La mejor defensa es el ataque

Publicado en el diario BAE, 25 de Agosto de 2008.

Autor: Pablo Kornblum

En las últimas semanas, John McCain ha ganado terreno y algunas encuestas ya le dan una leve ventaja sobre Barak Obama. Por otra parte, el candido demócrata presentó el sábado a su candidato a vicepresidente, el senador por Delaware Joe Biden. Ante esta situación nos podemos preguntar: ¿Cuáles son las estrategias tomarán ambos candidatos en esta última etapa de la campaña?

Hay una situación inobjetable. El partido del candidato republicano vive la peor situación económica y diplomática de las últimas décadas. McCain lo ha entendido: sabe que muchas de sus ideas, como las relacionadas con la economía y la política exterior, se asemejan a las del descreído actual presidente George W. Bush. Otras, como las relacionadas con el aborto o la inmigración, se acercan demasiado al pensamiento demócrata y podrían causar un resquebrajamiento dentro de su partido, lo que conduciría inevitablemente a la pérdida de la elección. Por lo tanto, los asesores de su partido han dado una vuelta de tuerca y ahora plantean una estrategia mucho más redituable: La de atacar a su rival en lugar de resaltar las capacidades y fortalezas propias para gobernar la Nación.

Después de su ?verano preelectoral?, Obama comenzó a sentir los coletazos de su pasividad y el desgaste de su larga contienda intrapartidaria. Por lo que elección de Biden como vicepresidente es una muestra de cambio de estrategia: A partir de este momento, su campaña atacará y contraatacará los embates republicanos. Citando el ejemplo más claro, lo primero que hizo Biden apenas recibió su designación fue burlarse de la entrevista que el candidato republicano John McCain dio a Político, un diario del Congreso, en la que dijo que no recordaba cuántas casas y condominios tiene. Además, aseveró que McCain no está en condiciones de saber lo que los estadounidenses discuten en sus cocinas cuando comen, ya que “A él lo que le preocupa es en cuál de las 7 cocinas que tiene se va a sentar esta noche”.

Ahora bien, ¿Cuáles son los principales focos de ataque del candidato republicano?
Por un lado, McCain destaca la inexperiencia de su contrincante. Para la sociedad norteamericana, la experiencia es un valor fundamental y necesario para cumplir el rol presidencial. Los republicanos saben que atacar la inexperiencia de Obama es algo difícil de refutar. El candidato demócrata, de tan solo 47 años, no tiene en su currículum el patriotismo y la valentía que dejan las guerras; como así tampoco el conocimiento que brindan los años de gestión y los difíciles pasillos de Washington.
Obama quiso acallar estos reclamos y con la elección de Biden, trae al escenario a un hombre de 65 años, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y uno de los pesos pesados de la política exterior de EE.UU. En Washington es conocido por su locuacidad, su ironía y su capacidad argumentativa (algo que algunos llaman arrogancia e imprudencia verbal), y se le admira el temperamento para mantenerse amable incluso en los momentos más tensos.    

El otro argumento fuerte del candidato republicano comenzó con el fructífero discurso de Obama en Berlín, ante más de 100.000 personas y que todos los analistas han considerado un éxito de gran impactó visual y diplomático. McCain, inmediatamente luego del discurso, declaró en los medios que a Obama le importaba más la felicidad y el apoyo de los alemanes que los intereses de los ciudadanos norteamericanos. Y acentuó su falta de patriotismo, indicando que es demasiado intelectual y se encuentra muy lejos del pensamiento y las necesidades del estadounidense medio. En este sentido, y a diferencia de Obama que no brindó precisiones sobre su posición, dio como ejemplo su decisión de levantar la existente prohibición de exploración off-shore. De esta manera se podría aumentar la producción y la oferta de crudo, con la consecuente baja de precios de la nafta y el alivio en los bolsillos de la clase media y trabajadora norteamericana.       
Para contrarrestar estos ataques, Biden le provee a Obama un muy buen contacto con los trabajadores. El actual senador por Delaware toma todos los días el tren para volver a su casa y no duda en sentarse a tomar una cerveza en un bar con un grupo de obreros. Como Obama lo ha presentado, ?Biden es un hombre de Estado con un juicio profundo que no ha olvidado sus orígenes humildes ni ha perdido su esencial decencia”.

A dos meses de las elecciones, la pasividad ya es parte del pasado. Atacar las debilidades del otro y ofrecer propuestas concretas será la clave para conquistar a un multifacético, impredecible y sorprendentemente interesado electorado norteamericano. Los candidatos ya saben lo que deben hacer de aquí en más. Solo habrá que esperar un final que, por ahora, permanece abierto e incierto.