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Los Cisnes no solo saben amar – Infobae

https://www.infobae.com/cultura/2025/07/06/los-cisnes-no-solo-saben-amar-una-distopia-argentina-sobre-las-pasiones-sociales-de-finales-del-siglo-xxi/

‘Los cisnes no solo saben amar’. Una distopía donde la Política y la Economía atraviesan las pasiones sociales en la argentina de finales del siglo XXI.

Con ‘Los cisnes no solo saben amar’, el Economista y Doctor en Relaciones Internacionales Pablo Kornblum vuelve a incursionar en el terreno de la ficción para presentar su segunda novela distópica ambientada en la Argentina de finales de siglo XXI.

Luego de mi primera novela, distópica, ‘La equilibrista que llegó del espacio’, quise volver a conjugar mis conocimientos de economía, política y relaciones internacionales, con todo lo que he absorbido a través de las lecturas sobre escenarios de distopía.

Tal como lo he hecho en mi primera novela, ‘La Equilibrista que llegó del espacio’, ello implicó plasmar la dinámica social de un modo diferente; que los dilemas morales y las pasiones que existen en cada ser humano lleguen al lector a través de una historia de ciencia ficción que los atrape, por un lado, pero que también los haga reflexionar sobre el complejo mundo en que vivimos.

No creo que las ideologías estén muertas; si en confusos imperativos ideológicos que buscan condicionar nuestros pensamientos. Podrán encontrarse escondidas, o mismo embebidas en ‘micro luchas’ de seres humanos que no tienen tiempo ni herramientas para reflexionar sobre ‘cómo funciona el mundo’. Pero se encuentran allí, siempre latentes.

En consonancia, los poderes fácticos saben que las mayorías ‘anestesiadas’ son necesarias. Necesarias para consumir y producir en un sistema que requiere de una retroalimentación permanente. Todo para vivir bien. ¿Pero que es vivir bien? ¿Y cuantas personas en el mundo viven realmente con las necesidades materiales cubiertas, disfrutando de la vida como se merecen a estas alturas del siglo XXI?

Difícil respuesta, sobre todo en un mundo donde las fake news y la información subjetivada emanada por los diversos medios de comunicación con intereses espurios, son la norma y no la excepción. Los que controlan las banderas de la derecha y la izquierda lo saben perfectamente; será por ello que su lucha primaria – y para muchos principal – es por el control de la pos verdad y no por cumplir con lo que prometen en campaña electoral para con el verdadero bienestar del pueblo.  

Pero desarrollar la explicación requiere de un ejercicio teórico que, para quienes buscan tanto el disfrutar de la lectura, como el vivir un poco mejor día a día, se torna muchas veces lejano y desgastante. Entonces escribí una novela que pueda contraponer las creencias instaladas con la verdad que implica el pragmatismo de lo micro, lo cotidiano. Para ello, me propuse contar una historia que gira alrededor de la pasión de un grupo de jóvenes que simplemente desean lo mejor para sus vidas, con historias familiares donde las miserias socio-económicas se conjugan con el ocultamiento y las mentiras que genera la tecnología.

Este escenario además se embebe en una guerra mundial, entre el capitalismo más despiadado y un enmascarado comunismo tardío. Todo ello observado a través del prisma de un nacionalismo que propugna el clonar para matar, una política internacional falaz que busca atemperar las tensiones sociales, la utilización de la ciencia y la difusión de la información para lograr ‘discutidos’ cometidos, y la promoción permanente de incentivos marginales que buscan generar una fantasía de progreso dentro del ‘modo de vida’ sistémico venerado.

La reflexión necesaria llega en un ‘clímax’, un punto de inflexión donde se conjuga la amistad más profunda con la muerte. Ello es plasmado en un monumento que refleja una foto de la historia; y allí, en el trascender de la memoria, es donde se genera un proceso de comprensión holístico, con el amor como faro que alimenta la esperanza de los protagonistas.

