alcanzaron una cifra record en 2010, totalizando 201.916 millones de dólares; mientras las importaciones también fueron record, con 181.638 millones de dólares.

Otro punto importante ha sido el dólar. Al respecto, el real se continúo fortaleciendo en 2010 al 4,6%, prosiguiendo la tendencia creciente de 2009 (donde se había fortalecido un 34%). Ante la pérdida de competitividad derivada de políticas cambiarias exógenas (y no por inconvenientes de productividad endógena), el Ministro de Economía, Guido Mantega, ha sido preciso en sus declaraciones: “No permitiremos que el dólar se derrita. El Gobierno está listo para tomar medidas que van a impedir que prosiga esa valorización del real”. Por otro lado, la discursiva pública también desea generar conciencia en las expectativas de la población. En este sentido, el presidente del Banco Central, Alexandre Tombini, expresó: “El cambio fluctúa hacia los dos lados, de modo que ciudadanos y empresas deben tener mucha cautela cuando asumen compromisos en una moneda extranjera.”

Continua la tendencia positiva en el consumo y la producción nacional

La producción y el consumo continúan su tendencia positiva. En el mes de Diciembre, la venta de vehículos nuevos, nacionales e importados, creció un 30,5% interanual. En relación al incremento de la producción, un claro ejemplo ha sido el caso de la agricultura. En este sentido, el Ministro de la Cartera, Wagner Rossi, expresó: “Es casi seguro que alcancemos la mayor exportación agrícola y ganadera de la historia del país y con el mayor superávit en esa área”. El sector representa el 26% del PBI y el 42% de las exportaciones. Por el lado del consumo, el Ente Oficial de Turismo, Embratur, indicó que la entrada de divisas provenientes del turismo internacional en 2010 totalizó 5.919 mil millones de dólares, un 11,58% más que en 2009. El objetivo del gobierno es que el turista incremente su estadía y motorice una industria de consumo que crece año a año.

Por otro lado, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) informó que la economía brasileña consolidó su recuperación y creció un 7,7% en 2010; debido principalmente a la fuerte expansión del empleo y la demanda interna. En el mismo sentido, el Ministerio de Trabajo expresó que se alcanzó un record histórico con la creación de nuevos puestos de empleo formal, alcanzado los 2.544.457 nuevos empleos en los once primeros meses de 2010, un 7,7% más que en todo 2009.

Una política exterior activa a nivel global

Los primeros pasos de la presidenta Rousseff en cuanto a la política exterior no parecen diferir mucho de su predecesor Da Silva. En este aspecto,el Ministro de Economía, Guido Mantega, se reunió en el mes de Diciembre con su par portugués, Fernando Teixeira dos Santos. Luego del encuentro, el Ministro lusitano expresó que Brasil podría adquirir títulos en las próximas emisiones de deuda pública portuguesa, los cuales estarían a disposición de “entidades gubernamentales, inversores, empresarios o cualquiera que esté interesado”. Esta noticia refuerza el deseo de posicionar a Brasil como actor económico y político internacional de relevancia, en este caso mostrando una clara señal histórica de altruismo para con la madre patria, además de proveer una connotación internacionalista todavía más relevante. El hecho de que un país de una región estructuralmente subdesarrollada y carente, provea de una ayuda económica real a un país que se encuentra inmerso en una región desarrollada económica e institucionalmente, refuerza las bases de un cambio paradigmático en la arena internacional.  

Por otro lado, el Primer Ministro de Corea del Sur, Kim Hwang-Sik le expresó a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, el interés de su país en negociar un acuerdo de libre comercio con el MERCOSUR. En este sentido, la posibilidad de iniciar una verdadera cooperación Sur-Sur será fundamental para complementar intereses en un marco de mayor respecto político que provea beneficios colectivos para ambas regiones. Por otro lado, es de destacar que un país importante como Singapur, inmerso en una región económica pujante, observe en América Latina una infinidad de potencialidades. Pero Singapur no es el único; la superpotencia China confirma el crecimiento de las relaciones interregionales. Un ejemplo es que el mayor consorcio eléctrico del gigante asiático, State Grid, invertirá 989 millones de dólares para la compra de siete empresas eléctricas brasileñas y sus líneas de transmisión.

En la búsqueda de una política económica sustentable

Las primeras medidas del gobierno de Rousseff han clarificado el rumbo de política económica de los próximos cuatro años de mandato: una economía mixta que refuerza el pragmatismo y el trabajo conjunto entre el Estado y el sector privado. Para citar un ejemplo, el Gobierno lanzó nuevas medidas para impulsar préstamos a largo plazo en bancas privadas. En este sentido, el Ministro de Economía declaró: “Queremos entrar a una nueva fase, por lo que el sector privado también tiene los medios para financiar al país en el largo plazo, para compartir esta responsabilidad con el BNDES”.

Por otro lado, el recorte presupuestario de U$S 30.000 millones también es una clara señal positiva al sector corporativo y financiero, eliminando cualquier fantasma de fundamentalismo ideológico. Las repercusiones positivas no se hicieron esperar: el director del FMI para América Latina, Nicolás Eyzaguirre, expresó que “la política de consolidación fiscal es una muy buena señal”. Por otra parte, las consecuencias del recorte, previstas por el gobierno, ya impactan en la economía real. En este sentido, se espera una desaceleración de la economía brasileña desde un nivel del 7,5% en 2010, a un 4,5% para el corriente año 2011.

Finalmente, las señales de política macroeconómica para paliar los requerimientos sociales han sido necesarias pero no suficientes: el aumento del 6,86% para el salario mínimo aprobado por el senado (el cual equivaldrá a 326 dólares por mes), no despierta ningún atisbo de cambio estructural a largo plazo que conlleve, definitivamente, al logro de una sociedad verdaderamente equitativa a igualitaria.