Concluyendo la novela, se percibe en cada vuelta de página expresiones de pasión y de cariño; variables que se tornan fundamentales para poder ‘respirar’, tomar distancia de las problemáticas que parecen estructuralmente irresolubles. Quise que mis últimas palabras conlleven el anhelar de un próspero futuro colectivo, algo mucho mejor que el presente. Urge que nuestros hijos y nietos vivan mejor que nosotros. Estoy convencido que sería inmoral y anti natura conformarse con menos.     

Al finalizar esta segunda novela distópica, me puse a pensar en el futuro de Malena y Camila, mis pequeñas hijas: solo espero que puedan desarrollarse en aquello que las apasiona, que materialicen esos sueños convertidos en deseos. Que puedan reflexionar libremente sobre qué tipo de injusticias estén dispuestas a tolerar; en un mundo donde, lamentablemente, reina la ambición por el poder y la riqueza. Siempre con altruismo, con ética, y con amor. Mucho amor.

Quiero que mis hijas vivan en un país y en un mundo con mucha menos crueldad que el actual. Tengo claro que la felicidad, en medio de tanta miseria colectiva, no es sustentable. Entonces el legado de lucha, de nunca rendirse ante las injusticias, vuelve una y otra vez a interpelar mi pensamiento: ojalá ‘Los cisnes no solo saben amar’ sirva para envalentonar tanto el espíritu de Malena y Camila, como el de todos los lectores que entienden las novelas distópicas como la oportunidad de vislumbrar un mundo mejor.

La Equilibrista que llegó del Espacio – Infobae – Septiembre 2022

https://www.infobae.com/cultura/2022/09/01/la-equilibrista-que-llego-del-espacio-ciencia-ficcion-familia-y-argentinismo-a-flor-de-piel/

Cuando abría el diario de adolescente, nunca dudaba en comenzar en la sección “Mundo”. Años más tarde, aquellos momentos que entremezclaban ocio y aprendizaje se habían transformado en el disfrute de una carrera profesional y un norte alcanzado: había finalizado mi doctorado con la tesis ‘El escenario económico de la inmigración mexicana en los Estados Unidos. Del dilema social al conflicto interestatal’.

En aquel momento, título en mano, hice mi primer ‘click’: con algunos retoques, confié en que podía explicar de forma didáctica y sencilla, cómo la decisión de un colectivo de individuos de emigrar y buscar una vida mejor, podía derivar en una diversidad de aristas económicas que, a su vez, confluyen hasta finalizar en tensiones o acuerdos diplomáticos estratégicos. De aquella reconversión resultó mi primer libro.   

De a poco fui desarrollando mi pasión por la escritura y, ya con algunos años de docencia universitaria y varios artículos publicados, comencé a escribir ‘La sociedad anestesiada. El sistema económico global bajo la óptica ciudadana’. El anterior ensayo había sido muy específico, muy minucioso sobre un escenario puntual. Pero Wallerstein y su ‘sistema- mundo’ se habían impregnado en mi mente y en mi corazón: deseaba hacer un trabajo totalizador, aquel que pudiera poner a disposición mi conocimiento para intentar explicar no solo como funciona el mundo, sino – y sobre todo – como lo comprenden las personas que lo habitan.  

Es que en la historia de la humanidad los dilemas son cíclicos, se ‘aggiornan’ a cada coyuntura espacial y temporal, pero nunca desaparecen: la ambición por el poder y la riqueza, la permanente lucha – prolongada y compleja – por la libertad y la justicia, la comprensión del posicionamiento que tiene cada uno en un mundo eminentemente clasista, y así podríamos continuar. Si bien podrá existir un diferencial en cuanto a lo tecnológico, la esencia, aquella que conjuga lo que nos apasiona, los deseos, lo que nos motiva a perseguir nuestros sueños, no cambia.

En el mientras tanto, las obligaciones de la vida cotidiana no lograron detener mi pasión por la lectura de novelas distópicas, especialmente aquellas con una relevante impronta ideológica, donde la economía, la política, y las temáticas sociales relucen a flor de piel; desde las clásicas como ‘1984’, ‘Rebelión en la Granja’ o ‘Mercaderes del Espacio’, hasta las más recientes ‘V de Vendetta’, ‘Rendición’, o ‘El Círculo’.

Entonces me pregunté a mi mismo: ¿por qué no escribir una novela? ¿Por qué no animarme a conjugar mis conocimientos de economía y relaciones internacionales, con todo lo que había absorbido a través de mis lecturas sobre escenarios de distopía? Por supuesto tuve dudas: adentrarme en un nuevo mundo, sin todas las herramientas que uno entiende debe tener todo escritor de un género específico, podía resultar demasiado audaz. “No importa que no tengas experiencia en la temática, vos arranca a escribir”, me dijo mi amigo y escritor Fernando Chulak. Ese fue el empujoncito que me dio la confianza necesaria para comenzar; con los temores lógicos, pero también con todas las expectativas que implica escribir una novela que guste, que se disfrute, que ayude a reflexionar.

Digo esto porque a pesar de ser una historia que se centra en la familia, la pasión, el altruismo y el amor, se trasvasa permanentemente por la economía, la política, los temas internacionales. También se tocan cuestiones judiciales, medio ambientales, de recursos y tecnología. Pero sobre todo hace referencia a la puja de intereses de los que menos tienen con los poderes fácticos. Y ello implica un legado de lucha, de nunca rendirse, que se refleja a través de las decisiones firmes, la estrategia, el valor y la ética. El poder expresar, como se pueda – en este caso el de una protagonista adolescente – lo que se piensa, y posteriormente llevarlo a cabo, cumplir con la palabra. Que no es poco. 

Hubo tiempos donde pude avanzar más rápido; otros más lentamente. Durante la pandemia, junto a mi esposa Fanny los días se destinaban al cuidado de la pequeña Malena, mientras estábamos en la dulce espera de Camila. Pero las noches eran mías, y me dieron el tiempo suficiente para, con la paciencia necesaria, darle los arreglos apropiados que permitan generar ese dinamismo atrapante que necesita todo relato. Pero además – y sobre todo – pulir algunos detalles para que se vieran reflejados claramente aquellos valores en los que creo fervientemente.

En este sentido, y tal como lo refleja mi prologuista Daniel Blanco Gómez, nunca dude en que los ejes centrales fueran el amor, la ética que tenemos como individuos y en sociedad, la familia, la transgresión para alcanzar un deseo anhelado. No por nada la novela se encuentra ambientada a finales de este siglo XXI, cuando una pareja decide tener un hijo por fuera de las normas establecidas por el gobierno argentino. Ello desata una variedad de episodios en la tierra, pero también en una Base Espacial donde se profundizan las problemáticas y se plantea la necesidad de un cambio. Una historia que se encuentra embebida en un argentinismo a flor de piel, donde se expone la dificultosa búsqueda del preciso equilibrio entre libertad y equidad, entre el yo y el nosotros, entre el pequeño micromundo personal y el medioambiente que nos impacta a todos. En definitiva, creo los dilemas que se les presentan a los protagonistas simbolizan una gran parte de la disyuntiva presente y futura de la humanidad.

Finalmente cuando finalicé la obra y esperaba con ansiedad su publicación, revoloteaba permanentemente en mi cabeza un pensamiento: ojalá la novela interpele al lector sobre qué tipo de mundo desea vivir, cuáles son sus prioridades, y hasta que tipo de injusticias se encuentra dispuesto a tolerar. En un ‘mundo liquido’, donde todo parece ser negociable, creo que es un debate interno que nos debemos dar.

“LA EQUILIBRISTA QUE LLEGÓ DEL ESPACIO” de Pablo Kornblum – @KornblumPablo – se puede conseguir en formato papel o digital a través de Editorial Almaluz (www.editorialalmaluz.com.ar), como así también en las principales librerías del país.